El Siniestro Dr. Mortis Nº 32
“El Indestructible Dr. Mortis”
Editorial Zig Zag.
Edición en color.
Guión: Juan Marino.
Portada: Roberto Tapia.
Dibujos: Roberto Tapia
Por Carlos Reyes G.
Resumen: El joven piscicultor Bernie Martinic, con su esposa Eileen y su pequeño hijo Malcolm, ha aceptado un trabajo en el lago Lomond de Stirling, Escocia, únicamente para estudiar de cerca la leyenda del dragón del Lago. Para ello, Bernie ha instalado una avanzada cámara cinematográfica automática capaz de capturar imágenes del lago a larga distancia y con gran nitidez.
Al activar la cámara, Eileen cree ver a una enorme ave negra caer en el abandonado islote-cementerio. Al revelar la película no hay rastros del ave, pero Bernie acompañado de su criado Bob se dirigen en bote a la isla. Bob dice a su patrón que el lugar, al igual que la casa que habitan, perteneció al Conde Horace Malcon Sterling, más conocido como el Dr. Mortis, desaparecido hace ya más de 300 años.
Junto a un sepulcro, encuentran a un hombre joven, vestido de negro y lleno de rasguños. Lo trasladan a la casa, en medio de los ladridos de los canes Rex y May. El Dr. Matthews receta reposo absoluto para el sujeto.
Esa noche, Betty, la nodriza, divisa sobre la cama del pequeño Malcolm a un enorme pájaro negro. El alarido de Betty ahuyenta a la criatura. Bob dice haber oído un aleteo y haber visto una gran figura alada salir del cuarto del hombre herido. Corren a la habitación de éste y comprueban que se encuentra vacía.
De regreso en el salón se topan con el extraño que les agradece el rescate después de su caída en el cementerio. Se presenta como Myron Store y dice estar trabajando en un aparato que permitirá volar al ser humano por sus propios medios sin ayuda mecánica. Ha sido él, que equivocándose de ventana, entró al cuarto de Malcom asustando a la mujer.
El Dr. Matthews se marcha, no sin antes confesar a Bernie su incredulidad sobre la explicación de Myron. Bob lo secunda. Más tarde, Matthews atiende a un nuevo paciente. El hombre luce dos marcas rojizas en su cuello y presenta un aspecto anémico.
Cabalgando de regreso a su casa, el médico es atacado por una bestia de alas membranosas. Al día siguiente, Matthews despierta en su casa y se descubre dos puntos rojos en el cuello.
El pequeño Malcolm se ha cortado el dedo jugando y cuando el médico se apresta a curar la herida, llevado por un impulso irrefrenable, succiona con fruición la sangre del dedo.
Esa tarde, cuando el médico va de visita a casa de los Martinic un hombre lo detiene. Es John Baynes. Pese a que no se conocen, se tratan con familiaridad y se proponen trabajar esa noche, pues Él ya ha llegado.
En casa de los Martinic, Maddy, la perra de Bob, ha sido encontrada muerta. Matthews pide a Bernie, su bote para visitar el cementerio junto a Baynes, pues se le ha encargado realizar una exhumación judicial en el lugar e invita al pequeño Malcom, que acompañado por Betty, su nodriza, acepta entusiasta. Myron se ofrece a acompañarlos y el grupo se marcha.
Los esposos Martinic revisan los fotogramas del rescate de Myron y se percatan, de que sólo Bernie y Bob son visibles. Revisan la película de la lancha y comprueban que únicamente Betty y Malcolm son visibles, no así Myron. Bob les explica que los zombies no pueden ser fotografiados y que Malcolm está en peligro.
En el cementerio, Baynes ataca a Betty, pero su mano toca una cruz que la mujer lleva en su muñeca y cae fulminado. La mano de Baynes, que se ha desprendido del cuerpo, sigue atenazando a la mujer, antes de terminar carbonizándose por completo.
Los ladridos de Tex y los gritos de los Martinic, que han llegado en un pequeño bote, salvan a Betty de ser atacada por Myron. El perro ataca a Matthews que es rematado por Bob con una estaca. Con dos palos, Bob improvisa una cruz para enfrentar a Myron. El monstruo ha atrapado al niño. Bob se adelanta con la cruz y Myron suelta al pequeño. Bernie sigue al vampiro dentro de la cripta y cuando está apunto de ser mordido por el no muerto, Bob toca la frente del vampiro con la cruz. Entre chillidos el monstruo se desintegra.
