El Siniestro Dr. Mortis Nº42
“Uyu Tain, Servidor del Dr. Mortis”
El cuento homónimo escrito por Juan Marino se publicó posteriormente bajo el título de: “Yeti, Metch Kangmi” (Yeti, asqueroso hombre de nieve) en: “Memorias del Doctor Mortis, exhumadas por Juan Marino”, Volumen III, Editorial del Pacífico, Santiago, Chile, Octubre, 1973.
Portada: Aros
Dibujos: Manuel Araneda
Por Carlos Reyes G.
Resumen: El antropólogo Francés, Profesor Fleury organiza una expedición al Tibet en busca del Yeti. Lo acompañan su hija Anabelle, la etnóloga Cecile Chesterton, el periodista Henry Parker, el explorador Frank Sommerson y los pilotos de avión, el capitán O´Rurke y su copiloto Wilkins. La comitiva es recibida en Pekín por el etnólogo y orientalista, el Dr. Lin Wong quien se suma a la expedición que partirá al día siguiente. E
sa noche, antes de descansar y mientras Lin Wong se aboca a sus acostumbradas oraciones, es atacado por “algo” que se identifica como Pao Lang, el Dr. Muerte, y que tras asesinar a Wong se apodera de su cuerpo.
La expedición emprende vuelo rumbo al Himalaya, pero el avión sufre un extraño desperfecto que los obliga a aterrizar en la helada meseta del Tibet en medio del monzón y con la radio descompuesta. Esa noche, Parker y Sommerson escuchan ruidos en el fuselaje. Al salir, escuchan el alarido de Wilkins que ha estado reparando los motores. Los expedicionarios encuentran el cadáver destrozado del copiloto, único capaz de reparar los motores. Sommerson y Parker deciden salir en busca de la bestia que atacara a Wilkins. El explorador va armado con una bala de plata, lo que provoca la burla de Parker. Sommerson le explica que es una cábala. Se trata del regalo de un nativo Haitiano y que siempre es la última bala que pone en su cargador. Los hombres caminan entre la nieve y entran a un bosque. Escuchan las pisadas de una bestia enorme. Parker parece ver algo que lo aterra y trata de huir. Sommerson ve hollarse la nieve bajo unas enormes pisadas, pero no ve a la criatura que las produce. Una enorme e invisible garra aplasta el cráneo de Parker.
En el avión, el sobreviviente refiere a sus compañeros la trágica expedición. Cecile Chesterton no cree en la posibilidad de un ser invisible y menos en la existencia del tal señor de las montañas. Lin Wong sentencia que la criatura ha escuchado su comentario. Lin Wong se queda como hipnotizado mirando hacia el exterior por la ventanilla. En ese momento y sin que nadie escuche nada, la mujer dice oír las pisadas de la bestia y verla acercarse. Fuera de sí, corre hasta la ventana dispuesta a salir para acudir al llamado de algo que la atrae. Sommerson le propina un golpe dejándola inconsciente. Lin Wong sale de su extraño trance.
Sommerson y O´Rurke van en busca del cuerpo del malogrado Wilkinson, pero regresan sin haberlo encontrado. Lin Wong cree que están pagando cara la profanación de las tierras del señor de la montaña, Pao Lang, (nombre chino del Dr. Mortis) y Uyu Tain, el inmenso. Fleury argumenta que Mortis no es más que una leyenda y que ellos son científicos. Wong sentencia que dentro de poco, todos ellos serán víctimas del señor de la montaña. El chino propone ir en busca de auxilio.
El profesor y Sommerson salen rumbo el este y el chino, hacia la ciudad de Shigatse, distante doscientos kilómetros del lugar del accidente. O¨Rurke y las dos mujeres permanecen en el avión. Horas después Cecile despierta sobresaltada y alerta a sus camaradas de los gritos sofocados de Lin Wong. Al abrir la puerta del avión, una enorme garra atrapa a Cecile arrastrándola fuera. O´Rurke cierra abruptamente. Ante los nuevos gritos de Lin Wong, el hombre abre otra vez.
Horas antes, Sommerson y Fleury se ponen al abrigo de un bosquecillo. Al escuchar algo, el explorador se adelanta y descubre una sombra en la que parece reconocer a alguien. Escucha un grito de Fleury y encuentra su cadáver destrozado. En el avión O´Rurke y Annabelle duermen, mientras Lin Wong permanece de pie frente a la ventanilla. La zarpa amarillenta de Uyu Tain penetra en el avión y se mantiene estática.
