Patricio Alfonso presentando Carne y Sangre
El lanzamiento del nuevo volumen de historietas del Dr. Mortis clásico se realizó en el 1º festival de historietas: “Viñetas del fin del mundo” y tuvo lugar en el Centro Cultural de España. El evento contó con la presentación de dos notables amigos: Patrico Alfonso y Francisco Ortega.
Esta vez los dejamos con Patricio Alfonso, Filósofo, docente e investigador del género del terror. Patricio disectó el volumen a partir de la premisa de la muerte y su cercanía con el secreto del origen de Mortis.
Les ofrecemos aquí el texto íntegro de su presentación escrita y la versión en video del mismo que suma la improvisación y la reflexión in situ de su autor.
Disfruten ambas.
LOS UNIVERSOS DEL LIBRO ROJO (*)
Permítanme iniciar esta presentación recordando a dos personas, dos escritores, que por estos días se han ido. Primero se marchó Sergio Meier, una voz singular e inimitable dentro de la literatura fantástica, autor de La Segunda Enciclopedia de Tlon , la primera novela steampunk chilena. Sergio, cabalista, constructor de Golems, caballero de Quillota. Luego don Alfonso Calderón, un escritor finísimo, un hombre ajeno a toda estridencia, a todo oropel, a todo efectismo de segunda clase, Premio Nacional de Literatura en 1998; un premio, en esa ocasión, merecidamente otorgado. Recuerdo haber visto a don Alfonso en este mismo recinto, en el mismo podio que yo estoy ocupando ahora, en un encuentro de los así llamados Ficcionautas Asociados. Yo estaba en el público y él se acordó de Erckman – Chatrian, esos autores que escribían a dos manos como alguna vez lo hicieron Borges y Bioy Casares.
La muerte y el fantástico se han dado cita entonces. Una vez mas, porque el fantástico ha sido pródigo en representar a la muerte. Hay una gran vecindad, creo yo, entre el fantástico y la muerte. La muerte es un límite del pensar, la no experiencia, lo impensable. Lo fantástico es una fisura en las coordenadas del mundo, una zona de niebla, de incertidumbre. Es, como dice Todorov, el tiempo de una vacilación. Quizá el fantástico no sea sino otro nombre para la muerte.
Por lo dicho, la muerte en rigor es irrepresentable, y sin embargo acabamos de afirmar que el fantástico ha sido generoso en representarla. Lo fantástico le pone máscaras al vacío, rostro a lo que no lo tiene ni puede tenerlo. La señora de la guadaña, la segadora de sexo, o mejor dicho, género femenino. En Chile la llaman “la pelá” y en México “la pelona” Como en la letra de algunos corridos : “En que quedamos, pelona, me llevas o no me llevas” Esta condición femenina de la muerte quizá vaya más allá de lo gramatical, porque la muerte es el seno donde se cae, el black hole de la consumación en donde irán a parar todos los mundos tras la última fiesta de los taladros (García Lorca) o el funeral del rey Sardanápalo en el cuadro de Delacroix.
O bien es un varón y podría ser un caballero parecido a Vincent Price. El Señor Muerte. Mortis.
En el libro rojo de Mortis – porque hay también un libro verde de Mortis, el primer volumen de la colección – encontramos dos historias unidas, atravesadas, empaladas, por la figura del inmencionable Bafomet, quien es mencionado ya en el número 1 del cómic. ( Donde leemos que hay obras sobre él en la biblioteca del doctor Barberis) Sin embargo, se podría decir que estas dos historias participan de universos diferentes.
Si he entendido algo de lo que he leído a Michael Foucault, el poder obedece a dos modelos. Uno es el poder que excluye y otro el poder que controla. Uno es el poder que segrega, que dice “no te quiero aquÍ- fuera de mi vista- no te quiero ver” El sujeto modelo sobre el que se ejerce este tipo de poder, afirma Foucault, es el leproso. A principios del siglo XV en algunos lugares de Francia los leprosos eran objeto de un auténtico ritual funerario que los ponía, como a los muertos, fuera del cuerpo social. Lo que me interesa aquí es esta segregación de los muertos, a los que precisamente se les dice “no te quiero ver”. Simbólicamente se los sitúa en un “más allá” mientras que material y operacionalmente se los oculta en la tumba. De hecho, desde esta perspectiva no es sino la segregación la que funda un “más allá”, un mundo sobrenatural, un terreno fuera de la frontera, fuera de la escena, obsceno. Aparece entonces el miedo a los muertos como miedo a los vampiros frente a los cuáles surgen protecciones (el ajo, el crucifijo), es decir, medios para seguirlos manteniendo “afuera” y evitar el contagio. Miedo al contagio del leproso y miedo al contagio del muerto (vampiro)
El otro tipo de poder, al contrario, lo que quiere es ver. Si la segregación decía “fuera de mi vista” , el control proclama “donde mis ojos te vean”. Su ideal es el panóptico. Es el poder al que aspiran el manipulador, el metomentodo, el celópata,, la madre sobreprotectora, castrante, asfixiante y asmatogénica. Es el poder que se quiere totalizante y sin fisuras de nuestra cultura tecnológica, funcional, pero por sobretodo burocrática y funcionaria que quiere saberlo todo, medirlo todo, controlarlo todo, intervenirlo todo. Si la segregación funda la trascendencia con su monstruo del afuera – el vampiro, Drácula, el monstruo religioso- el control funda un monstruo del aquí mismo, inmanente y laico, un monstruo de ciencia ficción, hijo de “las luces”: Víctor Frankenstein y su criatura.
