El Siniestro Dr. Mortis Nº 34
“El Maléfico Amor del Dr. Mortis”
Edición en color
Guión: Juan Marino.
Portada: Roberto Tapia.
Dibujos: Manolo Ahumada
Por Carlos Reyes G.
Resumen:
El joven doctor John Preston visita a su amada, Mary Bohr. El padre de lajoven, el señor Bohr, ha sufrido un ataque y ha sido visitado por Mister Tymor,a quién John califica de charlatán oficioso. El anciano Bohr cree que Tymor puede prolongarle la vida para sí asegurar un futuro a su hija, a la que esperaver casada con el hombre que ella ame.
Mary confiesa a John un extraño suceso que le fuera referido por Joe, el criado. El lacayo afirma que Tymor no producereflejos en los espejos. John no dacrédito a la historia y acude al capitán Holler, jefe de la policia, para quele ayude a investigar al misterioso Tymor. Lo único que logran averiguar es que el extraño médico estuvo relacionado con un supuesto caso de resurrección realizado en la persona de James Gardner y que acabó con el suicidio delsupuesto resurrecto. Lo extraño es que su único heredero fue el propio Tymor, quién acabó desposandose con la hija de Gardner, la que luego despareció misteriosamente. Más tarde Tymor desafía a John a asombrarse con su “terapeútica”, la que hará posible que el viejo Bohr continúe con vida indefinidamente aún despues de su muerte.
A medianoche Tymor irrumpe en el hospital central mientras se practica una autopsia en el cuerpo del gangster Mark Safransky. Alega que a él se le ha encargado elcadaver. Lo dejan solo. Al regresar, los médicos descubren que Tymor ha desparecido. Esa noche el cadaver de Safransky retorna a la vida.
El anciano Bohr nombra a Tymor como su albacea. John teme que se repita la historia de Gardner. Tymor declara su amor a Mary, pero ésta lo rechaza. Tymor invoca el zombie de Safransky y lo envía a la alcoba de Bohr que muere ante la horrible visión. John redacta el acta de defunción. Tymor le dice a Mary que puede devolver la vida a su padre si ella acepta desposarse con él. La joven acepta y Tymor resucita al anciano.
Una junta de facultativos declara que Bohr está “definitivamente muerto, pero sin embargo… ¡vive!”. Mary pide a Tymor un retraso en el matrimonio pero éste la amenaza. Si ella se retracta, su padre se pudrirá en vida, de lo contrario el hombre se levantará del lecho defiinitivamente. John visita al anciano que se refiere por primera vez a Tymor como Mortis. Y le pide ser liberado.
Tymor inicia la ceremonia nupcial. Elanciano se levanta del lecho y trata de ahorcar a Tymor. El sacerdote encargado de la ceremonia lanza agua bendita a los hombres que luchan. El cadaver de Bohrse desintegra y el cuerpo de Tymor-Mortis huye de la casa mientras se diluye “como si su cuerpo fuese ectoplasmático”.
El capitán Holler y John divagan sobre el origen de Tymor. Es “un ser ubicuo, poderoso y maligno - afirmaHoller- a quién jamás nadie ha podido conocer. ¿Crees que esta vez haya sido destruido?”. “Si ese doctor Mortis es lo que dices- sentencia John- ¿Cómo puede destruirse a la muerte”.
“Esta completa guía de episodios de las historietas de Mortis es un adelanto del estudio de Carlos Reyes G.: “El Testamento de Mortis”. Volumen de pronta publicación y que aborda la historia del mítico personaje de Juan Marino.”


Apreciados Cófrades:
En este macabro relato del Siniestro Doctor Mortis se nos presenta la faceta “romántica” (en el mayor sentido diabólico de la palabra)del Señor de la Vida y de la Muerte. A diferencia del caso presentado en “Hay que destruir al Doctor Mortis”, donde Mortis encarna el prototipo del amante oscuro, inmortalizado por Drácula (Stoker), Carmilla (Le Fanu), Lestat (Rice), Clarimonde (Gautier)y Sdenka (Tolstoi), entre otros ejemplos de los Seres Nocturnos que seducen a los mortales con fatales consecuencias, llevados por un deseo que mezcla el hambre predatora de los Malditos con una versión morbosa del amor, parodia satánica de tan noble sentimiento. Este prototipo del amante-destructor ya aparece en Don Juan, creación de Tirso de Molina en la literatura española, en una dimensión más humana pero igualmente maléfica (“El Burlador de Sevilla”), para ser sublimada, siglos después, por la versión que Goethe hace del Doctor Fausto en su obra homónima, quien destruye al ser amado, Margarita, guiado por la mano negra de su falso sirviente y real amo, Mefistófeles. En la tradición de las películas clásicas de terror, junto al amor destructivo del vampiro (que en “Nosferatu” de Murnau tiene una curiosa inversión final), el amor del licántropo está sellado por las palabras de la fatalidad: como el Sediento Nocturno, el Hombre-Lobo debe depredar a quienes ama llevado por la maldición de la Marca de la Bestia.
En el caso del Doctor Mortis en “Hay que destruir…”, el Maestro cumple con los ritos de rigor del cortejo vampiresco: seduce en su personalidad falsamente humana de aristócrata forastero a la bella doncella (la hija del alcalde de Vardaborg), la elije como pareja eterna durante la fiesta devenida en masacre, por lo cual la rapta para llevarla a su recámara mortuoria. Sin embargo, la bien la valerosa acometida de Antón Walbrook, vengador convertido en cazavampirios, obliga al Vampiro a escapar, antes de consumar su unión diabólica con su “novia” (usando los términos del mito cinematográfico del Conde Drácula).
