El Siniestro Dr. Mortis Nº 26
“Bafomet y el Doctor Mortis”
Editorial Zig Zag.
Edición en color.
Guión: Juan Marino.
Portada: Roberto Tapia.
Dibujos: Roberto Tapia.
Por Carlos Reyes G.
Resumen: El Dr. Trosmi visita en Moscú al célebre Hematólogo Dr. Nicolai Stoicheff y le ofrece conocimientos a cambio de que lo deje ayudarle en su investigación. Los científicos, Raymond Page de Nueva York y Morton Terrance de Londres son sucesivamente visitados por el extraño Trosmi.
En Berlín, el Dr. Hans Von Bakunin y su joven ayudante Oscar Van Duren trabajan en la reestructuración globular del plasma sanguíneo y están muy cerca del éxito que les permitiría prolongar la vida humana. Astrid, anuncia a su padre la visita de Trosmi, el que a su vez le comunica la muerte de Stoicheff y le entrega el testamento científico que el extinto le ha enviado y que coincide exactamente con sus descubrimientos. En el laboratorio, Oscar vuelca un tubo con sangre. Solícitamente Trosmi la recoge con su pañuelo y la exprime dentro de una probeta.
Por la noche algo se agita espasmódicamente en la probeta. Klauss, el criado, confidencia a Oscar que ha visto antes el rostro de Trosmi en un antiguo daguerrotipo de cierto libro negro escrito por un tal Dr. Mortis, y que viera una vez en el club de espiritismo al que pertenece. Klauss cree que Trosmi es un anagrama de Mortis y que de ser cierto, su edad sobrepasaría los 130 Años. Oscar no da importancia al hecho.
Bakunin encuentra el laboratorio destrozado y es atacado por una enorme sombra. Preocupados por la ausencia de Bakunin, fuerzan la puerta del laboratorio y encuentran el cuerpo quemado del científico en el centro de un pentagrama. El hematólogo Johann Vardugin, aparece alegando que ya es tarde y que su colega ha sido destruido por la bestia de Bafomet. Vardugin, que fue alertado por un cablegrama que lo puso al tanto de la muerte sobrenatural de Stoicheff, propone como primera medida no llamar a la policía, sino que prevenir a todos quienes trabajen con plasma sanguíneo (pues la criatura parece necesitarlo en grandes cantidades), luego destruir completamente los restos de Bakunin y evacuar la casa lo antes posible. Klauss le cuenta todo lo que sabe sobre Trosmi, esto alerta a Varduguin que dice haber recibido también la visita del extraño hombre. Junto a Oscar, salen rumbo a su casa.
Al llegar, observan la figura del gigantesco monstruo de Bafomet alejándose del lugar. En el alféizar de la ventana yace Greta, la mucama, inconsciente. En el laboratorio encuentran a Paul, el criado, incinerado igual que Bakunin. La policía no da crédito a los desvaríos de Vardugin.
En casa de los Bakunin, Astrid despierta alertada por una sombra que penetra en su alcoba y se apodera de la urna con las cenizas de su padre. La sombra, que resulta ser Klauss, busca destruir las cenizas del científico. Astrid forcejea con él y las cenizas caen en el pentagrama. Klauss improvisa una tea para borrar el símbolo, pero ya es tarde, el cadáver flamígero de Bakunin aparece en las escaleras. La joven se desmaya en brazos del criado.
El gigantesco monstruo de Bafomet destruye el laboratorio y destroza a Klauss. La casa arde y el monstruo destruye las viviendas vecinas. Astrid salva ilesa.
Varduguin armado de una gran cruz se enfrenta al monstruo. Bafomet lo toma entre sus zarpas, mientras le anuncia telepáticamente el advenimiento de otros Bafomets al mando de Mortis.
Varduguin destruye a la criatura tocándole la frente con la cruz, muriendo heroicamente. Otras dos bestias más son destruidas por la policía.
Oscar sabe que las larvas de los mosntruos fueron depositadas por Mortis en el plasma sanguíneo que les proveyó de alimento, pues en el libro negro de Mortis puede leerse: “De la sangre renacerá la sangre que ahogará los pecados del mundo”.
“Esta completa guía de episodios de las historietas de Mortis es un adelanto del estudio de Carlos Reyes G.: “El Testamento de Mortis”. Volumen de pronta publicación y que aborda la historia del mítico personaje de Juan Marino.”


