cierto que la espera ha sido larga, pero que magnifico pedazo de mortis nos han entregado en estas 8 paginas. los dibujos, el guion, todo muy bueno, felicitaciones!
Felicitaciones, he disfrutado esta historieta como una narración terrorífica, fantástica y sorprendente. Esperábamos la destrucción del condenado Fausto, la muerte de su familia o de otros inocentes, la victoria de las tinieblas sobre la luz…el resultado no podía ser más sorprendente, así que a mi pesar, celebro esta victoria de la Humanidad y de los Poderes Celestiales, este soberbio juego de engaños, ilusiones que se resume con una palabra: teatro.
¿El dibujo? Soberbio, digno de los grandes del cómic de terror (desde Gene Colan a Greg Capullo).¿El guión? Digno de un auto sacramental renacentista y de un relato de Lovecraft. ¿El defecto? la publicidad inicial solamente (suspiro…)porque la secuencia, el tratamiento del tema, va del horror a la esperanza (estos mortales…)
Ciertos detalles no escapan a mi atención: el nombre angélico del protagonista (Miguel habría sido más evidente como enemigo del diablo), el anagrama de Mortis del “amigo” encargado del vestuario (Tomás Reyes=TOMáS ReYes=TOMRYS=MORTYS=MORTIS)y “proveedor de la maldición” (el Maestro relegado ante el Mayor Mal, el Verdadero Enemigo), la víctima “Sofía” del Mal hambriento y demoníaco(“Sabiduría,verdad”),las ilusiones dentro de las ilusiones (el Teatro dentro del Teatro), el rol de eterno campeón de la humanidad de Gabriel (digno de Michael Moorcock), el segundo hombre a la izquierda de la familia de San Martín se parece demasiado al Padre Libby (viñeta 6), entre varias características alegórico-simbólicas de esta gran historia.
Bien valió la larga espera, para volver a recibir una maravilla como ésta.
Mis estimados Cofrades (particularmente mi amigo Raúl Tapia):
De vez en cuando dentro del mundo del terror aparecen verdaderos paradigmas, historias cuya singularidad sobresale por muchos motivos, incorporando al género una nueva visión o un tema particularmente interesante. Considero que esta historieta es una narración de ellas. En este cómic vemos revivido el verdadero sentido del teatro, desde los griegos y Dionisios (Tragedia, Hybris,Catarsis, Máscaras), pasando por Calderón de la Barca y Tirso de Molina (auto sacramental, neoplatonismo, barroco)a Ortega y Gasset (máscaras, teatro), la metaficción, la ficcionalidad y la verosimilitud que es la esencia del arte literario. Temas como la Caída, la Redención, la lucha entre El Bien y el Mal (el Héroe y el Monstruo)se ven coronados por un arte verdaderamente admirable, tanto en la expresión de los caracteres humanos y no humanos. Me parece ver algo de Hamlet, del Gran Teatro del Mundo, de Don Juan Tenorio, en la lucha entre Gabriel y su Demonio. Este relato nos lleva a un aparente destino que resulta ser una representación, un verdadero rito entre diabólico y celestial. Como en una gran obra dramática (trágica y cómica a la par), vemos varias realidades que se van entrelazando hasta el inesperado final, donde se nos revela la única verdad, el triunfo de nuestra naturaleza humana sobre la bestia. Mortis (Tomás Reyes) es el mefistófeles que une a los humanos con un mal del cual no es amo sino servidor (léase Morgoth y Sauron en otros mundos), para ser consumido por ese mal al querer interferir en un gesto de orgullo (hybris teatral),un rol que merece aplausos finales (lástima de su aspecto).
Como ocurre con las grandes historias, todas son eco del conflicto entre el Bien y el Mal, el Orden y el Caos, así que llegamos a la clave de este relato: la Alegoría. Las grandes fuerzas tomando forma, para luchar nuevamente, revelando que el mundo del Doctor Mortis es otro campo de batalla.
