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	<title>Comentarios en: El Siniestro Dr. Mortis Nº 34</title>
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	<description>El Retorno de Mortis</description>
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		<title>Por: Carolina</title>
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		<dc:creator>Carolina</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Oct 2008 13:58:16 +0000</pubDate>
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		<description>que es divertido</description>
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		<title>Por: Magno Tiros</title>
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		<dc:creator>Magno Tiros</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Oct 2008 21:35:04 +0000</pubDate>
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		<description>El relato de Poe en que esta historia-Mortis basa su centro (ya que no sus múltiples derivadas, tan bien reseñadas por Sir John))ha sido señalada como ejemplo del &quot;horror repugnante&quot; ,es decir, aquel cuya estética central es presentar la descomposición en forma literal (y literaria, claro está) Es precisamente en una reflexión sobre estética de Fernando Savater donde encuentro las frases siguientes: &quot;El aprecio por la idea de &quot;forma&quot; proviene en primer término quizá del contraste con el horror provocado  por el deshacerse de los organismos roídos por el tiempo y por la muerte&quot; Curiosamente, existe un cuento de Machen, que en realidad forma de su novela Los Tres Impostores, pero tiene tal unidad temática y autonomía que se puede leer por separado y en esa calidad fue antologado en Los Mitos de Cthulhu de la Alianza, que se constituye en un interesante paralelo con el Valdemar de Poe. Me refiero a El Polvo Blanco. Aquí la descomposición en vivo del organismo es provocada por la ingesta de una sustancia que, sugiere Machen, sería la misma usada en las nupcias sabáticas de los aquelarres. Por boca (o,mejor dicho, letra, ya que se trata de una carta) de uno de sus personajes, el doctor Haberden, el autor arriesga la reflexión &quot;lo que empieza con la corrupción termina también con la corrupción&quot;</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>El relato de Poe en que esta historia-Mortis basa su centro (ya que no sus múltiples derivadas, tan bien reseñadas por Sir John))ha sido señalada como ejemplo del &#8220;horror repugnante&#8221; ,es decir, aquel cuya estética central es presentar la descomposición en forma literal (y literaria, claro está) Es precisamente en una reflexión sobre estética de Fernando Savater donde encuentro las frases siguientes: &#8220;El aprecio por la idea de &#8220;forma&#8221; proviene en primer término quizá del contraste con el horror provocado  por el deshacerse de los organismos roídos por el tiempo y por la muerte&#8221; Curiosamente, existe un cuento de Machen, que en realidad forma de su novela Los Tres Impostores, pero tiene tal unidad temática y autonomía que se puede leer por separado y en esa calidad fue antologado en Los Mitos de Cthulhu de la Alianza, que se constituye en un interesante paralelo con el Valdemar de Poe. Me refiero a El Polvo Blanco. Aquí la descomposición en vivo del organismo es provocada por la ingesta de una sustancia que, sugiere Machen, sería la misma usada en las nupcias sabáticas de los aquelarres. Por boca (o,mejor dicho, letra, ya que se trata de una carta) de uno de sus personajes, el doctor Haberden, el autor arriesga la reflexión &#8220;lo que empieza con la corrupción termina también con la corrupción&#8221;</p>
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		<title>Por: John Toro</title>
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		<dc:creator>John Toro</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Oct 2008 22:26:35 +0000</pubDate>
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		<description>Apreciados Cófrades:

En este macabro relato del Siniestro Doctor Mortis se nos presenta la faceta &quot;romántica&quot; (en el mayor sentido diabólico de la palabra)del Señor de la Vida y de la Muerte. A diferencia del caso presentado en &quot;Hay que destruir al Doctor Mortis&quot;, donde Mortis encarna el prototipo del amante oscuro, inmortalizado por Drácula (Stoker), Carmilla (Le Fanu), Lestat (Rice), Clarimonde (Gautier)y Sdenka (Tolstoi), entre otros ejemplos de los Seres Nocturnos que seducen a los mortales con fatales consecuencias, llevados por un deseo que mezcla el hambre predatora de los Malditos con una versión morbosa del amor, parodia satánica de tan noble sentimiento. Este prototipo del amante-destructor ya aparece en Don Juan, creación de Tirso de Molina en la literatura española, en una dimensión más humana pero igualmente maléfica (&quot;El Burlador de Sevilla&quot;), para ser sublimada, siglos después, por la versión que Goethe hace del Doctor Fausto en su obra homónima, quien destruye al ser amado, Margarita, guiado por la mano negra de su falso sirviente y real amo, Mefistófeles. En la tradición de las películas clásicas de terror, junto al amor destructivo del vampiro (que en &quot;Nosferatu&quot; de Murnau tiene una curiosa inversión final), el amor del licántropo está sellado por las palabras de la fatalidad: como el Sediento Nocturno, el Hombre-Lobo debe depredar a quienes ama llevado por la maldición de la Marca de la Bestia. 

En el caso del Doctor Mortis en &quot;Hay que destruir...&quot;, el Maestro cumple con los ritos de rigor del cortejo vampiresco: seduce en su personalidad falsamente humana de aristócrata forastero a la bella doncella (la hija del alcalde de Vardaborg), la elije como pareja eterna durante la fiesta devenida en masacre, por lo cual la rapta para llevarla a su recámara mortuoria. Sin embargo, la bien la valerosa acometida de Antón Walbrook, vengador convertido en cazavampirios, obliga al Vampiro a escapar, antes de consumar su unión diabólica con su &quot;novia&quot; (usando los términos del mito cinematográfico del Conde Drácula).

En &quot;El Maléfico Amor...&quot; Mortis revela importantes detalles de las debilidades que conllevan para Él las encarnaciones humanas, en este caso sufrir el poder del amor en su negro corazón y la imposibilidad de liberarse de tal influencia, irónicamente la base del culto de su Enemigo, el Dios del Signo, Quien está Arriba, como revela su propio testamento. Incapaz de regresar dicho sentimiento, Mortis lo tergiversa y corrompe dentro de su ser, convirtiéndolo en ansias descritas como &quot;deseo malsano&quot;, cuya satisfacción significa la destrucción de la infortunada mortal que lo ha provocado (como fue el caso de la hija de Gardner y casi el de Mary Bohr). Cuando discute con su Hijo y &quot;suegro&quot;, el zombie Bohr, Mortis declara que este destino ha sido el de otras mujeres, devoradas o zombificadas por el Monstruo evidentemente. Al amor diabólico de Mortis se opone el amor del padre, capaz de liberar a Bohr de la sumisión debida a su Amo infernal, provocando la ruina de ambos y la salvación de Mary. En cambio, el amor del joven John Preston aparece como una fuerza débil e impotente ante el poder de Mortis, que le impide ser el eventual salvador de Mary (como ocurriría en otros casos similares de amores horrendos). 

Esta historia está inspirada inicialmente en la historia del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe, pero su mayor fuente corresponde en exactitud a la versión fílmica de este mismo relato, dirigida por Roger Corman y perteneciente a la cinta &quot;Tales of Horror&quot; (&quot;Cuentos de Terror&quot;). En esta versión se incorpora el tema del sabio maligno quien arrebata a Valdemar de la muerte en una abominable no-vida, Carmichael (Basil Rathbone), usando el mesmerismo para someterlo de forma post-mortem y poder ultrajar a su bella esposa, Helene (Debra Paget). Será el amor por Helene el que permita al engendro liberarse del control mental para defenderla del villano, a quien asesinará estrangulándolo, destruyendo así la fuente de su no-vida y sufriendo la Muerte Definitiva mediante una atroz corrupción. La figura de Carmichael es recreada por don Juan Marino en S.S. Tymor, aludiendo a sus poderes hipnóticos en varios momentos (particularmente en la cena en la cual Mary descubre el poder mesmérico de su la mirada), si bien la dimensión extrahumana de Mortis queda revelada en la reanimación de Safransky y en su transmutación final. Ambos manipulan a un anciano enfermo para sus propios fines, que en Carmichael corresponden a la codicia y a la lujuria, mientras que Mortis añade a ambos su hambre entrópica de vidas jóvenes como Mary. Además, Tymor intenta dañar a una mujer importante para la vida de su &quot;Valdemar&quot;, Bohr, quien es su hija (a diferencia de la película, donde es la esposa la amenazada). Las palabras finales sobre el zombie Bohr son prácticamente las mismas de la película de Corman, como un responso para tan macabro desenlace: &quot;aquello era todo lo que quedaba del señor Valdemar&quot;.