Al amanecer, y desde su casa, los Martinic observan cómo la isla cementerio se hunde lentamente, junto a los despojos del vampiro humano.
“Esta completa guía de episodios de las historietas de Mortis es un adelanto del estudio de Carlos Reyes G.: “El Testamento de Mortis”. Volumen de pronta publicación y que aborda la historia del mítico personaje de Juan Marino.”

Mea culpa. Cuando escribí el artículo sobre Mortis y los vampiros omití mencionar esta historia,continuación directa de “Hay que Destruir al Dr. Mortis”. Además de la referencia a Loch Ness, hay aquí elementos que remiten al texto canónico de Stoker, como la pulsión hemática de Myron Store ante la herida del niño, que recuerda el episodio en donde Jonathan Harker se corta frente a Drácula en el castillo.Esta pulsión, como otros aspectos de la conducta del conde, parece dictada por un tropismo ciego e incontestable, obedecer a los mecanismos que determinan los fenómneos de la naturaleza. Se podría decir que Van Helsing y los suyos, desde cierta lectura, enfrentan a Drácula como a un cataclismo, una calamidad de la naturaleza, mas que a una persona. Pero también la fijación de Myron en el niño- que continúa hasta las escenas finales – recuerda a la propia de Lucy Westenra, única conversa de Drácula.
Acertadamente como siempre, Magno Tiros nos devela valiosas claves de interpretación y erudición oscura existentes en este capítulo de la saga del Inefable Maestro, en el cual el Señor del Mal y la Muerte viste una de sus formas más peligrosas y fascinantes, la del Vampiro Humano. La tradición mortisiana hunde sus colmillos -literalmente- y bebe la fuente de uno de los padres del mito literario del reviniente. El apetito de vidas infantiles, digno de Moloch y otros dioses sanguinarios, será el motor de su destrucción, al despertar el valor y furor del amor paternal, en la persona de Martinic, cuyo férreo abrazo posibilita la disolución del maldito mediante el uso del SIGNO por Bob.
El enfrentamiento contra el no-muerto y el posterior sacrificio de “Tex” replica el rol de “Rex”, el noble mastín de Barberis que llevó su fidelidad hasta su propia destrucción junto a la forma carnal de Mortis en la primera historieta de la primera etapa. Ambos me recuerdan a “Thor”, perro protagonista de “Bad Moon” (1996), película basada en la novela “Thor” de wayne Smith, donde es el canino el héroe que se opone a las fuerzas de la sombra, en este caso de naturaleza licantrópica. Afortunadamente para nosotros, nuestros amigos caninos poseen la valiosísima cualidad de detectar a muchos de los enemigos de la humanidad, desde no-muertos, demonios y monstruos, hasta los androides de Skynet, los Terminators. Un ejemplo conmovedor está presente en “La Familia del Vurdalak” de Tolstoi, donde el ladrido de advertencia acerca de la verdadera naturaleza del viejo Gorcha causa la muerte del perro de la familia… Si bien en numerosas historias han defendido a la humanidad, en ocasiones otros la han amenazado: Zoltan el Sabueso de Drácula, Devil Dog (un curioso demonio), el mastín guardián de Demian Thorn en “La Profecía”, el familiar del vampiro maestro Max en “Generación Perdida”, la jauría de “La Profecía III” que Demian azuza contra uno de sus verdugos… Sin olvidar que en el medioevo el lobo vevorador era llamado “el perro de Satán”.
En “El Indestructible Doctor Mortis” existen ciertos ecos de la carmílica historia de “La Araña del Doctor Mortis”: la nocturna llegada inesperada y hospedaje ingenuo del monstruo por parte de sus desprevenidos anfitriones, el recelo de un sirviente (la señora Cobb y Bob respectivamente) que lo llevará a encabezar el enfrentamiento contra el monstruo, el inicial intento fallido de atacar al hijo de los dueños de casa (ambos truncados por una sirviente), el rapto y posterior amenaza de inmolación del hijo de los anfitriones (que Ariadna Daemos logra consumar en la hija del viejo noble), la destrucción de la bestia en las entrañas de un sepulcro, la evocación de la maldad pasada (el libro de la señora Cobb y los recuerdos de Bob), la aparente “emergencia” que “obliga” al monstruo a pedir asilo… una atavismo narrativo que logra una nueva historia a partir de los pasados triunfos de su predecesora.