La capa ha sido dotada de una presencia realmente maligna, una fría inteligencia y una ausencia de piedad que se equilibra con la “debilidad” de Gabriel, su exasperante renuencia, su aparente “crueldad” e identificación con el mal que llevas a cuestas (literal y literariamente). El Príncipe de las Mentiras es aquí engañado en su propio juego, sufriendo la purificación final con el elemento devorador-iluminador (Igne Natura Integra Renovatur, la naturaleza toda se renueva con el fuego, como decían los alquimistas). El lector también es “engañado” por la habilidad del narrador, reconociendo al final, que hay mucho, mucho más que las apariencias. Como dijo el Quijote cuando se enfrentó al Carro de la Cortes de la Muerte, “es menester tocar las apariencias para caer en el desengaño”…
Realmente, una verdadera maravilla del terror.
# 23 Septiembre 2007 at 21:05
the juan said:
POR FAVOR PONER LA VIÑETAS DE UNA FORMA MAS RAPIDA O A PAG. COMPLETA ESTO LE HACE PERDER LA GRACIA A TODO LO BUENO DE LA HISTORIA
Acerca de la publicidad al comienzo. Todo proyecto, y este no es la excepción debe ser financiado de alguna manera. Debido a la prueba del mes pasado, hemos decidido quitar la publicidad entre viñetas, para no entorpecer la lectura. Sin embargo, es necesario que exista y nos parece que no es gran molestia si se situa al comienzo de cada episodio.
Sobre el formato. La verdad es que queremos aprovechar las caracteristicas que tiene flash y hemos preferido otorgarle un cierto ritmo independiente a los episodios, como una manera de graduar la tensión. Sabemos que estamos acostumbrados a leer comics impresos a un ritmo personal, sin embargo, eso no sucede en una pelicula u obra de teatro, donde los tiempos los marcan los realizadores. Hemos querido aprovechar este recurso en nuestros relatos para enriquecer la narrativa. Solo es cuestión de acostumbrarse.
Todos sabemos que lo más fácil habria sido simplemente escanear las páginas y subirlas a internet, pero estariamos desperdiciando las caracteristicas propias de este formato.
El Siniestro Doctor Mortis es el actor supremo, la Muerte representando una farsa macabra, una parodia maligna de la Humanidad que es su presa eterna, con sus disfraces humanos que cada cual exhibe en su modalidad: la elegancia culta de M.S. Ryot, la aristocrática distinción de Stroim, la frialdad científica de Tyss Morgan, etc. Mortis ha logrado con sus ficciones dramáticas, con sus engaños teatrales, confundir a sus perseguidores y asegurar su número necesario de víctimas (quienes fatalmente ven la verdad mortal en sus últimos momentos). En el escenario horrible de su cruzada contra la vida humana, Mortis es el director que mueve los hilos de sus “actores” los Cofrades, los Hijos (Monstruos) y los mortales, en tragedias (comedias para Él, de ahí su cruel risa maligna) innumerables y sorprendentes.
En “La Estatua de Satanás” (“El escultor del diablo” en radioteatro) Mortis toma la apariencia de un actor de terror (ironías de Mortis)para atraer al artista al infierno (literalmente). “Un Desafío para el Doctor Mortis” (“Bajo el Signo de Vampa” en radioteatro)presenta a Ismael Orth (Mortis), quien debe eliminar a la competencia de otro médico y otro vampiro mediante una soberbia actuación ante las autoridades y sus enemigos. “La Trampa del Doctor Mortis” muestra a un perverso y enloquecido Cofrade, quien actua el rol de un sacerdote, el reverendo Masterson (“hijo del Maestro, otra ironía), para empujar a una nueva víctima a las fauces del monstruo. En “Los Resucitados del Doctor Mortis” un servidor humano de Mortis representa el papel de un zombie en una confabulación criminal de Tyss Morgan y cierta hermanastra ambiciosa. “Lo que Escribió el Doctor Mortis” cuenta como un fiel mayordomo desenmascara al asesino de su amo al crear toda una ficción teatral, incluyendo a un abogado disfrazado de zombie. En “Doctor Mortis y el Huerto” un actor mediocre asesina a su padrastro y lo suplanta con su amigo, actor también, ignorando que el pacto de sangre firmado por el viejo y Mortis significará locura, muerte y sangre (el rosal asesino). Monstruos actuando el papel de humanos, humanos actuando roles monstruosos, engaños tras engaños: ése es el sangriento y terrorífico teatro del Doctor Mortis.
