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El Siniestro Dr. Mortis Nº39

1 Abril 2009 views 492 3 Comments

39mortisweb“Frankenstein y el Dr. Mortis”
Portada: Roberto Tapia
Dibujos: Roberto Tapia
Por Carlos Reyes G.

Resumen:
1899, el Dr. Hans Frankenstein es acusado por su más enconado detractor, el pastor Hoffman y algunos airados colegas médicos, de profanar cadáveres para efectuar sus odiosos experimentos de transplante de órganos de muertos en seres vivos. Se le condena a abandonar Berlín durante cinco años, perdiendo todo derecho a ejercer su profesión de médico cirujano.

El Abatido científico recibe de su contrahecho criado Igor, la idea de retirarse a  Karlsbaad, su pueblo natral, y más precisamente a ocupar el abandonado y temido castillo del Barón de Stormi.

Igor confiesa a Frankenstein que debe sus deformidades a que cierta noche, su padre y su madre embarazada, regresaban a su hogar y escucharon unos alaridos desgarradores que los llevaron a entrar en el castillo. Allí, tras una puerta de piedra hallaron una sala con un sepulcro y el cadáver de un hombre armado con un martillo. Dentro del ataúd yacía el cuerpo de un hombre con una estaca clavada en el pecho. La pareja huyó despavorida. Después del hecho, jamás se volvió a saber del Barón de Stormi y siete meses después, la madre moría al dar a luz a Igor, un niño malformado. El padre tomó al pequeño y huyó del pueblo para no regresar jamás.

Tras escuchar la historia Frankenstein acepta la idea y se trasladan al castillo ante el temor de los lugareños. En una visita al pueblo, Igor encuentra al pastor Hoffman sembrando el encono en contra de su amo. Deciden ocultar el laboratorio en el sótano del castillo en donde descubren el esqueleto del hombre con el martillo y el cadáver con la estaca en el pecho, pero completamente intacto e incorrupto, tal y como lo describieran los padres de Igor. Frankenstein saca la estaca y sin que lo noten un líquido verdoso brota de la herida.

El pastor Hoffman se presenta en el castillo. Quiere evitar que el científico efectúe más de sus sacrílegos experimentos. Al día siguiente llegarán los hombres que desmantelarán su laboratorio. Hoffman lo acusa de ser un discípulo de Mortis, Frankenstein no entiende nada de lo que le habla. Cuando Hoffman está a punto de golpear con un candelabro al médico, Igor lo mata de un tiro. En la mente del científico nace una extraña idea: Trasplantar el corazón del reciente cadáver, en el cuerpo incorrupto del ataúd. Estupefacto, Igor acepta ayudarlo. La operación, efectuada presurosamente, como si una fuerza extraña los impeliera, es todo un éxito. Igor se deshace del cuerpo de Hoffman. Esa mañana llegan Brun y Muggs, dos médicos de Berlín, acompañados por el Sargento Ritter, jefe de policía del pueblo. Los hombres dicen venir a investigar, pues están seguros de que el científico proseguirá aquí sus macabras prácticas. Preguntan por Hoffman. Frankenstein afirma que tras visitarlo, se marchó. Los investigadores revisan el laboratorio y le refieren la historia de Stroim, que no es otro que el siniestro Dr. Mortis, rey de los vampiros humanos. Ignorante o no de esta situación, los hombres creen que el científico se ha cobijado en un mal sitio, se retiran.

Frankenstein ausculta el cuerpo del ataúd que sigue rígido e inconsciente. Los investigadores regresan, pues la tormenta ha derribado parte del débil puentecillo imposibilitando su cruce en coche. El sargento Ritter se ofrece cruzar el río a caballo y traer más cabalgaduras, mientras los hombres se guarecen en el castillo. En el camino de regreso, Ritter, que trata de cruzar el puentecillo semiderruido, es atacado por un enorme pájaro negro que lo precipita al vacío.

A las diez de la noche, cinco horas desde la partida del policía, los hombres se inquietan. Frankenstein los invita a pernoctar. Igor llama a su amo, pues hay rastros de sangre fresca en el cuerpo del ataúd. Evitando ser vistos, Brun y Muggs, los siguen hasta la puerta del laboratorio. Frankenstein los sorprende y los insta a marcharse. La puerta del laboratorio se cierra por sí sola y la bestia se levanta del féretro. Frankenstein intenta algo desesperado: “Si tú eres Mortis, no nos harás daño. !!Yo te he devuelto la vida!!”. Mortis replica que eso es lo que salva su vida, pero no la de los otros. Frankenstein trata de impedírselo y Mortis lo pone fuera de combate de un manotazo.