Este episodio, junto con “La Escultura de Satanás”, “Misas Negras del Doctor Mortis”, “Íncubo del Doctor Mortis”, “La Garra
de Satán” y el epílogo de “El Antro del Doctor Mortis” (El Espejo de los DaCosta) presenta un alto contenido demoníaco y blasfemo, que llega al paroxismo con la invasión infernal sufrida por las ciudades del Viejo Mundo, exaltando los poderes del Averno y su digno representante en el mundo de los mortales, el Doctor Mortis, quien forma parte de una avanzadilla o “cabeza de playa” para la incursión de los Caídos.
Lo que en “Los Condenados” era aludido o insinuado mediante la presencia de las esculturas de la Capilla Negra, llega aquí a su quintaesencia: el Enemigo, el Opositor, la Antigua Serpiente camina entre los mortales, segando sus vidas y devorando sus almas, creando una simbiosis sacrílega entre él, los sabios sacrificados en el pentagrama (símbolo y sello del Macho Cabrío, Bafomet o Mandinga) y Mortis, señor de la muerte y de los demonios. Una especie de alma-grupo o conciencia colectiva, una colmena de espíritus condenados y condenadores, mostrando el blasón del infierno, la Confusión y el Caos primordiales, que amalgaman la chispa divina de los humanos con el combustible infernal de los oscuros Señores del Foso. Las bellezas del Inframundo cobran relieve en esta historieta prodigiosa: los demonios de pezuña hendida y astadas cabezas incineran a los mortales y sus viviendas, los hijos de la ciencia se convierten en la carne del sacrificio del altar de Mortis-Bafomet y posteriormente se tornan en sus incendiados servidores parricidas, el fuego infernal brota del seno de la tierra abierta como la sima de la “Boca del Infierno” (concepto que existía en el arte del Medioevo siglos antes de Buffy Summers o John Constantine), debiendo ser detenidos por el heroico mártir Varduguin en su cruento sacrificio (no menos dramático que el de Klauss), usando el SIGNO para disolver las ataduras de Bafomet al territorio de los seres humanos en su momento de mayor triunfo (como la interrupción del Ave María en el Sabbat de Chernobog en la película “Fantasia” de Disney, cuya melodía tanto admiramos).
La identificación de Mortis con el demonio ya aparecía en las primeras entregas de la saga, lo que explica su vulnerabilidad a los símbolos sagrados (particularmente cristianos) y la naturaleza infernal de gran parte de sus poderes y debilidades, propios y de sus creaciones y sirvientes. En “El Antro del Doctor Mortis” (Mortis nº 5) cuando el reverendo James exorcisa a la esposa de DaCosta modifica el clásico “Vade Retro Satanás” por “Mortis, Vade Retro” y al vislumbrar el hermoso cadáver de la muchacha, declara que no cree que haya diferencia entre Mortis y Satanás. En “El Sepulcro del Doctor Mortis” (Mortis nº6) el padre MacMilland dice al referirse acerca de Mortis y un eventual ataque a su persona “nunca el demonio se ha atrevido a atacar físicamente a un siervo del Señor”, después de explicar al comisario que en el nombre de Mortis se reunen Maldad, Diablo y Muerte (MacMillard invoca el exorcismo, sin usar el latín, al salvar al comisario del abrazo maldito de Mortis). Cuando la vieja
señora Cobb en “La Araña del Doctor Mortis” (Mortis nº 11) es interrogada por Lord Baskerville acerca de Mortis, ella replica que éste es el señor de la muerte y el príncipe de los demonios (el mismo nombre de su “hija”, la bruja Ariadna Daemos, alude al diablo en su traducción de “Araña de Satanás”).
Es en Bafomet donde el caracter diabólico de Mortis toma forma y consistencia, como muy bien aludió Carlos Reyes en el final de la reseña de este gran capítulo de la crónica negra del Maestro, con su admirada pluma por la creación de Marino-Tapia. En la versión de “La Máscarilla del Doctor Mortis” narrada en “La Memorias del Dorctor Mortis” se agrega al mito de la Mascarilla que estaba confeccionada con un paño púrpura o violeta que se utilizaba para cubrir el ídolo de Bafomet, “el dios del Rostro de la Muerte” en las ceremonias negras de los templarios, según explicara Kruger a Magruder. Una abominable representación de Bafomet dominaba el santuario templario que el Doctor Mortis utilizaba como refugio de su encarnación vampírica en “El Automóvil Fantasma”, mientras el protagonista recordaba que aquel lugar había sido empleado por una secta que deseaba revivir los ritos templarios, incluida la adoración de Bafomet. Cuando en una posterior narración ilustrada la vieja señora Otis degüella al aterrorizado jovenzuelo para llamar al Señor del Mal, éste aparece en la figura caprina de Bafometo, al igual que el espíritu maligno que destroza al último DaCosta frente a los impotentes testigos de los horrores del Espejo del gitano (Mortis), el reverendo James y Genoveva, el cual remata la historia haciendo reír burlonamente al diablillo esculpido en el roto marco del espejo infernal.