En la historieta “La Agradable Tertulia del Doctor Mortis” (“La Agradable tertulia del Doctor Morgue” en radioteatro), un zombie actua el papel de Mortis para distraer a la policía mientras el Maestro vampiriza y utiliza a un uniformado para robar una valiosa joya. “Los Vampiros de Northrute” (“Vampiros” en la versión escrita de Las Memorias)nos relata cómo Mortis y una de sus hijas simulan ser una pareja de desprevenidos viajeros para cebarse en una familia de hoteleros asesinos.
Muchas son las representaciones que el macabro teatro del Doctor Mortis ofrece a su involuntario público, la raza humana.
In Nomine Mortis, Cofrades estimados…
# 25 Septiembre 2007 at 15:54
Klaudette said:
Muy bueno…!!! excelente guión y los dibujos…buenisimos..
Recuerdo cuando años atrás me contacté con ciertos vecinos de un embrujado rincón de Europa central, quienes me relataron cierta historia, tenida como verdad por sus mayores y como fábula por sus jóvenes, acaecida hacía largos años. Un desconocido joven, quien se presentó como un periodista acreditado ante el sacerdote a cargo de la parroquia, llegó una desolada tarde de invierno con unas escasas pertenencias y una misión: descubrir la verdad acerca del Castillo Mortisse (Mortaja)y su leyenda de la Mortaja del Doctor Mortis. Este lugar, cuya presencia despierta aún hoy un terror en los lugareños, fue escenario de historias macabras acerca de fantasmas, furtivos ataques de lobos, desapariciones misteriosas y el recuerdo de los horrores del Maestro. Uno particularmente interesante era la historia del primogénito del castellano, quien fue encontrado desangrado en un desconocido sótano, cubierto por una capa aparentemente sacada de un ataud cercano, que estaba prácticamente incrustada en su cuello. Aquella capa era la misma que fuera vista en hombros de Mortis cuando tomaba la forma del vampiro humano, una capa negra de rojo forro que parecía moverse por voluntad propia. La sangre perdida por el muchacho no apareció en sitio alguno y los aterrados servidores que acompañaban a su atribulado padre cuando fue retirado su cuerpo contaban que la COSA, la capa, parecía latir como un ser viviente en el suelo donde fuera arrojada. Esta capa fue identificada como la mortaja del Maestro, según susurros temerosos y viejas crónicas, lo que llevó al vulgo a denominar como Mortisse Castle, “El Castillo de la Mortaja” a ese lugar.
Mortisse Castle se convirtió en un lugar de embrujos y pesadillas aún peores con los años, y a este lugar nuestro joven periodista había dirigido su destino. Un habitante del pueblo, el jorobado Morgan, un sujeto contrahecho y de muy abyecta reputación, se contactó con el joven tras su entrevista con el sacerdote, para ofrecerle sus servicios como guía. Además le reveló que el padre sospechaba la verdad acerca de su identidad, esto es, que no era un periodista sino un buscador de los misterios de Mortis, un enemigo peligroso del Maestro y su reino maligno. Se concertó un pacto entre ellos y al anochecer, en el mayor de los secretos, ambos descendieron a las entrañas de las ruinas de Mortisse Castle. Lo que sucedió después aún es tema de controversia, pues al día siguiente unos cazadores llegaron al mismo lugar de su expedición nocturna y encontraron un pasadizo secreto que se adentraba en los cimientos del castillo. Penetraron el mismo sótano o cámara mortuoria donde años atrás el primogénito fuera encontrado muerto, cubierto por la Mortaja o Capa de Mortis, para descubrir varios detalles macabros. En primer lugar, una mano humana cortada a la altura de la muñeca, en cuya palma había sido grabada a fuego la palabra hebrea Yahvé, en medio de un charco de sangre coagulada que había rodeado la base de un catafalco recientemente abierto, cuya losa descansaba cerca de una barreta y un hacha manchada de sangre. El mayor horror lo encontraron cerca de la mano, eran unas sucias ropas que reconocieron como las del jorobado Morgan, que contenían una carbonizada masa de materia putrefacta de indescriptible hedor y repugnante aspecto, como un cadáver que hubiese sido devorado por la muerte y destruído por un fuego de origen desconocido. Por