Una escena paradójica es la presentada en la boda de Mortis, ya que ver a Mortis enamorado, malignamente, es sorprendente, pero verlo casándose por los ritos de la Iglesia (arriesgando su no-existencia frente al agua bendita inclusive)resulta insólito por decir lo menos. Ello podría revelar el punto al cual el amor lo ha arrastrado, en pleno campo enemigo (el del Signo), casi tan antológico como su declaración amorosa a Mary, que a pesar de ser apócrifa no deja de ser reveladora de su vulnerabilidad nacida de su ignorancia de bienes espirituales ajenos a su esencia nefaria, como el amor, la compasión, el afecto, la piedad, que a menudo han sido piezas claves en sus derrotas del pasado y de siempre.

Posteriormente, Mortis seguirá con el papel de seductor-destructor de mujeres mortales hermosas, en &quot;Una Cita con el Doctor Mortis&quot;, &quot;El Cíngulo Violáceo&quot;, y diversos relatos en ambas Etapas de la historieta clásica.

In Nomine Mortis, estimados Cófrades.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Apreciados Cófrades:</p>
<p>En este macabro relato del Siniestro Doctor Mortis se nos presenta la faceta &#8220;romántica&#8221; (en el mayor sentido diabólico de la palabra)del Señor de la Vida y de la Muerte. A diferencia del caso presentado en &#8220;Hay que destruir al Doctor Mortis&#8221;, donde Mortis encarna el prototipo del amante oscuro, inmortalizado por Drácula (Stoker), Carmilla (Le Fanu), Lestat (Rice), Clarimonde (Gautier)y Sdenka (Tolstoi), entre otros ejemplos de los Seres Nocturnos que seducen a los mortales con fatales consecuencias, llevados por un deseo que mezcla el hambre predatora de los Malditos con una versión morbosa del amor, parodia satánica de tan noble sentimiento. Este prototipo del amante-destructor ya aparece en Don Juan, creación de Tirso de Molina en la literatura española, en una dimensión más humana pero igualmente maléfica (&#8220;El Burlador de Sevilla&#8221;), para ser sublimada, siglos después, por la versión que Goethe hace del Doctor Fausto en su obra homónima, quien destruye al ser amado, Margarita, guiado por la mano negra de su falso sirviente y real amo, Mefistófeles. En la tradición de las películas clásicas de terror, junto al amor destructivo del vampiro (que en &#8220;Nosferatu&#8221; de Murnau tiene una curiosa inversión final), el amor del licántropo está sellado por las palabras de la fatalidad: como el Sediento Nocturno, el Hombre-Lobo debe depredar a quienes ama llevado por la maldición de la Marca de la Bestia. </p>
<p>En el caso del Doctor Mortis en &#8220;Hay que destruir&#8230;&#8221;, el Maestro cumple con los ritos de rigor del cortejo vampiresco: seduce en su personalidad falsamente humana de aristócrata forastero a la bella doncella (la hija del alcalde de Vardaborg), la elije como pareja eterna durante la fiesta devenida en masacre, por lo cual la rapta para llevarla a su recámara mortuoria. Sin embargo, la bien la valerosa acometida de Antón Walbrook, vengador convertido en cazavampirios, obliga al Vampiro a escapar, antes de consumar su unión diabólica con su &#8220;novia&#8221; (usando los términos del mito cinematográfico del Conde Drácula).</p>