En “El Maléfico Amor…” Mortis revela importantes detalles de las debilidades que conllevan para Él las encarnaciones humanas, en este caso sufrir el poder del amor en su negro corazón y la imposibilidad de liberarse de tal influencia, irónicamente la base del culto de su Enemigo, el Dios del Signo, Quien está Arriba, como revela su propio testamento. Incapaz de regresar dicho sentimiento, Mortis lo tergiversa y corrompe dentro de su ser, convirtiéndolo en ansias descritas como “deseo malsano”, cuya satisfacción significa la destrucción de la infortunada mortal que lo ha provocado (como fue el caso de la hija de Gardner y casi el de Mary Bohr). Cuando discute con su Hijo y “suegro”, el zombie Bohr, Mortis declara que este destino ha sido el de otras mujeres, devoradas o zombificadas por el Monstruo evidentemente. Al amor diabólico de Mortis se opone el amor del padre, capaz de liberar a Bohr de la sumisión debida a su Amo infernal, provocando la ruina de ambos y la salvación de Mary. En cambio, el amor del joven John Preston aparece como una fuerza débil e impotente ante el poder de Mortis, que le impide ser el eventual salvador de Mary (como ocurriría en otros casos similares de amores horrendos).
Esta historia está inspirada inicialmente en la historia del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe, pero su mayor fuente corresponde en exactitud a la versión fílmica de este mismo relato, dirigida por Roger Corman y perteneciente a la cinta “Tales of Horror” (“Cuentos de Terror”). En esta versión se incorpora el tema del sabio maligno quien arrebata a Valdemar de la muerte en una abominable no-vida, Carmichael (Basil Rathbone), usando el mesmerismo para someterlo de forma post-mortem y poder ultrajar a su bella esposa, Helene (Debra Paget). Será el amor por Helene el que permita al engendro liberarse del control mental para defenderla del villano, a quien asesinará estrangulándolo, destruyendo así la fuente de su no-vida y sufriendo la Muerte Definitiva mediante una atroz corrupción. La figura de Carmichael es recreada por don Juan Marino en S.S. Tymor, aludiendo a sus poderes hipnóticos en varios momentos (particularmente en la cena en la cual Mary descubre el poder mesmérico de su la mirada), si bien la dimensión extrahumana de Mortis queda revelada en la reanimación de Safransky y en su transmutación final. Ambos manipulan a un anciano enfermo para sus propios fines, que en Carmichael corresponden a la codicia y a la lujuria, mientras que Mortis añade a ambos su hambre entrópica de vidas jóvenes como Mary. Además, Tymor intenta dañar a una mujer importante para la vida de su “Valdemar”, Bohr, quien es su hija (a diferencia de la película, donde es la esposa la amenazada). Las palabras finales sobre el zombie Bohr son prácticamente las mismas de la película de Corman, como un responso para tan macabro desenlace: “aquello era todo lo que quedaba del señor Valdemar”.
Una escena paradójica es la presentada en la boda de Mortis, ya que ver a Mortis enamorado, malignamente, es sorprendente, pero verlo casándose por los ritos de la Iglesia (arriesgando su no-existencia frente al agua bendita inclusive)resulta insólito por decir lo menos. Ello podría revelar el punto al cual el amor lo ha arrastrado, en pleno campo enemigo (el del Signo), casi tan antológico como su declaración amorosa a Mary, que a pesar de ser apócrifa no deja de ser reveladora de su vulnerabilidad nacida de su ignorancia de bienes espirituales ajenos a su esencia nefaria, como el amor, la compasión, el afecto, la piedad, que a menudo han sido piezas claves en sus derrotas del pasado y de siempre.
Posteriormente, Mortis seguirá con el papel de seductor-destructor de mujeres mortales hermosas, en “Una Cita con el Doctor Mortis”, “El Cíngulo Violáceo”, y diversos relatos en ambas Etapas de la historieta clásica.
In Nomine Mortis, estimados Cófrades.
El relato de Poe en que esta historia-Mortis basa su centro (ya que no sus múltiples derivadas, tan bien reseñadas por Sir John))ha sido señalada como ejemplo del “horror repugnante” ,es decir, aquel cuya estética central es presentar la descomposición en forma literal (y literaria, claro está) Es precisamente en una reflexión sobre estética de Fernando Savater donde encuentro las frases siguientes: “El aprecio por la idea de “forma” proviene en primer término quizá del contraste con el horror provocado por el deshacerse de los organismos roídos por el tiempo y por la muerte” Curiosamente, existe un cuento de Machen, que en realidad forma de su novela Los Tres Impostores, pero tiene tal unidad temática y autonomía que se puede leer por separado y en esa calidad fue antologado en Los Mitos de Cthulhu de la Alianza, que se constituye en un interesante paralelo con el Valdemar de Poe. Me refiero a El Polvo Blanco. Aquí la descomposición en vivo del organismo es provocada por la ingesta de una sustancia que, sugiere Machen, sería la misma usada en las nupcias sabáticas de los aquelarres. Por boca (o,mejor dicho, letra, ya que se trata de una carta) de uno de sus personajes, el doctor Haberden, el autor arriesga la reflexión “lo que empieza con la corrupción termina también con la corrupción”
que es divertido
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