Home » CLÁSICOS DE MORTIS, Historietas

El Siniestro Dr. Mortis Nº 35

1 Noviembre 2008 views 1.237 5 Comments

“Una Cita con el Dr. Mortis”

Continuación de “Zombies del Dr. Mortis”. Mortis Nº 7

Editorial Zig Zag.
Edición en color.
Guión: Juan Marino.
Portada: Roberto Tapia.
Dibujos: Manuel Araneda

Por Carlos Reyes G.

Resumen:

El profesor Damm visita a su antiguo amigo Masla junto al que enfrentara a Mortis hace muchos años en el castillo de Kopczke. Masla cree que destruyeron al monstruo aquella vez, Damm siente la imperiosa necesidad de regresar para acabar la tarea

En Kopczke y con el apoyo del Padre Marnell y Chotka, el jefe de policía, encuentra en el derruido castillo, el blanco ataúd de marfil completamente intacto. El sacerdote bendice el féretro a modo de sello y al hacerlo un lamento infrahumano brota del objeto. Sacan el ataúd y los restos del castillo acaban derrumbándose. Sin que se percaten, una luz verdosa emerge de entre las ruinas diluyéndose a la luz de la luna.

De regreso en Pisek, Damm es recibido por su hija Patricia. El profesor ordena instalar el pesado ataúd en su laboratorio. El Dr. Marcus Kerroll visita al profesor de camino al castillo de Mortis en Kopczke, Damm le dice que ya no será necesario pues él acaba de traer el ataúd a casa para sepultarlo lo antes posible en una bóveda hermética.

Esa noche Patricia. Impelida por una voz quejumbrosa que la llama, llega hasta el ataúd blanco. Sangre brota desde la parte inferior del féretro. Marcus Kerroll, que la ha seguido sin que ella se percatase, la toma justo antes de que se desplome. Damm no se atreve a abrir el féretro para averiguar el origen de la sangre, eso sería franquear la salida a Mortis. Los hombres hacen creer a Patricia que todo no fue más que una pesadilla. Esa misma tarde llevan el ataúd a una cripta en el abandonado cementerio de indigentes. Un botón permite que una puerta hermética de plata, labrada con cruces, selle la entrada. Damm destruye el dispositivo.

Cinco años después, estalla la segunda guerra mundial y en cinco años más, regresa la paz. Marcus, que vuelve de la guerra, se compromete con Patricia. Una semana después Patricia bordea en su auto el cementerio de indigentes. Un automóvil marfileño le cierra el paso. Un hombre de sombrero alón la llama por su nombre, dice que la ha estado esperando largo tiempo. El hombre sentencia que volverán a verse de noche en el mismo lugar, una vez por semana. Patricia oculta el extraño hecho y una semana después se reencuentra con el extraño. El hombre afirma que no puede develar su rostro pues ella aún no le pertenece. Al despedirse, el sujeto que usa guantes negros, estrecha la mano de la incómoda Patricia.

A la mañana siguiente, luce pálida y yace inconsciente pese a todos los esfuerzos por despertarla. La palma de su mano derecha presenta una mancha parda, semejante a la gangrena. Emilia, una de las criadas, cuenta a Damm de las habladurías sobre un auto blanco, que más bien parece un ataúd, y que por las noches merodea el cementerio abandonado.

Camino a casa de Patricia, Kerroll se topa con el extraño automóvil. Al llegar a casa, vislumbra una silueta alejándose. Es Patricia. Damm y Kerroll salen en su busca. La ven cuando está a punto de subir al auto blanco. Al llamado de su padre la joven se desmaya y el auto marfileño escapa y pese que por la dirección que toma, debiese embestir el vehículo de los hombres, pasa a través del auto sin chocarlo. Se percatan de que la mancha gris llega ahora hasta el codo de la inconsciente muchacha. Damm infiere que se trata de putrefacción cadavérica.

