UNA INFANCIA TERRORÍFICA
Un Maravilloso Hedor a Muerte y Corrupción (Parte 1)
Por Carlos Reyes G. (www.ergocomics.cl)
“Si el seno de la tierra no podía retener al rey del mal, si las armas de plata no podían acabar con su horrenda existencia, si el siniestro Doctor Mortis era indestructible, ¿Cómo, pues, podía librarse el mundo de tan nefasta presencia?
“Réquiem para el Doctor Mortis”(1)
En la tierra fértil e impresionable de mi edad infantil, ya es de noche.
Estoy acurrucado en mi cama de la modesta casa de madera que habito con mi familia. Las luces están apagadas y antes de dormir, se inicia uno de los ritos más sagrados para mí y mis hermanos. Llega la hora de la cita nocturna con las aterradoras historias del radioteatro del Siniestro Dr. Mortis, creado por Juan Marino.
Escuchamos el radioteatro emitido diariamente por Radio Portales a través de una fiel y pequeña radio a pilas. Los episodios son narrados por la inolvidable e inconfundible voz del propio Marino encarnando a Mortis.
Estoy escuchando la habitual introducción musical del programa que resulta ser “Una noche en el Monte Calvo” de Mussorgsky y luego la esperada y siniestra carcajada inicial del anfitrión de la noche. Me revuelvo inquieto entre las sábanas y me preparo para el horror.
Si hay algo a lo que poder culpar de mi tremendo afecto por el cómic y los géneros del terror y la ciencia ficción, se debe buscar en este periodo de mi vida. Este radioteatro y muchos otros como el de “La Tercera Oreja” o “Lo Que Cuenta El Viento”, marcaron profundamente su huella en mí y en muchos otros niños y adolescentes chilenos. Eran relatos, a veces, ciertamente ingenuos, pero muy osados y aterradores en otras ocasiones. Con estos relatos aprendí mis primeras palabras difíciles, como: Nictálope, gragea, hedor. Muchas de las historias contadas eran originales, pero también había mixturas y adaptaciones no declaradas de cuentos, films y novelas. Pero, fuese cual fuese su origen y calidad, todas ellas forman parte de mi recuento de historias más queridas de todos los tiempos.
El otro secreto que me llevó inevitablemente a las redes del cómic (y a este artículo, por cierto) es mi padre. Carlos, que así se llama él, trabajaba por aquellos años en la prestigiosa editorial ZigZag, la que luego se convertiría en Quimantú, la misma que adoptaría después del golpe militar el nombre de Gabriela Mistral. ZigZag y Quimantú fueron creadoras y editoras de una gran variedad de historietas locales y extranjeras.
Una de ellas era el cómic del Siniestro Dr. Mortis, que siempre contó con los guiones de su creador original: Juan Marino Cabello y las aterradoras portadas y dibujos interiores de un gran número de dibujantes que invitaban al horror.
Recuerdo que, por las mañanas, al despertarme podía ver a los pies de mi cama el regalo de mi padre: en maravilloso abanico, podía ver todas las revistas que hoy muchos de ustedes buscan desesperados en las ferias persas y las librerías de viejos (Cabro Chico, Far West, Dimensión Cero, Guerra, U2, Jungla, Mizomba, Cinco por Infinito, Garra de Acero, El Manque, etc.).
El pequeño e ingenuo personajillo, silencioso y de ojos grandes y vivaces que era yo, por ese entonces, devoraba ingentes cantidades de aventuras desbocadas, lo que explica claramente muchas de mis torcidas inclinaciones y desviaciones adultas, con las que hoy flagelo a cuantos me rodean.
Pero de todos esos cómics, mi favorito siempre ha sido el del Siniestro Dr. Mortis.
NOTAS:
(1) “El Siniestro Dr. Mortis” Nº 101: “Réquiem para el Doctor Mortis”. Dibujos de Máximo Carvajal, guión de Juan Marino.
Continúa en Parte 2 SIMPATÍA POR MORTIS

¡Que quieres que te diga!,simplemente muchas gracias por haber creado este maravilloso sitio,desde hace mucho tiempo que estaba esperando a que a alguien se le prendiera el foco y lo creara,al igual que tu tambien sentìa ese nervioso placer cada vez que encontraba 1 revista de Mortis,con la diferencia que yo las encontraba en el cuarto de los cachureos por que eran mis tios y mi madre los que la coleccionaban por esos años…
Sin mas que decir…
Lorena de Santiago
Lorena:
Qué bueno que te haya gustado el texto. Recuerda que lo que esto sólo la primera parte de un artículo mucho más largo sobre el Doctor Mortis, que irá apareciendo mes a mes aqií mismo.
Esperamos verte en el lanzamiento del sitio, este viernes en la biblioteca de Santiago.
¡¡Larga vida al maestro!!
Carlos Reyes G.
La raja encontrar este sitio para los fans del terror!!!!! Voy a seguir visitándolos.
Buena suerte
Como les va? saludos desde Trelew Chubut Argentina. Mis mas sinceras felicitaciones por la idea del sitio. El primer comentario me recordaba mi infancia (tengo 29) cuando por la AM LU20 de esta provincia Argentina se transmitia por las noches las historias de terror que me gustaban y disfrutaba junto a mi flia. Era el momento para que la tele se apagara y solo el relato del gran maestro Marino nos hiciera meter en sus historias. Hoy puedo escuchar las historias gracias al “rescate” de la radio Latina de esta ciudad.
Gracias por todo y seguimos en contacto.
WALTER
PD: como se hace para consefuir una de esas remeraaaaas?!!!
La risa estentórea que inaugura el terrorífico relato incorpora al auditor a la dimensión del execrable galeno. Es Mortis descorriendo la mortaja tras la cual se yerguen las legiones del mal. Juan Marino Cabello atravesó las generaciones con magníficas abominaciones. El miedo, ese preciado instrumento de desequilibrar sustrae al hombre de sus certezas, de sus viejos dogmas, reduciéndolos a sombras: velas titilantes, voces entrecortadas, gimiendo una compasiva oración. Juan Marino Cabello, el amo y señor de los radiocuentos, el portador de la llave mágica de nuestra imaginación.
El ectoplasma cubre los alrededores como un sudario verdoso y sacrílego. Quienes se burlaban de los viejas historias a la alegre luz diurna empiezan a enmudecer al sonar la hora de las brujas. Mientras el sol cede su lugar a la nocturna oscuridad los Hijos de Mortis salen de sus refugios para cumplir sus terribles designios. Su Maestro, el Doctor Mortis, reanuda su impía cruzada contra la humanidad… ¿Qué máscara usará en esta ocasión Mortis? ¿Qué encarnación encerrará su potencia maléfica? Sea cual sea,la fatídica risa del Doctor Mortis pronto será acompañada por los gritos de terror y agonía de los mortales en quienes se cebará y a quienes impondrá su poder y su ciencia. Mortis sonríe, y su risa es la de la hiena que saborea por adelantado la carroña que será su festín…Éxito o fracaso? ¡No importa! La victoria definitiva pertenece a Mortis, y las pequeñas derrotas no impiden que contamine las almas de los humanos…¿qué es el tiempo para quien es eterno?
[...] de Juan Marino y su obra: http://www.mortis.cl/obituario/articulos/juan-marino-1920-2007/ http://www.mortis.cl/obituario/articulos/una-infancia-terrorifica/ [...]
[...] de Juan Marino y su obra: http://www.mortis.cl/obituario/articulos/juan-marino-1920-2007/ http://www.mortis.cl/obituario/articulos/una-infancia-terrorifica/ [...]
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