A la mañana siguiente un grupo de aldeanos armados  y encabezados por el cura y el posadero del pueblo, llegan al castillo usando un camino lateral. Han descubierto el cadáver de Ritter con las marcas del vampiro y vienen a destruir el castillo y a Frankenstein. La turba derrumba la puerta de entrada. En el salón encuentran a Igor sentado en el sillón. El contrahecho criado está fuera de sus cabales y entre carcajadas insanas les cuenta que su amo ha resucitado a Mortis, trasplantando el corazón de un cadáver a su pecho, para que el maestro pueda proseguir con su obra. Los aldeanos huyen aterrados del castillo.

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3 Comments »

  • Magno Tiros said:

    “Eso te salva, Frankenstein. Me servirás en vida,pero ellos me servirán en la muerte. Jajaja” Esa es la respuesta del vampiro Mortis ante el alegato de Frankenstein por la defensa de su vida y la de los cietíficos visitantes

    No es este el único parlamento o escena de este singular crossover que resulta ( o me resulta) dotado de la suficiente fuerza como para grabarse a fuego en la memoria.También la personalidad del doctor Frankenstein,- “abatido, descorazonado, pero no vencido” – que aquí resulta notablemente humano e incluso ingenuo en su progresismo, aobretodo si se lo contrapone al antipático Hoffmann, un fanático de los mas finos.Hay un enfrentamiento especialmente dramático en que Frankenstein toma a su acosador por las solapas y le dice que hombres como él han entorpecido el progreso del mundo “por siglos”

    Resulta también memorable por su atmósfera el ataque del vampiro alado al argento Ritter en el puente, “precipitándose hombre, caballo y monstruo al abismo”

    Una entrañable historia, sin duda.

  • Miguel Angel Ferrada said:

    Uno de los primeros episodios en caer en mis manos y uno de mis favoritos.
    Tapia Tom en excelente forma, la aparición de Frankenstein, el Mortis en su encarnación de Barón de Stroim (o Stormi) en estado catatónico.
    Y que ocurra en Karlsbad no hace sino sumar puntos a la historia.

  • John Toro said:

    Un nuevo logro necromántico-quirúrgico del Maestro, el primer transplante de corazón… de humano a zombie. Demoníaco y maligno por antonomasia, el Siniestro Doctor Mortis no deja de revelar el genio y maestría de su propia ciencia, sirviéndose de los rudimentarios esfuerzos y técnicas de los míseros mortales para producir un nuevo milagro blasfemo cuyos beneficios consiste en la restauración del mal encarnado en Mortis y su sed eterna de vampiro.

    Un mundo de paradojas, donde el protagonista es el Hacedor de Monstruos, secundado por el contrahecho y fiel Igor (gran homenaje doble a la tradición frankensteniana del séptimo arte), mientras que el Hombre del Signo de turno se constituye en un verdadero villano por su fanatismo y en un cuasi-homicida de no mediar la acción del jorobado. La ciencia, encarnada por el sabio doctor, sirve a los poderes del Averno (guiada por la mente del rey de los vampiros), mientras la religión se ofusca en dogmas monolíticos en lugar de cazar al verdadero mal, recreando la eterna pugna entre logos (el saber) y mitos (la fe revelada)que sólo colabora con los fines mortisianos.

    De este experimento que funde la carne de vivos y de hijos del Maestro, otros horrores serán fecundo y maldito fruto que Mortis ha de cosechar años y siglos después: la unión del cerebro de un hombre con el cuerpo de una muerta merced a las enseñanzas dadas por el Siniestro a Caligari, el cuerpo del zombie unido a la cabeza del espía Olaff Grundsen por la sutura nigromántica de T.S. Mori, el transplante del corazón de un robusto aldeano en el pecho estacado del vampiro cuyo cuerpo fuera recorrido por un submarino miniaturizado, la mano muerta transplantada en el muñón del ilusionista Chandra Lamahal, las manos no muertas de Vic “Napolitano” en los brazos mutilados del pianista McTavish, por mencionar algunos de los siniestros “injertos” blasfemos inspirados y realizados por Mortis y sus discípulos.

    ¿Cuál sería el destino de Frankenstein en las zarpas de Mortis? El relato abre infinitas posibilidades, demasiado incómodas para el Creador de Monstruos posiblemente, condenado a servir al Maestro en vida, con las consecuencias lógicas de semejante “convenio”: la condenación de su alma inmortal debido a las prácticas inconfesables del Siniestro que habrá de secundar (so pena de ser él mismo parte de sus experimentos o su alimento mortal). Esta historia nos revela un hilo argumental interesante, el origen de la monstruosidad de Igor, el misterio del anónimo cazador de vampiros muerto sobre su presa (su nombre, pasado, motivos, todos perdidos en el antro del monstruo), la nobleza férrea del jorobado hacia su amo y señor y su trágico final, perdida su mente debido a las maravillas infernales de Mortis.

    In Nomine Mortis…

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