un momento, uno de ellos creyó ver un movimiento furtivo con el rebillo del ojo, como un bulto desprovisto de cabeza o miembros, de aspecto similar a un sudario o capa fantasmal, que parecía deslizarse como si un ser invisible la llevara en sus hombros, subiendo al parecer por el pasadizo trasnsitado por ellos momentos atrás. Recordando las leyendas acerca de la Mortaja de Mortis, que narraban cómo el espíritu del Maestro habitaba aquella prenda y la proveían de movimiento propio para alimentarse de la sangre de los vivos, el hombre contó a su compañaero lo que creyó ver. Acto seguido, ambos hombres escaparon de ese lubar blasfemo, corriendo sin descanso hasta llegar a la vieja iglesia, don de el padre del pueblo se informó de las alarmantes noticias. Presionado por su paternidad, el dueño de la posada donde el joven dejara algunas de sus pertenencias abrió las maletas del desconocido. Dentro de ellas se encontró una especie de diario, lleno de anotaciones perturbadoras acerca del Doctor Mortis, referencias de libros heréticos, apuntes sobre extrañas muertes o accidentes ocurridos en lugares tan dispares como Karlsbad, Wallesteufen o Kirtia y otros mensajes igualmente siniestros. Un nombre aparecía escrito en la portada del manuscrito: Hans Libby. Quizás se hubiese podido dilucidar más acerca del falso periodista de haberse ocupado la autoridad de la zona en aquel misterio, pero su atención fue dirigida a una extraña secuela de muertes ocurridas en los alrededores del castillo y del pueblo. Hombres vigorosos, jóvenes hermosas, niños extraviados, vagabundos y cazadores, además de un par de forasteros, aparecieron con pocos días de diferencia muertos en caminos, campos de labranza, terrenos boscosos e incluso en las puertas del viejo cementerio. En todos los casos los cuerpos parecían haber sido vaciados de su sangre casi en su totalidad, sin mostrar heridas ni rastros de la sangre perdida, ni huellas evidentes de violencia, excepto por la expresión de sus rostros muertos, llena de horror y dolor. Se formaron partidas para buscar al o los responsables de dichas muertes, con vecinos armados y dirigidos por el padre o sus acólitos, quienes marchaban a la cabeza con el SIGNO en alto, como queriendo conjurar algún horror innombrable. Entre los hombres de las partidas se murmuraba que el alcalde, el padre y el jefe de la policía local se reunían todas las noches en casa de su paternidad a puerta cerrada, discutiendo hasta altas horas después de la infructuosas búsquedas, acerca de cierta capa, mortaja o sudario desaparecida del sepulcro inferior de las ruinas de Mortisse Castle. Con el tiempo, las muertes fueron espaciándose hasta desaparecer prácticamente de aquel pueblo, sin jamás descubrirse alguna evidencia o culpable de aquellas muertes. Sin embargo, a lo largo de los meses siguientes, en pueblos cercanos se hablaba de muertes similares, y de las visiones de ciertas personas de una especie de capa negra, flotando por sí misma en el aire, cerca de los lugares donde eran encontradas las infortunadas víctimas sin sangre en sus cuerpos…
La Mortaja del Doctor Mortis apareció en tres historietas de la segunda etapa, dibujadas respectivamente por Roberto Tapia y Santiago Peñailillo. La Mortaja del Doctor Mortis, en realidad una capa del vampiro que estaba imbuida por su espíritu maligno (similar al caso de la Mascarilla), aparecía en una historieta completa, en su precuela y en su continuación. En su publicación el orden cronológico fue alterado, sin cambiar la trama de fondo. En la primera, cronológicamente hablando, “El Castillo de la Mortaja”(Tapia), era aludida brevemente como el origen del nombre del lugar maldito donde se escuchaban los lamentos de cierta alma en pena, en un flashback de dos viñetas que presentaba la muerte del heredero del castillo, desangrado por la Mortaja de Mortis. En la segunda según la continuidad temporal de la saga, “La Mortaja del Doctor Mortis”(Peñailillo), la Mortaja era el eje del relato, presentándose como una reliquia que encarnaba la esencia de Mortis, detallando la historia anterior del heredero en casi cuatro páginas, para dar paso