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El Siniestro Dr. Mortis Nº 33

10 Septiembre 2008 views 1.348 5 Comments

“Los Anti-Hombres del Dr. Mortis”

portadamortis32web.jpgEditorial Zig Zag.
Edición en color.
Guión: Juan Marino.
Portada: Autor desconocido.
Dibujos: Roberto Tapia
Por Carlos Reyes G.

Resumen: Juan Lavalle y Vera, su esposa con un embarazo de siete meses, arriban a la alejada y solitaria granja de Ross Mithor, la que han alquilado por un mes a un corredor de propiedades. Lavalle es un escritor de ciencia ficción y espera poder trabajar en su nueva novela: “Los Anti-Hombres”.

Al llegar, lo primero que llama la atención de la pareja es el incendiado invernáculo. Pasan la noche en el remolque. Al día siguiente una cuadrilla de peones habilitan la casa y derriban el invernáculo sin lograr arrancar las baldosas del piso. Lavalle ha llevado su Hallycrafter, un aparato de radioaficionado con el que se comunica con su amigo John Doss Pasos. Al día siguiente, mientras pasean, encuentran la argolla de una puerta trampa en las baldosas del desaparecido invernáculo. El escritor desciende al oscuro sótano donde encuentra un enorme baño con olor a cal y una extraña maquinaria de ruedas, engranajes y bobinas que pone en movimiento. Al salir, llamado por Vera, no ve unas sombras amorfas que se mueven silenciosas en la oscuridad.

Lavalle deja abierta la puerta trampa para regresar más tarde. Un gitano llamado Janik les pide autorización para acampar con su gente en los límites de la finca. Aún cuando el escritor siente que no puede prohibirles aquello, no oculta su molestia por la intromisión. A Vera le parece extraño que los gitanos se tomen la molestia de subir hasta ahí para acampar y deciden estar alertas en caso de robo. El gitano regresa y esta vez viene con su joven hija Yanka para que ayude a Vera en las labores domésticas. La joven acepta. Yanka le cuenta que nadie antes había querido vivir en ese lugar, sobre todo después de lo sucedido a la Baronesa.

Lavalle vuelve al sótano y descubre un macizo de plantas. Es sorprendido por Janik que le pide salir inmediatamente de allí, alegando que la luz de la lámpara afecta aquellas plantas. El asustado Janik apaga el encendedor del joven y cree escuchar algo. A Lavalle le parece que las plantas se han desplazado. El gitano cree que las plantas pueden verlos y que son engendros de Ross Mithor. Lavalle le pide ayuda para instalar su estudio en ese lugar, Janik lo previene sin éxito.

Cuando el gitano regresa a su campamento se reúne con su compinche Spiros, con el que pretende robar un supuesto tesoro del Barón escondido en el sótano. La campaña de provocarles miedo con las leyendas de la casona ha dado resultado. Deciden asesinarlos si llegan a sorprenderlos. Esa noche, ambos ladrones reciben una señal luminosa de Yanka y bajan al sótano en donde son devorados y desgarrados por los espinudos tentáculos de las plantas.

Vera despierta por los estampidos de las balas de los infortunados ladrones. Lavalle se levanta a investigar y ante la cerrada puerta trampa se topa con Yanka que llama a su padre. La joven les cuenta la verdad sobre lo que su padre tramaba y por los disparos que ha escuchado, supone una pelea entre Spiros y su padre. Lavalle trata de abrir la puerta sin resultados y encuentra manchas de sangre en los bordes de ésta. La puerta trampa es abierta desde dentro por unas monstruosas garras.

Yanka ha huido a su campamento, pide ayuda a los suyos que la rechazan y deciden marcharse. Cuando la joven regresa, ve salir a las plantas desde el sótano y corre a refugiarse en la casa que es rápidamente rodeada por la flora viviente. Lavalle le ordena a Yanka no abrir ninguna puerta o ventana. Yanka, desesperada escapa y es atrapada por las planta. Lavalle armado sólo de un cuchillo trata de rescatarla sin éxito. Sangre humana brota de los tallos y ramas cortados. El hombre logra salvar a Vera que ha salido tras él y luego trata de pedir ayuda a través del aparato de radioaficionado, pero las plantas rompen una ventana y penetran destrozando el aparato.

Los monstruos parecen comunicarse entre sí con un murmullo ininteligible. Las plantas los acorralan en la alcoba y Lavalle cierra la puerta, cortando varias flores de raíz. Al observar una de ellas descubre entre los pétalos semejantes a carne humana, un cerebro en miniatura. Un gemido de Vera le avisa que la mujer está a punto de dar a luz. Armado de una improvisada tea, el escritor sale de la habitación y se abre paso entre las plantas hasta la cocina donde se prepara a hervir agua para atender a la mujer.