La relación entre Mortis y su infernal patrono reaparece en “Las Misas Negras del Doctor Mortis”, historia en la cual el buen Maestro oficia como sumo sacerdote de una secta satánica, llamando “Amo y Señor” al diablo del templo de la Cruz invertida, mientras sacrifica a sus neófitos e iniciados para poder evocar nigrománticamente a las sombras condenadas en el Hades, como un círculo de devoración y renovación similar a un Uruborus mortisiano. El hedor “a incienso y azufre” acompaña a los despavoridos protagonistas y a los lectores de esta historia de culto al Maligno, firmas selladas con sangre, muertes rituales y fantasmas cautivos entre el mundo de los vivos y de los muertos. Mortis disfraza sus actividades diabólicas con la imagen del espiritismo, hasta que la ruptura del círculo mágico desemboca en la muerte, locura y dolor de los jóvenes invitados al aquelarre del Señor del Maestro, una parodia horrible del parto humano.
En “La Estatua de Satanás” (versión radiofónica “El Escultor del Diablo”, gracias Miker) vemos como Aznar, herido su orgullo profesional por la acusación de plagiario o emulador de la realidad que le hace el sacerdote, inicia un periplo hacia la condenación eterna, ayudado por el amable apoyo de Mortis (quien utiliza el rostro y cuerpo del gran Boris Karloff, personaje muy ligado al Maestro). Tras buscar el incompleto cuadro de Belcebú y obtener una confusa y enloquecida alusión del sacerdote que había contratado el talento de un destrozado artista(quien me recordó al quemado sacerdote de la película “La Profecía I” ), el escultor descubre a un sosias de Karloff quien recrea demasiado bien la imagen de las facciones del Rey del Averno, un Bafometo sonriente y bestial que termina poseyendo la escultura y desfigurando a muerte a su creador, detenido solamente por el hundimiento de la espátula en su corazón malvado (símil de la estaca del vampiro). En la historia doble “El Íncubo”-”La Garra de Satanás”, el mismísimo demonio viene a engendrar a su nefasto heredero (ni Mammon ni Damian, sino la gatuna Semilla de Satán), siendo secundado y adorado por Mortis, bajo la forma de Darío Tilsbom, en los planes de su felina encarnación Grimalkin contra Frida y la Humanidad.
Además del aporte escrito de otro pasaje del canónico LIbro Negro del Doctor Mortis al final de esta historia, tanto o más ominoso que su equivalente lovecraftiano, el maldito Necronomicón, para alegría de admiradores, exégetas y cófrades del Maestro, quienes ya deben tener transcritos muchos de los polvorientos pergaminos e incunables escritos por mano de Mortis o de sus enemigos, esta historieta viene a recrear poderosos símbolos de nuestro inconsciente colectivo, plasmados con maestría por don Juan Marino. En “Bafomet y el Doctor Mortis” surgen varios arquetipos: el héroe y el dragón (Varduguin y Bafomet), el sacrificio (Klauss y Varduguin), el pentagrama o pentáculo, símbolo del hombre (ascendente) o del demonio (invertido o descendente), parte de la magia y del “Fausto” de Goethe, el SIGNO y las Fauces del Inferno, además de la atroz transmutación del amor en odio (Bakunin). Quizás como una fina ironía don Juan dio el nombre de un gran anarquista, Bakunin, a un personaje de una historia cuyo eje era el primer anarquista: Bafomet-Lucifer.
In Nomine Mortis, estimados Cófrades…
El inmencionable nombre de Bafomet es mencionado varias veces a lo largo de la obra mortiana. Ya en el Nª1 del cómic se dice que hay obras sobré él en la biblioteca del infortunado Barberis.Bafomet juega también un papel central en “Un Pacto con el Diablo”, una de las historias radiofónicas más prolongadas de Mortis (30 capítulos), que trata de brujería y aquelarres en Australia.