Los jóvenes despiertan y el chino revela su verdadera identidad: es Pao Lang, el Dr. Mortis. Por siglos ha usado estas inexploradas zonas para crear seres gigantescos. Con el fin de deshacerse de posibles intrusos que descubriesen sus laboratorios, ha creado con el poder de su mente al intangible, pero eficaz Uyu Tain. Cuando la zarpa se dispone a acabar con ambos jóvenes, Mortis cae fulminado por un disparo del fusil de Sommerson. El cuerpo del chino se descompone rápidamente mientras la gigantesca garra se desvanece.
Sommerson había estado siguiendo al Chino desde el bosque en donde lo había divisado mientras lo acechaba a él y al fallecido Fleury. Intuyendo que trataba con algo que no era humano, decidió usar su bala de plata en contra de él, destruyendo a Uyu Tain, pero tal vez no al Dr. Mortis.

Estimados Cófrades:
Otro de los mitos primordiales del Siniestro Doctor Mortis toma su envoltura mortal en este episodio: la dimensión paralela de los monstruos mentales llamados elementales. Estas criaturas extradimensionales, descritas en la historieta “El Asesino Invisible del Doctor Mortis” como una subespecie semivegetal, semianimal, prácticamente entidades de Fuera del Umbral o de Más Allá de los Velos del Mundo Material, que podríamos equiparar a los vampirescos engendros conocidos como Larvas Astrales, pueden ser “invitadas” a la realidad de los mortales mediante el concurso de ciertas mentes dotadas de un nivel psiónico extraordinario o “función psi”, en el vocabulario mortisiano, para convertirse en portadores de muerte y horror asl tiempo que consumen las mentes (y quizás también las almas) de los seres humanos, de no mediar el uso de la luz ultravioleta, letal para tales manifestaciones semimateriales.
En este episodio en particular, la estirpe maldita de los elementales es el origen del mito del YETI, el Metch-Kangmi, el “asqueroso de nieve” o “abominable hombre de las nieves”, en una interpretación tan bizarra como los MI-GO lovecraftianos, crustáceos extraterrenos que comparten muchos de los atributos y malignidad de los Elementales y de los Yetis en “El Que Susurraba en la Oscuridad” y otros relatos de las pesadillas del Soñador de Providence, H.P. Lovecraft. Un caso similar ocurre en la saga de “El Monje Loco” titulada “El Vampiro Mental”, donde otro elemental se nutre de los horrores y de la psiquis de numerosas presas inocentes. En el universo de Mortis, podemos entonces extrapolar esta “revelación” de la verdadera naturaleza de los Yetis a otros “parientes” de aquéllos, como el WENDIGO, el SASQUATCH (PIEGRANDE), en su rol de guardianes de ciertas zonas en contra del avance de los humanos, a la vez que sirven de Legión para seres tanto o casi tan malignos como Mortis, desde los chamanes negros a los espíritus vengadores del mundo primigenio, prehumano (una suerte de versión maléfica de los ENTS tolkinianos).
En esta historia conocemos el nombre oriental del Doctor Mortis -PAO LANG- y su alianza con los poderes elementales, tan enemigos de los humanos como el propio Dios de la Muerte (y sus vasallos de facto). Este tema será tratado in extenso en la versión escrita de este episodio, en el tercer tomo de las “Memorias” del Maestro, titulado con justicia con el nombre de la bestia mental utilizada como instrumento de muerte; Teti Metch Kangmi. En esta versión se reivindicará el poder destructor de la “luz negra” (Luz Ultravioleta) sobre estos monstruos, cambiando el papel de Mortis por el de uno de los seguidores de Blama-Yama, el Señor de la Montaña, el Rey de los Yetis (que no dudo de que se trate del Maestro o de uno de sus Avatares más poderosos), además de un final mucho más “feliz”, con el profesor Fleury sobreviviendo a los horrores del bosquecillo y a la aparición del avión de rescate (que no aparece en la historieta) junto a la procesión de Yetis, que Fleury considera quizás parientes del Cófrade muerto por Sommerson.