a las acciones presentes de la Mortaja. En otra historieta de la misma etapa, también dibujada por Santiago Peñailillo, se cuenta cómo la historia del falso periodista se repite tiempo después, cuando un joven antepasado del padre Libby es engañado por otro jorobado (a menos que Mortis haya recreado a Morgan), resultando golpeado por éste para acto seguido alimentar a Mortis a través de la Mortaja, quedando contaminado por su esencia infernal e ignorante del destino de ese objeto maldito. Me parece que esa tercera historieta se llamaba algo así como “El Signo” o “La Marca de la Bestia”, donde explicaban que la Mortaja no sólo se nutría de sangre humana como un vampiro, sino que poseía las almas de sus víctimas sobrevivientes transformándolas en servidores de Mortis y del Demonio al morir. Originalmente se podría pretender que el protagonista de “La Mortaja” y de “La Marca de la Bestia” son el mismo personaje, sobre todo por la escena del descenso al antro de Mortis y el posterior ataque que sufre a manos del zombie jorobado, pero hay varias discrepancias notables: el nombre del jorobado, la mutilación de la mano del joven (que no aparece en “La Marca”), la identidad del mismo como miembro de la familia Libby, por ejemplo.
La versión de “Simbiosis” ha renovado este objeto maldito, que si bien sigue siendo una capa animada por un espíritu maligno, ahora tiene características particularmente diferentes de la original: la Mortaja está dotada de una voz maligna, quien la posee no es el Doctor Mortis sino el propio Demonio, además de vampirizar a sus presas las devora, establece un pacto con su portador-anfitrión de naturaleza simbiótica, deja el anonimato defensivo anterior, otorga dones a su portador a cambio de alimento humano, además de su fatal destino unido al de su angélico adversario.
La Mortaja del Doctor Mortis tiene varios equivalentes, tanto de historietas como de mitos. Esta Mortaja tiene una similitud con el simbiote infernal presentado en la serie “Spawn” de Todd MacFarlane, que es el traje del “Hellspawn” o “Spawn” otorgado por el archidemonio Malebolgia a los oficales de su ejército demoníaco, sobre todo durante su período antropófago de incubación. También parece tener un paralelo con nuestro tradicional “Cuero” mitológico, el monstruo de los ríos que suele alimentarse de los incautos nadadores llamado además “Manta del Diablo”, por sus hábitos alimenticios. Otro elemento legendario que se asemeja a la Mortaja podría ser el “Macuñn” o “Chaleco del Arte” de los brujos chilotes, confeccionado por los “pelapechos” (brujos)con piel humana y alimentado con sangre para otorgarles poderes tales como volar, iluminar sus recorridos nocturnos y otros maleficios. En algunos cuentos populares de terror, la capa de los vampiros podía transformar a los humanos en bebedores de sangre, estando vivos, si la usaban determinado tiempo. En un relato corto que leí hace años, “la Capa del Vampiro”, un hombre llegaba a una vieja tienda buscando un disfraz especial y el siniestro vendedor le daba una capa que paulatinamente lo iba transformando en un vampiro, de cuerpo y mente, hasta que renunciaba a ella por el amor de una mujer a la cual no deseaba dañar: lo malo era que ella usaba el mismo tipo de capa y finalmente lo vampirizó hasta matarlo.
Descansen en paz por esta noche, estimados Cófrades, In Nomine Mortis…
Quienes han estudiado los conocimientos que los ignorantes llaman ciencias ocultas o artes negras, han recogido diversas tradiciones acerca de la Mortaja del Maestro. Según los viejos cronicones y manuscritos, ella descansa dentro del ataúd de marfil del Maestro, en las entrañas de su guarida en “Mortisse Castle”. La Mortaja contiene el espíritu del Doctor Mortis, siendo una de sus encarnaciones y uno de los medios de alimentarse en los
incautos mortales que el Maestro ha usado con mayor éxito. Pocos “afortunados” han accedido hasta su lugar de reposo, en la cámara mortuoria del Maestro, generalmente guiados por un Cofrade o Hijo del Maestro, quien los ha conducido hasta ella con promesas de poder, placer, nuevas experiencias o secretos acerca del Maestro de la Muerte.