El poder que controla abre una perspectiva nueva sobre lo corporal. El cuerpo es visto ahora como un mero agregado de partes, como algo “liso y apático” – como dice un comentarista de Sade – en el extremo como manufactura. John Keill, discípulo de Newton, va a afirmar que ningún movimiento puede provenir de un cuerpo, que no es más que un apático montón de materia. Es pura superficie, como la res extensa cartesiana, un agregado de partes reunidas desde fuera como el muñeco que zurce Víctor Frankenstein. El doctor Frankenstein ha descubierto el secreto de la vida., y éste es que la vida no tiene ningún secreto.
La primera de estas historias de Mortis nos muestra un modelo para armar, como dice el texto de los editores. Es un modelo para armar atroz, frankensteiniano también, donde lo armado es el cuerpo del propio Mortis. Pocas veces o nunca se ha vista al buen doctor tan manipulador y despiadado como en este relato, a la hora de hacerse a sí mismo, en la mejor tradición del self made man .Es el extremo demencial y lógico del poder que controla. El loco lo ha perdido todo menos la razón, Chesterton dixit .
En el segundo relato en cambio, y pese a algunos coqueteos mínimos con la Cf , nos hallamos en plena sobrenaturaleza. Bafomet es aquí un monstruo del afuera, lo numinoso en clave de acabo de mundo, apocalipsis y destrucción total.
Creo que estos dos universos, que para simplificar podríamos llamar el de Drácula y el de Frankenstein, no son ni siquiera contrarios, sino contradictorios. No son complementarios, no son polos opuestos, no son los extremos de una recta entre los que pudiésemos establecer puntos intermedios. No; creo que existe entre ellos una incompatibilidad radical y de origen.. Ello pese a que – por ejemplo – podamos encontrar reunidas las imágenes de estos dos ìconos clásicos del terror en las películas de los 40 llamadas “cóctail de monstruos”.Tal vez sea propio de los íconos desvincularse de sus contextos de origen.
En el libro rojo de Mortis se nos presentan juntos más no revueltos. Por supuesto, el título que los reúne – carne y sangre- tiene ecos de la liturgia católica. Mihai Marinescu, que hizo un trabajo sobre el Drácula de Stoker, habla del vampiro como una parodia de la vida eterna. Quizá se pueda considerar asimismo la historia de Frankenstein como una parodia de la creación, y a su monstruo un Adán parodiado y por consiguiente un cuerpo parodiado. Universos distintos, parodias distintas, y un solo libro rojo.
Patricio Alfonso
(*) Presentación de Carne y Sangre del Doctor Mortis . Volumen 02 de la colección Clásicos del Doctor Mortis . Leída en el Centro Cultural de España el 14 de agosto del 2009.










Felicitaciones, mil felicitaciones, sabio y nefario Patricio Alfonso. Una cátedra de horrores que nos da una nueva vuelta de tuerca a la tradición terrorífica intra y extramortisiana. En un estilo proactivo y verídicamente académico, has entregado lo mejor de ti: tu amor por la oscuridad y el espanto. Mil gracias, desde ambos lados del Sepulcro. Necrociencia, literatura, escritores de pro, terror y maravillas realizan una verdadera danza macabra tañida por los acordes de vuestro envidiable conocimiento del averno literario e interior de los mortales. Enhorabuena, un gran honor y una formidable alegría fueron el recordar esta solemne ceremonia (cual sabbat mortisiano, de CARNE y SANGRE) y recibir este legado, quizás el inicio del SINIESTRO TESTAMENTO DE MAGNO TIROS.
In Nomine Mortis, gran Maestro y Amigo, Favorito del Maestro y Adalid de los Cófrades.
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