Nobles Cófrades:
El Innombrable Bafomet es uno de los aterradores pilares sobre los cuales se sustenta la arquitectura lóbrega del mundo del Maestro, al igual que el Libro Negro de Amúlida Taúc, el inefable Testamento del Doctor Mortis, el honorable Padre Libby, el ataúd marfileño y otras claves paradigmáticas del Maestro que dejo a vuestra imaginación fecunda y prodigiosa.
Bafomet,Baphomet, Baffometo, era en vuestra realidad histórico-temporal originalmente una cabeza barbada bifronte o triforme, un oscuro ídolo asociado a los templarios y objeto de acusación contra ellos en su famoso juicio, como objeto de culto anticristiano, con una miríada de interpretaciones: que era la representación de Mahoma (Mahomet, Bafomet), de Juan el Bautista o del mismo Jesucristo, debido a una fusión entre el credo de los cabelleros del Templo y los cultos orientales con los que ellos tuvieron contacto; que era una idealización del Demonio, lo que justificaba la condena de los templarios y la expropiación de sus riquezas y fortalezas en manos de sus “santos” acusadores (Felipe el Hermoso y el Papa) por el cargo de brujería y satanismo; tal vez era una especie de atavismo del ancestral culto a la cabeza, que todos los pueblos han desarrollado, mezclado con la mística oriental; quizás fuera una imagen del Hombre Caído, un espejo que los Templarios debían contemplar para recordar el destino de aquellos que se oponían a Él Que Está Arriba y evitarlo; podía tratarse también de una prueba para exorcisar de sus mentes los tabúes ancestrales (temer más al Demonio Interno que al Enemigo externo)…
Por otra parte, la tradición popular diabólica de Bafomet es relativamente moderna: es en el siglo XIX, con la aparición del libro Dogma y Ritual de la Alta Magia, obra del mago Eliphas Levi, que se vincula el nombre del ídolo templario con el Macho Cabrío, los Aquelarres, la Brujería y el Demonio. Ello significó la revitalización de la “Leyenda Negra” de los Templarios (actualmente puesta en duda por estudiosos de la Historia, la Religión y el Mito) y la incorporación de Bafomet a la imaginería cultural, artística y literaria como sinónimo del Demonio y sus fuerzas oscuras (Azazel, Belial, Mammon, Belphegor,etc.), pasando a la categoría de Archidemonio.
De esta tradición desciende la nefaria interpretación que numerosos autores dieron a Bafomet, de la cual se inspiraría el Maestro Juan Marino para dar forma a este mito dentro de la tradición mortisiana, un verdadero logro de sincretismo y recreación que hemos disfrutado en numerosos episodios de las historias del Siniestro Doctor Mortis. De la figura andrógina y cornuda que presentara el mago Eliphas en su tratado del Arte (Magia), evidentemente simbólica y deudora de las tradiciones herméticas y alquímicas, surgió en el mundo de Mortis una potencia salvaje y destructora, un emisario de la Anti-Vida y del Caos, cuya bandera de horror y muerte se uniría a la Guerra eterna de Mortis contra la Humanidad. Un Demonio nacido de la sangre (curiosa ironía o parodía del valor sagrado de la sangre), en medio de los laboratorios de la ciencia que tantas veces ha negado la existencia de ciertos seres que tan bien conocemos y tememos, queridos Cófrades (suprema humillación para la “sabiduría” humana), capaz de desdoblarse infinitamente en diversas envolturas del Averno (basadas en los restos mortales de los adoradores de la Ciencia y la Razón, otra cruel ironía de Mortis), réplicas malditas de su infernal amo. Las terribles implicaciones del diálogo telepático de Bafomet con Vardugin no son nuevas para los estudiosos de las ciencias negras: el carácter múltiple del Demonio, sus muchas identidades fundidas en una, aparecen cuando Jesús se enfrenta al endemoniado por LEGIÓN (Nuevo Testamento), cuando Lancaster Merrin y el padre Damián Carras interrogan a Pazuzu (El Exorcista)o cuando otro sacerdote, el padre Richard Moore, confronta al espíritu impuro que tortura a Emily Rose (El Exorcismo de Emily Rose). En la historieta de “Bafomet y el Doctor mortis” aparece así esta circunstancia, tras atrapar el demonio al infortunado Vardugin:
Bafomet: “¿Me reconoces, Vardugin? ¡Ja,ja,ja! Yo soy el Doctor Mortis, el doctor Stoicheff, el doctor Von Bakunin. Soy Bafomet, soy todos y soy uno…”
Esta historieta alude a un renacimiento del Demonio Bafomet, como si este ente infernal hubiese sido desterrado de nuestro mundo, dato que aparece ya en la viñeta inicial del relato. Probablemente se deba a la desaparición de sus adoradores en su edad dorada (auge)en el Medioevo (siguiendo la interpretación de la tradición diabólica de Bafomet de Levi) tras ser erradicados por el hierro y fuego de los inquisidores, al exilio que la Ilustración y el Siglo de las Luces sometieron al mundo de la magia y lo sobrenatural, o al escepticismo del hombre moderno, fuerzas gravitantes en el debilitamiento y lejanía de la presencia del Archidemonio en el mundo material… hasta la visita de Trosmi-Mortis a los científicos y sus laboratorios surtidos de la gloriosa y bella sangre. Un regreso que nos recuerda a los durmientes-muertos-soñadores dioses oscuros de Lovecraft, siempre cerca del umbral de nuestro mundo. Los inteligentes Cófrades sabrán también relacionar estas visitas de Mortis con otras que el Maestro hiciera al comienzo de la saga, en ese caso no para acelerar la llegada del Infierno a la Tierra, sino para engrosar las filas de su inconmensurable ejército de muertos-vivientes, como hemos conocido en “La Momia del Doctor Mortis” (Mortis n°4).
Que descansen en Paz por esta noche, mis recordados y gentiles amigos…
In Nomine Mortis…
El carácter de distorsión de lo sagrado a que alude el Barón parece ser una constante de lo fantástico. Habría que ver hasta que punto se trata de una inversión o una parodia. Mihai Marinescu ha señalado como en el “Drácula” de Stoker hay elementos que parodian el podere de la sangre vivificante de Cristo y la vida eterna, en su trabajo “El Mito de Drácula en la Tradición Rumana” y yo mismo (perdón por citarme) escribí un texto con el título “El Cuerpo y la Sangre-Las Parodias Fantásticas de lo Sagrado” que (pàrece)todavía está disponible en http://www.vampiros.cl, donde por cierto hago mención del trabajo de Marinescu. En su libro sobre Lovecraft, Houellebecq repara como en “El Horror de Dunwich” la concepción y el nacimiento de Wilbur Whateley constituyen una versión grotesca y blasfematoria de la encarnación.Recordemos que la madre de Wilbur, Lavinia, es una mujer que no ha “conocido varón”. En “La Sombra sobre Innsmouth”, la Orden Esotérica de Dagon parece una caricatura de la Iglesia Católica,principalmente en lo que se refiere a su parafernalia de culto y ornamentos. El carácter grotesco del retrato es acentuado por la deformidad física de los híbridos que visten túnicas y mitras. Y, por supuesto, la historia de Frankenstein es parodia del relato bíblico de creación. “Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza” (Génesis 1,26)
El Bafomet es uno de esos elementos “recurrentes” en Mortis que generan una suerte de sincronía acausal que aparece cuando uno contempla las historias en una segunda lectura.
Como bien señala el Barón de Stroim, la figura más popular del Bafomet (el macho cabrio androgino) es de reciente data y autoria de Eliphas Levi. Desconocemos la apariencia del Bafomet original que adoraban los Templarios.
Afortunadamente, el Bafomet de Mortis escapa a la imagen popular y obedece a un cruce de la imagineria de Tapia Tom (los Bafomet que he visto están dibujados por él y se me escapa si otro dibujante hizo su versión) y lo que parece la descripción de Juan Marino, ya que sus monstruos solían carecer de tabique nasal.
Ahora bien. A pesar de esta distancia gráfica, es curioso que sea Mortis mismo el que se apropia de las caracteristicas caprinas propias del Bafomet de Eliphas Levi. Una curiosa sincronía, como si de una “necesidad de la forma” se tratase.
No en vano en el episodio de la Sra. Ottis, un monstruo de sangre surge de un pentagrama invertido, la abstracción clásica del Macho Cabrio.
Este pentagrama, con una “M” en su interior es la inspiración al sello que hemos creado como firma en este sitio.
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