La tradición REAL de los elementales se remonta a la antigua alquimia y a la metamagia, considerándolos como las energías espirituales de los cuatro elementos: los GNOMOS de la TIERRA, las ONDINAS del AGUA, los SILFOS del AIRE y las SALAMANDRAS del FUEGO. Entes que pueden ser Maestros y Guías para los humanos, o Servidores y Auxiliares Mágicos en otras. Que pueden trocarse en benefactores o destructores de la Humanidad, mediante rituales y sacrificios de diversa índole y condición. Los elementales de “UYU TAIN” se pueden equiparar a los Medians de “La Rebelión de Lucifer” y a otras criaturas originadas por la pluma de J.J. Benítez, a los Nefaritas de KULT (juego de rol de horror cósmico) y a los aterradores Cenobitas de Clive Barker (“HELLRAISER”), por su relación predatoria hacia los humanos, que el sabio Cófrade Fonzeta mencionara hace tiempo atrás en este mismo sitio, por su naturaleza extraplanaria, interdimensional, tan espiritualmente etérea como físicamente homicida (una dualidad que haría sonreír al propio Lovecraft al recordar a su Hueste de Primigenios y Arquetípicos).
En la casi olvidada serie televisiva de horror “MONSTRUOS”, que presentara un formidable ejército de grandes bestialidades y animalidades descarnadas de la Noche, apareció cierta vez un Elemental como villano. Era aquél un Elemental arrebatado de su mundo extradimensional por un brujo humano, quien lo encadenó al mundo de los humanos usándole como servidor y verdugo, retribuyendo sus servicios malditos con la carne y sangre de numerosos inocentes. El elemental era una caótica combinación de elementos putrefactos y antinaturales (casi como un Shoggoth o un Vampiro Estelar lovecraftiano) que podía ser desterrado de nuestea realidad mediante el uso de una espada de plata bendecida por los HOMBRES del SIGNO y fortalecida por ciertos conjuros inspirados por AQUEL que está ARRIBA, cuyo filo hendió la carne inmaterial de la BESTIA y cortó su hilo de plata con tanta eficacia como las piedras de los Primigenios en “La Hoya de las Brujas” (Lovecraft-Derleth).
El Siniestro Doctor Mortis convertirá a un erudito y filantrópico sabio oriental en su Anfitrión No-Muerto, como antes hiciera con el viejo Janos (“La Momia del Doctor Mortis”)o los desventurados hematólogos consumidos e integrados al alma colectiva de Bafomet (“Bafomet y el Doctor Mortis”). Esta ironía tan propia del Maestro le costará caro, pues al tener que encerrarse en la cáscara de carne muerta de Lin Wong, deberá limitar su potente fuerza mental a tal punto que la materialización “o invitación” de la bestia mental elemental le hará quedar expuesto al disparo vengador de Sommerson, cuyo proyectil argénteo arrancará a Mortis de su ancla material con tanta eficacia como la espada mágica presentada en “Monstruos”. Mermadas sus condiciones demoníacas, Mortis no podrá captar o impedir la llegada del explorador hasta que es demasiado tarde para el Señor de la Muerte Eterna y sus fines. La imagen creada por Mortis y traspasada al monstruo mental es una presentación bestial, antropoidesca, cuyo aspecto telepático (captado por la mente, no por los ojos de sus víctimas) sería tan digno de los Monstruos (los niños-pitecántropos) como de las manifestaciones de Bafomet el inmencionable: garras y colmillos astrales capaces de desgarrar las carnes materiales de la tripulación y pasajeros del malogrado vuelo exploratorio. Un vuelo hacia los dominios orientales de Mortis, llenos de secretos y horrores vedados a nosotros, so pena de ser desmembrados o eviscerados por los servidores mentales de AQUEL que no tiene FIN.
Tal vez, cuando ciertos pintores tomaron como tema las Tentaciones y Ataques Demoníacos sufridos por SAN ANTONIO (como el Bosco, Brueghel, por ejemplo), al representar a los daimones que torturaban a este pío émulo del bíblico Job, dieron un breve y terrible vislumbre al mundo de los elementales.
In Nomine Mortis…
Una breve cita o mención a los elementales, que sin duda Sir John recordará, es hecha por el desventurado Hans Bush en “Zombies del Dr. Mortis” (Nª 7, Primera Etapa)cuando comenta el párrafo del Testamento de Mortis donde se habla de seres muy poderosos que “aguardan el momento de la destrucción total del mal llamado Homo sapiens”.Quizá un eco del Necronomicón de (Alhazred) Lovecraft, donde se puede leer que “no debemos pensar que el hombre es el más antiguo o el último de los amos de la Tierra”, y pasa a continuación a hablar de los Grandes Antiguos. Este párrafo se encuentra en El Horror de Dunwich y es repetido por lo menos en El Que Acecha en el UMbral, colaboración póstuma con Derleth
Magno Tiros:
Se agradece una vez más tu erudición y maléfica sapiencia tenebrosa, la cual compartes para loor del MAESTRO y de otros DAIMONES OSCUROS. Efectivamente, tu cita del n° 7 viene a reforzar la realidad de la peligrosamente gravitante influencia de AQUELLOS de MÁS ALLÁ del UMBRAL, quienes aguardan que los sellos sean anulados para derramar su potencia chtónica en los míseros humanos, en los propósitos nefarios del DIOS de la MUERTE.
