El Siniestro Dr. Mortis Nº44
“El Asesino Invisible del Dr. Mortis”
Portada: Aros
Dibujos: Roberto Tapia
Resumen: El granjero John Motta encuentra, en medio del bosque, el cadáver de su hijo Paul con una marcada expresión de horror en el rostro. Debido a que el cuerpo no presenta ninguna herida visible, el Sheriff Trent propone realizar una autopsia que es rechazada de plano por Motta y su esposa.
Tras un examen superficial del Dr. Bronx, se supone una falla cardiaca y el joven es sepultado. Una semana después, una niña de quince años muere con la misma expresión de terror. La autopsia no arroja resultado alguno. Trent se entrevista con Bronx y aventura una descabellada teoría sobre ovnis y achaca las muertes al ataque de algún ser extraterrestre. Esa noche exhuman el cuerpo de Paul Mottal y no se dan cuenta de que alguien los observa. La autopsia no aporta ninguna luz sobre el caso.
Cuatro nuevas muertes se suceden en las cercanías del bosque, a razón de una por semana. La Prefectura general envía al investigador Psicológico Robert Cummings a ayudar al Sheriff Trent. En la taberna Cummings escucha la charla de tres aldeanos. Glen, uno de ellos no teme usar esa noche el camino sur, lugar donde los crímenes se han perpetrado. Glen se retira y Cummings sugiere a los lugareños la idea de que el asesino ataca siguiendo un patrón periódico de siete días, les propone seguir de cerca al aldeano, como nadie desea acompañarlo, decide ir solo. En el camino se topa con una casa habitada. Escucha un alarido e intercepta la desbocada carreta de Glen a quien encuentra muerto montado en ella. Cummings explica a Trent y Bronx que cree que el asesino es efectivamente una fuerza sobrenatural y que se trataría de un “Elemental”, habitantes de un submundo invisible que ha sido desquiciado por nuestras bombas atómicas, razón por la que estos “Elementales” buscan aniquilar a la raza humana utilizando su única arma eficaz: el terror.
El investigador se propone fotografiar con una cámara especial los ojos de la última víctima para obtener la visión de su atacante. Cummings pregunta por la casa que viera en el camino sur y Trent le dice que se trata del hogar de un científico español llamado Tomás Ríos. Cuando en el depósito de cadáveres, Cummings fotografía la retina de Glen, los interrumpe el profesor Ríos que se interesa vivamente por el resultado de las fotografías aunque comenta crípticamente: “Supongamos que la víctima no haya visto con los ojos a sus asesino”.
Las fotos reveladas no ofrecen ninguna imagen útil. Cummings pide a las autoridades del pueblo que reemplacen las ampolletas comunes del pueblo, por luces violetas, arma mortal para los “Elementales”. Bronx y Cummings visitan a Ríos que cree inútiles los esfuerzos para combatir al “Elemental”, pues se trata de un horror invisible que pronto se extenderá por el mundo entero. Al marcharse los hombres, Ríos decide que un cerebro tan inteligente como el de Cummings le son necesarios y planea enviar al asesino.
Cummings instala luces violetas en el auto. Al rato descubren Bronx observa una enorme sombra, una especie de nube que se cierne sobre ellos. El motor deja de funcionar. Con una linterna eléctrica Cummings dirige un haz de luz violeta a la criatura que lanza un alarido espantoso antes de desaparecer. Los hombres sufren una terrible jaqueca y Cummings se da cuenta de que en realidad fueron sus cerebros, y no sus ojos, los que han percibido al “Elemental”. Así, cada víctima lo percibe de distintas formas, así Bronx la vio como una sombra y Cummings como una masa gelatinosa semejante a un gran cerebro. Pasa una semana sin que se haya vuelto a cometer un nuevo crimen. Cummings sabe que la bestia ha sido contenida, pero no vencida y cree que su hambre desesperada le hará romper tarde o temprano el cordón de luz violeta.
Esa noche, Cummings, Bronx y Trent acuden al llamado de auxilio de Ríos que dice que la criatura está punto de entrar en su casa. Ríos los recibe con las luces apagadas, les dice que sólo faltan quince minutos para que la bestia se alimente antes de morir y que se ha enterado de que ha sido creada y controlada por el Dr. Mortis, y que ahora hambrienta, está apunto de devorar a su progenitor, a quien Cummings fue enviado a capturar. Ríos se revela como Mortis, el único capaz de traer a los “Elementales“desde el submundo, y planea que la energía de los cerebros de los tres hombres, que ya sienten estallar sus cabezas, alimenten a la criatura. Arrojando una ampolleta contra la sombra, Cummings provoca una llamarada violácea que acaba con la bestia.