La joven despierta sin rastros de la mancha ni recuerdos de lo sucedido. Esa noche, se queja de dolor en el brazo. Mientras duerme, los hombres descubren que la mancha a reaparecido y afecta el brazo completo. La joven murmura incoherencias que alertan a Kerroll y Damm que van al cruce de caminos donde dicen, se ha visto al extraño vehículo. Se ocultan y ven a Patricia que ha salido de la casa tras atacar a Emilia. La mancha afecta ahora parte de su rostro. La joven sube al auto marfileño. Los hombres los siguen. La joven despierta y siente miedo. Observa gusanillos verdes ahítos de carne en las enguantadas manos del extraño y súbitamente se da cuenta de que el vehículo es en verdad un ataúd en el que ella yace junto a un cadáver putrefacto. Los hombres ven entrar el auto en la cripta de Mortis. Cuando el ataúd de marfil se está cerrando, Kerroll lo impide con la ayuda de una barretilla. Una cosa antropomórfica y putrefacta sale del ataúd y los ataca. Kerroll toma un candelabro de plata y golpea el cráneo del monstruo, reduciéndolo. Damm saca a su hija, inconsciente, pero libre de la mancha. Un viento gélido sopla, arremolinando el polvo de los huesos de Mortis y esparciéndolo por todo el camposanto. Cuando los hombres se van en automóvil, la cripta se desploma.

  • Share/Bookmark

5 Comments »

  • John Toro said:

    El antro siniestro de Mortis se derrumba con un estruendo “semejante al lamento de miles de zombies”. Damm sonríe orgulloso de la prisión que ha provisto para contener al Monstruo, diciendo que sólo una bomba podría anularla… breves años antes que la Segunda Guerra Mundial cumpla con su involuntaria profecía. Un pío hombre del Signo niega que los restos del Señor de la Muerte existan, pero igualmente prohibe darles sepultura en la tierra sagrada del cementerio.

    Un nuevo amor fatídico, siniestra continuación temática de los horrores de Vargaborg y de la finca Bohr, late en el negro corazón de Mortis, mitad deseo estigio y mitad revancha contra la progenie de su carcelero.

    Otro arco temático que vigoriza la continuidad narrativa y la sublime coherencia de la realidad mortisiana. La marca del gusano, el sello de la putrefacción, la abominable mancha grisácea, van consumiendo la belleza y la juventud de la virginal Patricia, cuya figura mitad vida mitad muerte es uno de los mayores testimonios al poder de Mortis (semejante al retrato que los germanos hicieran de Hel, diosa del inframundo).

    Mortis encarnado en un repulsivo cadáver, corrompido y corruptor al mismo tiempo, buscando refugio en un aposento desacralizado (semejante a Drácula ligado a la tierra bendita de sus padres). Las “citas nocturnas” donde el amor es reemplazado por el hambre inmortal del maldito, en un cortejo destructivo donde Mortis y Patricia son ecos de otros amores malditos: El Rey de los Silfos y el hijo del jinete (El Rey de los Silfos, Goethe), Laura y Carmilla (Carmilla, Le Fanu), Drácula y Lucy (Drácula, Stoker), Clarimonde y Romuald (Le Morte Amoureuse, Gautier), Lord Ruthven y la hermana de Aubrey (El Vampiro, Polidori), la Novia de Corinto y el joven viajero (Bride of Corinth, Goethe), Yuki y Minokichi (Yuki Onna o la Mujer de las Nieves), los amores de Lavinia Whateley y Yog-Sototh (El Horror de Dunwich, Lovecraft), Sdenka y el Marqués de Urfé (La Familia Vurdalak, Tolstoi), Edward Derby y Asenath Waite (La Cosa del Umbral, Lovecraft), Lestat y Louis (Entrevista con el Vampiro, Rice), etcétera, etcétera… Besos tras los cuales el colmillo del vampiro y el poder de la tumba se ceban en los no demasiado renuentes mortales “afortunados” con el honor de servir de sustento a los inhumanos daimones de estos y otros relatos.

    In Nomine Mortis.