Cuando los esposos Martinic estudian la capa de Myros Store, ignorando su real naturaleza pero conscientes de su extraterrena vitalidad, han presentado a los lectores un breve vislumbre del terrible horror que será develado en plenitud en la segunda etapa de la revista y en la presente saga de “In Absentia Mortis”: se trata de la maligna Mortaja del Doctor Mortis, la Capa-Vampiro, una de las más mortales reliquias mortisianas. Ya aquí se revela su naturaleza sintiente y simbiótica con Mortis, semejante a otros horrendos objetos receptores de su negra esencia (para facilitar su regreso al mundo de los vivos tras eventuales destrucciones de sus formas mortales). Incluso en la serie de novelas infantiles de terror de Angela Sommer-Bodenburg, “El Pequeño Vampiro”, la malignidad de la capa del vampiro es evidente, a pesar de la orientación de estas narraciones.
Otro elemento es el clásico fracaso de registrar las formas de los vampiros mediante procesos mecánicos y fotográficos, que en la precuela llevó a Mortis a enmascararse con simulacros de rostro y manos, destruir una cámara y emboscar con sus zombies a una diligencia, con tal de evitar tan molesta revelación de su naturaleza inhumana. Este es uno de los detalles reveladores que llevan a los Martinic a desconfiar de su gentil huésped, como ocurre con Harker en la clásica escena del espejo en el castillo de Drácula, parodiada con brillantez en la película “Noche de Espanto” (Fright Night) cuando Peter Vincent descubre con su cigarrera al vampiro Jerry Dandrige. La obsesión de los revinientes por la ausencia de reflejo los llevaría a plasmar sus propios retratos, por propia mano o por obra de sus sirvientes y artistas (cuyo pago sería muy, muy distinto del esperado). De ahí la fascinación de Orlock-Max Shreck por su propia imagen capturada gracias al maquillaje y al celuloide de Murnau, en la película “La Sombra del Vampiro”, verdadero homenaje a la leyenda de “Nosferatu” y al inquietante mito acerca del verdadero estado vampírico de la estrella de dicha producción (el plagio más famoso y creativo de la obra de Stoker).
In Nomine Mortis, estimados Cófrades-
Descansen en Paz por esta Noche…
Con respecto a la capa del vampiro mencionada por John, se me viene a la memoria una de las primeras películas de la productora inglesa Amicus, que no debido a que problema legal estuvo almacenada en dicha facroría por espacio de varios años. Me refiero a The House That Dripped Blood, protagonizada por las dos caras visibles de la Hammer (entre otras) Peter Cushing y Christopher Lee. En dicha cinta se nos mostraba a un actor en decadencia -Jon Pertwee- que adquiere una extraña capa que tiene la facultad de convertirlo en un inexperto vampiro que se las tiene q
continuación (perdón)
que ver muy duras para aceptar su nueva condición. Sobre la misma hay un cuento de August Derleth intitulado La Capa, que trata sobre el mismo tema. Entiendo que el cuento del film de la Amicus (eran 4 historias), se basó en una narración de Robert Bloch, quien lo escribió (igual que los otras), especialmente para esta producción.
Efectivamente, el relato de Bloch existe y aparece antologado en “Vampiras” de Valdemar.Ignoraba que lo hubiese escrito especialmente para el cine.
Valiosos aportes los de la estimadísima María Verónica y del señor Magno Tiros, cuyos conocimientos rivalizan solamente con lo grato y ameno de sus comentarios 8tan diferentes como iluminadores), que pueden darnos a los Cófrades acabadas lecciones de horror con una cercanía y erudición que resulta esencial en la tarea de tratar de develar los arcanos mortisianos del Señor de la vida y de la muerte, además de motivante y acogedora para los interesados, fanáticos y estudiosos del tan necesario terror. La referencia acerca de Amicus me pareció docta y brillante, apreciada María Verónica, y debo confesar que comparto la sorpresa de mi ilustre maestro Magno Tiros acerca del relato de Bloch (casi tanta como cuando descubrí su nombre entre los guionistas de la pretérita y gloriosa saga de “Star Trek”).
Saludos para estos sabios y generosos cófrades.
In Nomine Mortis…
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