Al recobrar el conocimiento encuentran el cuerpo retorcido y quemado de Ríos-Mortis. Cummings explica que la ampolleta contenía filamentos de rayos X microohmiónicos que provocaron una bombardeo de partículas letales para el monstruo. Deciden callar la verdad del asesino invisible creado por Ríos, bajo la maligna influencia de Mortis, y decir que el científico español, al verse descubierto como el asesino, se suicidó.

LOs montruos invisibles son una espeice de subgénero ilustre en el fantástico. El ás famoso, El Horla de Maupassant. Pero está también La Maldita Cosa de Ambrose Bierce, para que que se da una explicación seudocientífica: era de “esos colores” que el ojo no capta. Y esta el protagonista del cueto “Qué es ESo? de Fitz – James O¨Brien. que en lo personal me gusta mucho por su patetismo y por el recurso de la máscara de escayola que permite comocer la fisonomía de la criatura.Claro que los protagonistas de estos relatos son, pòr así decirlo, seres salvajes, ajenos a cualquier plan explíciti malévolo.
En cuanto a aquello de “no ver con los ojos” me recuerda a los vampiros.Por la simple razón que si uno ve algo que no produce reflejo ni sombra tiene motivos para sospechar que en realidad no lo está viendo “con los ojos”, como no se ven con los ojos los sueños.
Dilecto y sabio Magno Tiros:
Efectivamente, los horrores invibles son un importante hito en las crónicas del terror (que, piadosamente para su propia cordura, los mortales creen ficciones… sanctas simplicitas) omo Usía muy bien dice. Sea los engendros propiamente invisibles o ignotos, apenas sugeridos, esta legión nos revela un interesante tema: la liberación de los impulsos “oscuros” debido a la impunidad y superioridad que otorga este don y gran deseo de los queridos humanos. Recordemos en tiempos griegos a Giges y su famoso Anillo, cuyos crímenes rivalizan con los de “El Hombre Invisible” del visionario H.G. Wells, hasta su inmolación por la muchedumbre que deseaba librar a Kemp.
En cuanto a los horrores invisibles, como muy bien dice V.M. maese Magno, al nombrar aquel terrible Horla, maravilloso heredero del mítico Doppleganger o Doble Maligno alemán, me agrada sobremanera evocar al maravilloso hijo invisible de Yog-Sototh de “El Horror de Dunwich” del Soñador de Providence, maese Lovecraft, o al Vampiro Estelar del cuento homónimo de Bloch (previo a su…”alimentación”). De los horrores insinuados, no vistos pero sí reconocidos por sus rastros sangrientos o terroríficos, cómo no mencionar a los Perros de Tíndalos de Frank Belknap Long, a los alados terrores que se ceban en las víctimas de los cultistas en “La Llamada de Cthulhu”, y a numerosos ejemplos de la abominable y cósmica daemonología de los mitos lovecraftianos.
Dentro de las Crónicas del Maestro, numerosos episodios muestran esta condición de invisibilidad, tanto como poder o como muestra de un estado “incompleto” o “deteriorado” de sus avatares. En “Un pacto con el Dr.Mortis” un avatar incórporeo da a Brook una poción de invisibilidad para facilitar su evasión carcelaria, mientras que la condición diurna del Archivampiro Mortis aparece en “Hay que Acabar con el Doctor Mortis” y “El Collar del Dr. Mortis”, en ambos casos superada por el astuto uso de un disfraz mortal (recordando la novela de Wells nuevamente) hasta la inevitable interferencia del “héroe” mortal de turno, para evitar la revelación del espejo o la tecnología humana. Cosa que no ocurre en “El Indestructible Dr. Mortis”, al ser denunciado por los ingenios fotográficos del investigador de monstruos lacustres. Presencias demoníacas invisibles hacen presa de las jóvenes víctimas del Maestro en “La Ratonera”, especie de familiares o siervos astrales que obedecen al Vampiro-Rata, arrastrándo al cadalso a losmortales.
In Nomine Mortis…
Redondeando lo que dice Sir John, creo recordar que una autora como Rosemary Jackson dice que nuestra cultura identifica lo real con lo visiblew, de donde aquello que siendo invisible produce sin embargo efectos veien resutando doblemente perturbador, el comienzo de la locura. Acordemonos que EL Horla fue atribuido a la psipatología de Maupassant.
Por otra parte está lo entrevisto. o visto a medias. l oque constituye una eficaz estrategia o cquetería del horror. como muy bien supo Ridley Scott cuando hizo que su Alien nunca fuera totalmente exppuesto a la mirada.Sugerir, y dejar que la imaginación haga el resto,he aquí una estética. incluso una erótica del miedo…
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