  • John Toro said:

    Amores horrendos en el Cómic:

    La paradójica relación entre el horror y el amor ha sido motor de numerosas expresiones del noveno arte, por nuestras tierras y el extranjero. Además de los vínculos diabólicos del Siniestro Doctor Mortis con las bellas mortales, en ambas etapas, la serie “Diablo” de Ferrada (Mitos y Leyendas) revelaba cómo Cénit, la sensual diablesa, se enamoraba de su protegido-víctima Víctor en una forma relativamente inicua, tema que ha continuado en “Diablo Crónicas” de Berzerk Cómics. En las tierras mexicanas, antaño un clérigo violaba por amor sus votos de celibato y era maldecido por Dios con la locura y la inmortalidad, siendo testigo de numerosos hechos horribles que contaba con el clásico “nadie sabe, nadie supo”: el Monje Loco. Diversas historias de amor-terror coronaban el mausoleo de sus crónicas, como “La Cabeza de la Bruja”, “El Abominable Lobo de las Nieves” y (en mi humilde opinión) uno de sus mejores relatos, “Unas Bodas con la Muerte”. En esas mismas tierras del norte, el siniestro y carismático vampiro llamado el Conde Bártock fijaba sus no-muertos ojos en la virginal Ruth de Tornell (al igual que su sirviente, el simiesco jorobado Jorvich), mientras su aliada Jésica se enamoraba de la misma forma vampírica del protagonista de su serie, el heroico Kalimán. En Estados Unidos, la sensual Vampirella se enamoraba de Adam Van Helsing, a quien secundaba en su cruzada contra brujas, demonios, licántropos y el propio Drácula (de su universo)perder su homicida naturaleza original (al menos, hacia Adam). Enamorado de la diosa del inframundo conocida como Lady death, el joven Ernest Fairchild se convertiría en el asesino de masa zombie llamado “Evil Death”, como ofrenda sangrienta de su amor. Una de las miniseries basada en “The Thing from Another World” (La Cosa) trataba del amor entre un hombre y su esposa tras ser asimilados por el simbiote extraterrestre. Por último, la serie Marvel de Drácula tejía numerosos amores trágicos en torno al monstruo transilvano: su amada María, Rachel Van Helsing, una bruja de salem, etc.

    Que descansen en Paz por esta Noche…

  • Magno Tiros said:

    Como en el “Drácula” de Stoker, texto con el que esta historia guarda varios elementos en común, el tema del contagio es capital. Pero la clave es distinta. En el vampirismo se trata de vaciamiento y robo de la sustancia, aquí de corrupción, de erosión de la forma. La nueva clave es lo macabro del “horror repugnante”, el cual cobija a textos tan notables como el Valdemar de Poe o El Polvo Blanco de Machen.De cualquier forma, lo que se teme es el contagio de lo mortuorio, presentado como abominable. Quizá el temor a ser tocado – epítome de toda fobia – provenga del temor a la muerte, y de ahí el temor a los muertos, que a su vez se relaciona con el culto a los muertos. Los vivos siempre son los “deudos”, los que deben/temen a los muertos, que resultan así, más que vengativos, cobradores.El espectro o el vampiro son así avatares del difunto a quien no se le ha dado lo que le corresponde, generalmente el apropiado rito funerario, que es un modo de aplacar, o prevenir el contagio de la muerte.Parece que tal es el sustrato antropológico de muchísimos cuentos de miedo.

    Vuelvo a la relación de esta historia – Mortis con el texto canónico de Stoker.Me parece que en el personaje de Patricia se aúnan características de tres personajes de Drácula: Jonathan Harker, Lucy y Mina.

    Como Harker, Patricia es recogida y raptada en el camino por el carruaje, en esta ocasión el auto – catafalco.A mi juicio, el personaje de Harker ocupa una posición especial en la novela del irlandés. Ël es el iniciado,el que traviesa sin sucumbir el ámbito del monstruo. Hay que reparar que en la prueba Harker es asistido/protegido por el propio Drácula, quien no sólo lo rescata del acoso de sus tres “novias”.Su actitud, de indudable tinte paternal, se manifiesta asimismo en ese texto que pertenece y no a la novela, EL Huésped de Drácula, donde el vampiro protege a Harker convertido en lobo y además envía una carta solicitando al posadero por la seguridad de su visitante, como haría cualquier padre preocupado.