Un nuevo grito le hace perder toda precaución y las hordas vegetales lo atrapan succionando su sangre. Igual suerte corresu joven esposa Vera. El horror se completa cuando, en medio del succionar de miles de bocas, se escucha el vagido de un recién nacido.

“Esta completa guía de episodios de las historietas de Mortis es un adelanto del estudio de Carlos Reyes G.: “El Testamento de Mortis”. Volumen de pronta publicación y que aborda la historia del mítico personaje de Juan Marino.”

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5 Comments »

  • Magno Tiros said:

    …el final de esta historia debe ser uno de los clímax de horror más conseguidos en la historia de Mortis…

  • Carlos Reyes said:

    Ciertamente querido Magno Tiros, ciertamente, creo lo mismo que tú.

    Este es un desenlace bellamente desgarrador y así lo he apuntado claramente en uno de mis textos sobre Mortis.

    Don Juan Marino alcanzó en algunos de sus guiones altos niveles de desasosiego, si se me permite la exageración, yo diría de algo así como poesía del horror.

    Mis respetos estimado cofrade.

  • Baron de Stroim said:

    No podemos negarlo ni desearíamos hacerlo, amamos ampliamente estos finales gloriosamente crueles e injustos (para vosotros, mis caros mortales)donde la luz de la esperanza es eclipsada por la sombra (post lucem tenebra).

  • MITROS said:

    Es una lástima que la portada de este episodio apareciera desfasada, en el nº 36.

    Hay hartos episodios en que el Dr. Mortis ocupa vegetales para convertirlos en monstruos.

  • John Toro said:

    Estimados Cofrades:

    Además de ser una de las mejores continuaciones de la saga mortisiana, cuya presencia vigoriza la coherencia narrativa del universo del Siniestro Doctor Mortis, este relato trastoca la maravilla del nacimiento como un alumbramiento de horrores (solamente comparable a la historia anti-Belén de “La semilla de Satán”), en el cual una madre y su recién nacido hijo desaparecen en un torbellino de sed vampírica y garras inhumanas (escena cuya elipsis ahonda todavía más el terrible desenlace, al dejarnos imaginar semejante abominación). Esas muertes terribles e injustas, sin la providencial salvación, nos recuerdan la potestad de la Muerte y de la Sombra, encarnadas de forma sublime en Mortis y sus Hijos, como fuerzas elementales devoradoras y terribles (ya Baldomero Lillo en “Sub sole” tomó un tema similar con la mariscadora y su infante). Pareciera que la naturaleza cobrara venganza cruenta sobre los mortales que por milenios la han depredado, sin mostrar hacia sus verdugos,los humanos, “culpables” o “inocentes” (los ladrones y potenciales asesinos, la joven pareja Lavalle) una piedad que le es desconocida por su esencia elemental y primigenia, y por su pacto con el Siniestro Doctor Mortis.

    Con Mortis, dios de la Muerte y el Horror, los “defectos” de la compasión y humanidad no surten efecto (como él mismo ha declarado ad infinitum), por tanto las muertes infantiles no tienen diferencia con la de los adultos, a la hora de consumir sus sangres, carnes y almas, combustible para su eterna hambre y sed monstruosas. Sin embargo, no por ello dejan de tener una fuerte trascendencia en el mundo de Mortis, ya que son un directo ataque y atentado contra su Enemigo, el Que Está Arriba, además de dañar las futuras esperanzas mortales, la misma concepción cultural y simbólica de los niños. Por lo tanto, el Señor de la Guadaña ha tenido varias oportunidades de tronchar las vidas infantiles, cual si de Moloch biblico se tratara, como demostración de su poder cruel e ilimitado.

    Daisy Reiner, la inocente pequeña atraida y capturada por Mortis en su madriguera del cementerio en la historia “El Sepulcro del Doctor Mortis”, deviene en un zombie angelicalmente oscuro, cuya mirada conduce al comisario al infierno del Maestro, convertida su infantil mano en la garra de la Parca diabólica. Posteriormente, en “El Tenebroso Mundo del Doctor Mortis”, los no-muertos del cementerio nipón se ceban en niños y adultos para mantener su no-existencia, cuyas destrozados restos imaginamos tras las frazadas de sus lechos de muerte. En “Las Bestias del Doctor Mortis”, Tyss Morgan muta a un grupo de niños nonatos en cavernícolas sedientos de sangre mediante su ciencia, los cuales descuartizan a sus sorprendidos padres. Los adultos deben comenzar a matar a sus hijos al propagarse el mal (el tratamiento de Morgan), siendo ejecutados a su vez por las autoridades, todo ello bajo la mirada complacida de un sonriente Mortis. En la narración doble “Íncubo del Doctor Mortis” y “Doctor Mortis y la Semilla de Satán” (el “Bebé de Rosemary mortisiano), la felicidad de Frida Kaempfer se convierte primero en miedo, hasta desembocar en el máximo horror que la lleva a la insania cuando descubre aquella cosa que es su hijo, el AntiCristo previsto por eones. Otra maternidad truncada por Mortis aparece en “La Isla del Doctor Mortis”, donde la maldición de los musgántropos no solamente alcanza a los jovenes esposos que protagonizan la historia, sino también a su hijo neonato, también convertido en un híbrido humano-vegetal. Esta tendencia al infanticidio se verá también en la segunda etapa, en la historia “Función Psi”, en la cual un monstruo oculto cerrará la narración devorando al niño que lo percibía telepáticamente desde su vida intrauterina.

