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El Siniestro Dr. Mortis Nº37

17 Diciembre 2008 views 740 4 Comments

Siniestro Doctor Mortis #36“Cerebros para el Dr. Mortis”
Portada: Roberto Tapia
Dibujos: Máximo Carvajal
Por Carlos Reyes G.

Resumen:

En Moscú, dentro de una habitación de plomo, para evitar ser escuchados a distancia, Olaff Grundssen es concienzudamente revisado por el Profesor Chelsky. El cerebro de Olaff es intervenido quirúrgicamente y Chelsky sin que Olaff se entere, introduce en su lóbulo izquierdo algo que llama elemento X1. Chelsky informa al paciente que por ahora no podrá moverse ni hablar y que sólo debe grabar en su mente las 23 palabras que conforman el mensaje que debe entregar, si sobrevive. Cuando Olaff se despide de Chelsky, es espiado.

Una semana antes, en otro lugar de Moscú, el reputado encefalólogo, T.S. Mori, de la facultad de medicina de Roma, se presenta ante el Profesor Coslow, pretextando recabar información para su facultad. Mori es autorizado a visitar las dependencias del instituto y pide ver cadáveres de reciente data. El encargado observa cómo Mori acerca su rostro a dos cuerpos y parece salmodiar algo. Esa noche los dos cuerpos cobran vida, asesinan al cuidador de turno y guiados por las ondas cerebrales de Mori, suben a un vehículo negro en el que los espera su amo. Una semana después, a través de una pantalla de TV, Mori observa cómo sus zombies espían a Olaff cuando se despide de Chelsky. Los zombies siguen al mensajero, el que a su vez ha conectado un “encefalector” para detectar cualquier presencia cercana. Cuando divisa el auto que lo sigue, ve a dos hombres embozados en sendos trajes, pero sin cabezas ni manos, invisibles. Los zombies desbarrancan el automóvil del nórdico que estalla y se llevan el cadáver semicarbonizado.

Dos orientales esperan que Mori les entregue el mensaje secreto de Olaff Grundssen, información que su gobierno necesita. Mori amputa la cabeza del hombre y la instala dentro de un frasco lleno de conexiones y bobinas de sangre. La cabeza recobra la vida. Mori sabe que la cabeza lleva un anulador de pensamiento, pero confía en obtener la información. Olaff se niega a revelar el mensaje y Mori tortura su cerebro aumentando el volumen de las ondas. Mori logra visualizar lo registrado en la mente del mensajero pero no logra sacar la información que necesita. Mori se compromete a obtener con paciencia lo que los orientales desean y de paso hacer pagar caro a Grundssen, el desafío a su poder.

Cheslky consternado, discute con el jefe de la policía científica de Moscú la desaparición de su hombre. Chelsky no entiende por qué el “encefalector” no le ayudó a detectar a sus raptores y decide estudiar los restos del automóvil.

Dos semanas después, el propio Olaff Grundssen, con un pañuelo al cuello, se presenta ante Chelsky. Dice haber divisado a dos hombres sin cabeza que lo seguían y dado que recibió un golpe, el anulador de pensamientos le impidió recordar el mensaje que debía entregar. Chelsky dice no haber instalado ningún anulador en su cerebro, pero que deberá someterlo a ciertas radiaciones para eliminar los residuos del elemento X1 que afectaron la legibilidad del mensaje. Olaff le pide no someterse a las radiaciones y Chelsky accede, a cambio de que beba un líquido que reemplazará el uso de dichas radiaciones. Al ingerirlo, Olaff pierde el conocimiento. Cierto de que se trata de un sosías del nórdico, Chelsky lo desnuda y ata bajo una pantalla de rayos X. El jefe de la policía científica y Chelsky se aprestan a desenmascararlo. Chelsky afirma haberlo descubierto, pues mientras el verdadero Olaff ignoraba lo del anulador X1 en su cerebro, y éste lo sabía. Sospecha de Mortis, quien recientemente fue visto bajo su personalidad de T.S. Mori. Otras pruebas: La descripción de los hombres sin cabeza, claramente dos zombies, al igual que éste, cuya hábil sutura que une la cabeza con el cuerpo, sólo pudo ser realizada por Mortis.