    Como Lucy Westenra – la única víctima real de Drácula en el texto de Stoker – Patricia Damm manifiesta actitudes sonambúlicas en sus encuentros con su macabro cortejador.La escena en donde su padre y Kerroll la ven en actitud de subir al auto parece un eco de aquella en donde Mina medio sorprende a Lucy en sus affaires en duermevela con Drácula. El elemento del sonamulismo- presente ya en Carmilla- se integra muy bien en el mundo del vampirismo, donde los muertos que caminan congenian muy bien con los que lo hacen en sueños.
    Como Lucy, Patricia es contagiada por la muerte, pero no al modo vampírico, sino que empieza a corromperse en vida.

    Finalmente, dicha corrupción resulta frustrada por la intervención de Kerroll y Damm, que actúan como Van Helsing y sus aliados salvando a Mina Harker,revirtiendo los efectos del contagio y destruyendo (así sea provisionalmente) al monstruo.

    Me parece interesante que los tres personajes draculianos (Jonathan, Lucy y Mina) que se compendian de algún modo en la imagen de Patricia Damm son aquellos que experimentan, cada cual a su manera, las transformaciones más acusadas en el texto de Stoker. Igualmente, cabe señalar el modo original en que en los elementos de tal texto se ven reciclados en esta historia.

  • John Toro said:

    Magno Tiros:

    Como siempre, nos has otorgado una solemne y magistral cátedra de horror, nacida de tus eruditos conocimientos e inspiraciones de los “Hijos de la Noche” que en ti han de reconocer a un entusiasta estudioso y prestigioso divulgador de su tradición negra. Tu relectura del misterio de Mortis, a la “luz” del mito vampírico por antonomasia (nuestro querido y honrado Voivode de los No-Muertos), asocia al Maestro tanto con la intertextualidad, la subcreación y la rearticulación de los paradigmas del oscuro inconsciente colectivo donde también descansa el Maestro, “soñando muerto” (parafraseando a un docto y dilecto colega del señor Stoker). Tu estudio revela un cuidado y cariño hacia los personajes del terror, entes ficticios presas de horror y belleza a la par, que revela su dimensión y relieve propios, como sólo un crítico honesto y severo, además de un creador entusiasta, podría lograr con tal empeño. En tu caso, ambos genios nos dan una verdadera clase, el sabio crítico y el narrador ameno y revelador, en tus interesantes líneas y comentarios estigios, gratos doblemente por su gran saber y por su estilo impecable.

    Que los hijos de la noche canten en tu honor, a la hora oscura de la cacería.

    In Nomine Mortis.

  • Barón de Stroim said:

    Relatos mortisianos donde el Maestro ha presentado una seductora y diabólica cortesía (en el sentido medioeval) hacia las damas:

    “El Maléfico amor del Doctor Mortis” (la hija de Bohr).
    “Una Cita con el Doctor Mortis” (la hija de Damm, Patricia).
    “Los resucitados del Doctor Mortis” (la hermanastra asesina).
    “Misas Negras del Doctor Mortis” (la madre-zombie del satanista).
    “El Anillo de la Medusa” (la esposa-medusa).
    “Hay que destruir al Doctor Mortis” (la hija del alcalde de Vardaborg).
    “El Cíngulo Violáceo” (la infortunada exploradora).
    “Los Vampiros de Northrute” (la esposa vampira).
    “El Antro del Doctor Mortis” (la madre de la joven señora Da Costa).
    “La Bestia del Mar” (la infortunada señora de las cartas del taret).
    “¡Quiero Tu cuerpo!” (la diosa egipcia amante de Smyrot).
    “El Espejo” (versión narrativa de “El Antro”).
    “Una agradable tertulia con el Doctor Mortis” (la aristocrática dama).

    Descansen en Paz por esta Nocher…

Leave your response!

Ingresa tu comentario, o haz trackback desde tu propio sitio. Tambien puedes subscribirte a estos comentarios via RSS.

No hagas spam.

Puedes usar estos tags:
<a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>

Este sitio tiene habilitado Gravatar. Para tener tu avatar reconocido globalmente, registrate en Gravatar.