    Ciertos monstruos de muchas mitologías se dedican a devorar y dañar a los bebés y niños de los seres humanos, siendo responsables de las muertes infantiles de un modo tanto o más siniestro que el de los Anti-Hombres mortisianos. La cultura caldea y judía menciona a Lilith, quien devoraba a los niños en venganza de su maldita condición de madre de monstruosidades. Los griegos mencionaban a Lamia, a las Empusas y aves Strigas que saciaban su sed vampírica y caníbal en niños pequeños. En las tradiciones nortinas del Altiplano chileno se habla del Yenyochaño, una especie de gato-vampiro que mordía a los niños, dejándoles una marca rosada a modo de herida y provocando su muerte sin los rituales adecuados. Las brujas Civateteo de México, almas reencarnadas de mujeres muertas al dar a luz, robaban niños para devorarlos en sus ceremonias nocturnas. Las brujas de los clásicos cuentos de hadas, desde “Hansel y Gretel” hasta “Baba Yaga” o la “Black Anis” consumían vidas infantiles como la mayoría de sus colegas legendarias (excepción hecha de la vampira celta Glaistig, quien cuidaba y protegía a los niños). Goethe, en su terrible balada “El Rey de los Silfos”, retrata de forma vívida el deseo de sangre infantil de los elementales faéricos.

    En los mundos modernos del terror, es posible evocar al “Terror del Monolito”, un monstruo que devoraba varones, empezando por un niño. “Hook” era un demonio que en la continuidad de Superman robaba y deformaba niños. En la serie “Spawn” Billy Kincaid, un asesino en serie de niños, se convierte en oficial del ejército infernal del Archidemonio Malebolgia (creador de Spawn), siendo perseguido por demonio disfrazado de niña (Vindicator, hermano de Violator). En la misma continuidad, el demonio Violator, en su forma humana de “Clown”, cuenta a un trío de niños su lucha con el Spawn medieval (creado por Neil Gaiman) y en ella se revela que también este diablo consume corazones de niños. El diálogo en cuestión es el siguiente, mientras el diablo lucha con el Spawn medieval:

    Spawn: ¿Qué clase de monstruo devora los corazones de los niños?
    Violator: Uno muy hambriento…pero prefiero los corazones de los adultos…los órganos de los niños no están completamente desarrollados…

    Ernest Fairchild, un niño con grandes poderes mentales, es seducido por Lady Death y se inicia su camino como el zombie-genocida “Evil Ernie”. En la propia continuidad de “Lady Death”, uno de los mayores demonios es Gauge, un feto demoníaco que trata de consumir a su madre, la diosa-vampiro Purgatori, quien termina devorándolo en cuerpo y alma. Una niña en “Poltergeist” abre el portal dimensional entre el mundo de vivos y muertos.

    Stephen King aporta su visión siniestra de horrores infantiles en varios de sus relatos: en la “Tormenta del Siglo” el demonio Linoge (Legión) exige un tributo de vidas infantiles, capturando a la prole de los isñeños. En “Los Langoliers” es una niña ciega la única que puede ver a estos devoradores temporales, hecho que le cuesta la vida. En “It” el payaso-demonio Pennywise devora niños hasta que el “Club de los Perdedores” logra detenerlo. En “Cementerio de Mascotas”, el revivido hijo de los protagonistas se convierte en un pequeño monstruo que asesina a su madre y que termina siendo quemado por su padre. En “Salem’s Lot”, además de la recordada escena del niño vampiro que se nutre de su hermano y la de éste último, ya transformado, exigiendo de su amigo el acceso a su cuarto, uno de los momentos críticos de la historia es cuando Kurt Barlow “negocia” la vida del niño Petrie con el padre Calahan.

    En la película “Demon Knigth” (“Tales from the Crypt”), un niño es transformado en un pavoroso ghoul por la propia revista de EC Comics y posteriormente destruido por sus compañeros, lo que no impide que sea el único monstruo capaz de herir de muerte al inmortal guardián del Santo Grial.

    In Nomine Mortis, apreciados Cófrades…

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