<p>En &#8220;El Maléfico Amor&#8230;&#8221; Mortis revela importantes detalles de las debilidades que conllevan para Él las encarnaciones humanas, en este caso sufrir el poder del amor en su negro corazón y la imposibilidad de liberarse de tal influencia, irónicamente la base del culto de su Enemigo, el Dios del Signo, Quien está Arriba, como revela su propio testamento. Incapaz de regresar dicho sentimiento, Mortis lo tergiversa y corrompe dentro de su ser, convirtiéndolo en ansias descritas como &#8220;deseo malsano&#8221;, cuya satisfacción significa la destrucción de la infortunada mortal que lo ha provocado (como fue el caso de la hija de Gardner y casi el de Mary Bohr). Cuando discute con su Hijo y &#8220;suegro&#8221;, el zombie Bohr, Mortis declara que este destino ha sido el de otras mujeres, devoradas o zombificadas por el Monstruo evidentemente. Al amor diabólico de Mortis se opone el amor del padre, capaz de liberar a Bohr de la sumisión debida a su Amo infernal, provocando la ruina de ambos y la salvación de Mary. En cambio, el amor del joven John Preston aparece como una fuerza débil e impotente ante el poder de Mortis, que le impide ser el eventual salvador de Mary (como ocurriría en otros casos similares de amores horrendos). </p>
<p>Esta historia está inspirada inicialmente en la historia del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe, pero su mayor fuente corresponde en exactitud a la versión fílmica de este mismo relato, dirigida por Roger Corman y perteneciente a la cinta &#8220;Tales of Horror&#8221; (&#8220;Cuentos de Terror&#8221;). En esta versión se incorpora el tema del sabio maligno quien arrebata a Valdemar de la muerte en una abominable no-vida, Carmichael (Basil Rathbone), usando el mesmerismo para someterlo de forma post-mortem y poder ultrajar a su bella esposa, Helene (Debra Paget). Será el amor por Helene el que permita al engendro liberarse del control mental para defenderla del villano, a quien asesinará estrangulándolo, destruyendo así la fuente de su no-vida y sufriendo la Muerte Definitiva mediante una atroz corrupción. La figura de Carmichael es recreada por don Juan Marino en S.S. Tymor, aludiendo a sus poderes hipnóticos en varios momentos (particularmente en la cena en la cual Mary descubre el poder mesmérico de su la mirada), si bien la dimensión extrahumana de Mortis queda revelada en la reanimación de Safransky y en su transmutación final. Ambos manipulan a un anciano enfermo para sus propios fines, que en Carmichael corresponden a la codicia y a la lujuria, mientras que Mortis añade a ambos su hambre entrópica de vidas jóvenes como Mary. Además, Tymor intenta dañar a una mujer importante para la vida de su &#8220;Valdemar&#8221;, Bohr, quien es su hija (a diferencia de la película, donde es la esposa la amenazada). Las palabras finales sobre el zombie Bohr son prácticamente las mismas de la película de Corman, como un responso para tan macabro desenlace: &#8220;aquello era todo lo que quedaba del señor Valdemar&#8221;.</p>
<p>Una escena paradójica es la presentada en la boda de Mortis, ya que ver a Mortis enamorado, malignamente, es sorprendente, pero verlo casándose por los ritos de la Iglesia (arriesgando su no-existencia frente al agua bendita inclusive)resulta insólito por decir lo menos. Ello podría revelar el punto al cual el amor lo ha arrastrado, en pleno campo enemigo (el del Signo), casi tan antológico como su declaración amorosa a Mary, que a pesar de ser apócrifa no deja de ser reveladora de su vulnerabilidad nacida de su ignorancia de bienes espirituales ajenos a su esencia nefaria, como el amor, la compasión, el afecto, la piedad, que a menudo han sido piezas claves en sus derrotas del pasado y de siempre.</p>
<p>Posteriormente, Mortis seguirá con el papel de seductor-destructor de mujeres mortales hermosas, en &#8220;Una Cita con el Doctor Mortis&#8221;, &#8220;El Cíngulo Violáceo&#8221;, y diversos relatos en ambas Etapas de la historieta clásica.</p>
<p>In Nomine Mortis, estimados Cófrades.</p>
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