Efectivamente, en el fabuloso NECRONOMICON se evocan blasfemas verdades y horrores portentosos, que son próximos a los escritos de la apócrifa y diabólica bibliografía de los Mitos del Círculo de Providence (los Cultos de los Ghules, los que Aguardan,etc), de los evos siniestros del “Rey Amarillo”, que encuentran a su vez una magnífica prolongación y descendencia en la biblioteca de Mortis: el TESTAMENTO del Siniestro Doctor Mortis, el LIBRO NEGRO, el libro de Tsorim de Chrnabrag, los escritos sobre BAFOMET el INMENCIONABLE, amén de un largo y maldito etcétera.
Que descanses en paz por esta Noche, estimado y sabio Cófrade…
Pongo la cita por extenso la cita de El Horror de Dunwich:
“No debemos pensar que el hombre es el más antiguo o el último de los amos de la Tierra, ni que la masa común de la vida y de la materia avanza en soledad. Los Antiguos fueron, los Antiguos son, y los Antiguos serán. Ellos avanzan serenos y primordiales , pero no lo hacen en los espacios que conocemos, sino entre ellos. , y como carecen de dimensiones, somos incapaces de verlos. Yog- Sothoth conoce la puerta, Yog- Sothoth es la puerta, Yog- Sothoth es la llave y le guardián de la puerta. Pasado, presentey futuro son sólo uno en Yog – Sothoth.Sabe por donde entraron las Antiguos antaño y por donde entrarán de nuevo. Sabe que campos de la tierra Han pisado y que campos pisan todavía, y también sabe por qué nadie puede verlos mientras pisan. En ocasiones, por Su olor, el hombre sabe que Ellos están cerca, pero ninguno conoce Su aspecto, excepto por los rasgos de Aqullos que han engendrado en la humanidad. De estos hay de diversas clases, y todas ellas difieren en parecido: desde el espíritu mçás genuino del hombrehasta aquella forma invisible y carente de sustancia que es la de Ellos. Avanzan, corrupotse invisibles. por lugares solitarios en donde se han pronunciado las Palabras y se han aullado los Ritos en sus Estaciones. El viento murmura con Sus voces y la tierra susurra con Su conciencia. Someten al bosque y destruyen la ciudad, aunque ningún bosque ni coiudad pueda ver la amno que lo mortifica. Kadath. en su gélida ruina, Los ha conocidopero ¿qué hombre conoce Kadath?El frío desierto del Sur y las sumergidas islas del Oceáno conservan piedras en las que está grabado Su sello, pero ¿quien ha visto la profunda ciudad congeladao la torre sellada, que desde hace tanto tiempo está enguirnaldada con algas y percebes? El gran Cthulhu es Su primo, aunque sólo puede verlos vagamente¡Ia! ¡Shub- Niggurath! Por Su maldad los conoceréis.Aunque no Los podáis ver, sus manos están en vuestras gargantas, y Su morada es aquella que protege vuestro umbral. Yog – Sothoth es la llave de la puerta. donde se unen las esferas. El hombre gobierna donde Ellos gobernaban antaño. pero poronto regresarán para gobernar lo que gobierna el hombre. Después del verano llega el inviewrno, y después del invierno llega el verano. Ellos aguardan pacientes y poderosos, pues saben que volverán a reinar en este lugar”
Esta es la traducción de Factoría de Ideas, mjor que (pòr ejemplo) la que aparece en El que Aacecha en el Umbral de Nueva D¡mensión, donde dice “Grandes Ancianos” en vex de “Grandes Antiguos”. Es ta es la cita que el doctor Armitage lee por sobre el hombro de Wilbur Whateley, y que le hace desistir de prestarle el Necronomicón. Comno se recordará, Wilbur no se resigna, entra subrepticiamente a las dependencias de la Universidad de Miskatonic, y es muerto por el perro. Me parece notable como es una cita, un texto escrito, lo que desencadena tal serie de acontecimientos.
Desde luego, no hay que confundir El que Acecha en el Umbral, de Lovecraft y Derleth (colaboración póstuma) con el relato del primero cuyo título es traducido generalmente como La Cosa en el Umbral, un cuento que forma parte (como también El Horror de Dunwich) de los 13 textos de Locecraft terteneciente a LOlos Mitos de Cthulhu
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