Chelsky ataca el cuerpo con rayos Roentgen, capaces de diluir a los cadáveres vivientes. A excepción de la cabeza, el cuerpo comienza a desaparecer. Olaff le ruega detener las radiaciones antes de que su cerebro estalle. Chelsky quiere saber dónde se oculta Mortis. Olaff se libera y, con su cuerpo invisible despidiendo una luz verdosa e intermitente, estrangula a Chelsky: “Me has hecho sufrir como me hizo sufrir el maestro. Por eso tú y él morirán”.

A fuerza de disparos, el policía desprende la cabeza del cuerpo y trata de huir, pero en la puerta, Mortis le cierra el paso. El cuerpo sin cabeza rompe el cuello del policía. Mortis y su zombie, suben a un automóvil semejante a un ataúd, que se pierde en las calles de Moscú.

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4 Comments »

  • Magno Tiros said:

    Tanto en el fantástico como en la ciencia ficción el tema de las partes separadas del cuerpo presenta por si mismo (y, diriamos, paradójicamente) una notable unidad. Este miembro disyectado suele ser el cerebro/cabeza o bien un órgano que represente una extensión de la mente y por lo tanto de la identidad, como la mano o el ojo. Ya en Las Mil y Una Noches tenemos historias como la del rey griego y el médico Dubán, cuya cabeza cortada es el eje de un relato de magia y venganza póstuma, como la es la del brujo descuartizado que vuelve de la muerte en el cuento de Clark Ashton Smith, alguna vez llevado a la pantalla de la TV en Galería Nocturna y protagonizado por Vincent Price. Desde luego, la ciencia ficción potenció el tema, ya desde Frankenstein. Estos cuerpos deszurcidos o zurcidos con mas o menos visibles puntadas podrían ser un emblema del hachazo cartesiano- pienso, luego existo- que separó la cabeza del cuerpo sin ninguna garantía de reparación.En el fanzine FOBOs leo un artículo firmado por René Weber donde hace referencia al sub-sub-género de lo que llama los “brain films”, películas donde el protagonista es un cerebro sin cuerpo. Menciona 10 films, incluyendo Donovan,s Brain, versión de la novela homónima de Curt Siodmak.También aparece una donde el cerebro es el de Hitler. Por lo demás, en Invasores de Marte el jefe de los marcianos “era” una cabeza con tentáculos, un cefalópodo metido dentro de una redomma, algo así como una mente comunal.En todo caso, esta historia – Mortis consigue una notable convivencia entre CF y horror.

  • john Toro said:

    Estimados Cófrades del Maestro:

    Junto con reconocer la ilustre maestría con la cual Magno Tiros puede asociar diferentes expresiones del terror, además de distinguir lo visionario de la unión entre la ciencia-ficción y el horror en la obra de don Juan Marino, quisiera detenerme respecto al motivo del cerebro dentro de la tradición mortisiana. Ya desde la historia inicial de la saga el Maestro experimentaba con el reemplazo de los cerebros orgánicos por otros mecánicos, como motor de una nueva raza de hombres máquinas (similares al “homo roboticus” presentado en la culminación de la segunda etapa), intento frustrado por el mastín “Rex” como recordamos. Luego tendría lugar la historia de las rosas-vampiro cerebradas y de los Cefalópodos causantes de la “epidemia” de cerebelos desaparecidos, en cuyo desarrollo la escena de los cuerpos descerebrados de las víctimas de Mortis sería una constante macabra. El terror vegetal del invernáculo del Doctor Mortis sería develado en el asedio de los anti-hombres de Ross-Mithor, al descubrirse en los engendros verdes del Maestro un cerebro humano en miniatura (como las rosas-vampiro). Por otros lares estigios, la historia del número 37, donde se hermanan, además de la ciencia-ficción (presente tanto en los ingenios de Mortis como en los de los soviéticos), el terror con el relato de espías, tan propio de la “Guerra Fría” como de nuestra actualidad, presenta al cerebro tanto como eje narrativo como efecto terrorífico. Números después veremos como el cerebrólogo M.S. Ryot exhumará el cadáver de Mortimer Sanders, víctima de sus ambiciosos parientes, para estudiar su cerebro con la ayuda de un inocente mortal, para posteriormente reanimar a Sanders como uno de sus Hijos con una terrible venganza ad portas. El horrendo elemental devorador de cerebros que será conocido como el “asesino invisible” permitirá mediante un vínculo mental al Maestro a preservar su existencia consumiendo intelectos humanos, viajando, como el Yeti Uyu-tain, por las mentes de sus presas. En la creación de las momias vivientes conocidas como Taxidermos, el siniestro Doctor Mortis dejará en claro que solamente el cerebro y la procreación serán los últimos vestigios de humanidad de sus engendros extraños. Cuando el siniestro Doctor Mortis decide convertirse en el médico de cabecera de cierto “cóctel de monstruos” (parafraseando a Magno Tiros en una anterior intervención), inicia el transplante de cerebro del monstruo de Frankenstein por una más “eficiente” en cuanto a maldad y astucia (siguiendo la tradición cinematográfica del “doctor” Frankenstein, no la vertiente literaria).

    En la segunda etapa el maléfico pero brillante doctor Caligari logrará la suprema venganza contra su ex-ayudante al transplantar, con la ayuda de Mortis, el cerebro del hombre al cuerpo de su hija muerta. Un detective noruego irrumpirá en uno de los antros helados de Mortis, encontrándose con un cerebro viviente, provisto de sus ojos hipnóticos, similar a los experimentos de los Mi-Go lovecraftianos en “El que Susurraba en la Oscuridad”, cuyo fin último es la venganza contra un sicario de Mortis. En las historias futuristas de la segunda etapa, “Piratas del Cosmos” y “El Regreso de Ben Hur”, la privación del cerebro era tanto la pena capital para los criminales del cosmos como para los androides rebeldes a la autoridad terrestre.

    Como bien dice maese Magno Tiros, el desmembramiento y descerebramiento han sido temas recurrentes en el terror, con productos bizarros y sobrecogedores. Desde “El Cerebro que no podía (quería)morir”, con aquella bella decapitada y cierto monstruo “en borrador” con la tendencia de arrancar brazos de cuajo, hasta el vampiro mexicano devorador de cerebros citado en un suplemento dominical de “La Tercera” a propósito del éxito en nuestro país de “La Noche del Vampiro” (la Condenación bendiga a Kurt Barlow), pasando por los cerebros móviles de “The Tingler” con el gran Vincent Price, numerosos horrores devoradores de cerebros o asociados con dicha parte corporal han llenado nuestra imaginación, sublimados en la gentil oferta de Hannibal Lecter a un inocente niño, al compartir su deliciosa golosina cerebral, en “Hannibal”, o en los horrores gore de “Resonator” (liberrísimamente basado en H.P.Lovecraft).

    In Nomine Mortis, nobles Cófrades.

  • MORFEUS said:

    Empieza la colaboración de don Máximo Carvajal en la revista del Doctor Mortis.

  • Magno Tiros said:

    Casi nada que añadir a la erudita colección de horrores de Sir John.El vampiro mexicano aludido es El Barón del Terror, película de 1961 dirigida por Abel Salazar y reseñada también en el artículo de Weber. (FOBOS 5,agosto-septiembre 1999) Este gentilhombre “bebe la materia gris directamente del cráneo de sus víctimas” (Weber)

    5,

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