Se dice que quienes la han contemplado se han sentido instantáneamente fascinados por ella, un deseo morboso de tenerla en sus manos y colocarla sobre sus hombros invade sus mentes hasta el punto de negar cualquier otra idea. Al tocarla ese deseo se convierte en una orden imperiosa que es imposible desobedecer, como un fatal canto de sirena infernal, además de una sensación de dicha placentera solamente de pensar en utilizarla. Se dice que quienes se han atrevido a sacarla del sepulcro de Mortis donde reposa han creído percibir como esta prenda late y se mueve como un ser vivo, desprendiendo un agradable calor y una fragancia atractiva, además de una textura sedosa al tacto que sugiere sensaciones placenteras. Acto seguido, al iniciar el movimiento de ponerla sobre sus hombros, la Mortaja se mueve por sí misma y los cubre, aumentando las sensaciones de placer y agrado mientras sus cintas son anudadas sobre el pecho y cuello de su víctima. Entonces una alegría exultante los invade, borrando todo de sus mentes hasta que la oscuridad parece envolver al portador de la Mortaja. En ese momento sombras surgen de las sombras a su alrededor, cánticos blasfemos resuenan en sus oídos, y comienza a sentir cómo la COSA empieza a succionar su sangre, su vida y su alma, en medio de atroces dolores mientras la Mortaja se adhiere a su cuerpo drenando su vida. los cordones se hunden en elcuello y pecho evitando la liberación de la presa, que termina desangrada en el suelo hasta el paroxismo de la muerte más atroz. Una vez saciada su sed, la Mortaja libera a su presa y puede ser retirada de su cuerpo como una simple prenda, si bien algunos han creído percibir una vibración o latido casi imperceptible proveniente de su tela.
La Mortaja sólo se alimenta de la sangre de los seres vivientes, por cuanto los servidores zombies del Maestro atraen a cuantos incautos pueden para saciar sus ansias infernales, dejándolos indefensos, inconscientes o desmayados en las proximidades del lecho mortuorio donde la Mortaja descansa. El jorobado Morgan utilizó la misma barreta o palanca con la cual fue abierto el sepulcro de marfil para inmovilizar a su “cliente”, el joven buscador de los secretos del Doctor Mortis, de un certero golpe en la cabeza. Después de dejarlo sin defensa (segando la mano en cuya palma el mortal tenía grabada la Palabra de Poder, el Nombre del Que Está Arriba, el Enemigo de Mi Maestro) la Mortaja se movió como si un cuerpo invisible fuera contenido por ella, lo que era cierto (la esencia incorpórea del Maestro), elevándose del sepulcro para abatirse sobre su víctima. Preocupado de alimentarse solamente, el Maestro prestó escasa atención a la destrucción de su Hijo (cuando Morgan resbaló en la sangre del joven y cayó sobre la mano con el Nombre)mientras la Mortaja cubría al mortal y se escuchaba en la oscuridad del sepulcro el sonido de una boca inhumana alimentándose de sangre humana una vez más.
Wow. Que puedo decir, que no se haya dicho ya?
Como John Toro dice, es una historia que trasciende su propio entorno, crea un punto de atraccion inestable, caotica, hacia lo maravilloso y proporciona una nueva vision hacia la expansion misma del genero Terror e incluso cuestiona la logica del lector. Casi expresando el movimiento radical del punto de encaje. Creo que la mayoria de los lectores de “In Absentia” Mortis, ya conocen un poco sobre los cuentos de Mortis. Yo siendo residente natal de Mexico, jamas lo habia escuchado, hasta hace poco que fue introducido a mi espectro de vision virtual mediante Goetia.cl y Anarkangel. El punto es que, incluso sin saber mucho sobre Mortis, he quedado fascinado por la compleja e interesante red de historias y su impacto en los chilenos de este magnifico comic de terror que es Mortis. Mis felicitaciones para todos los involucrados en este proyecto y espero que pronto se expandan, le den mas publicidad y formalidad al proyecto.
Y que siga la siniestra burla macabra del Dr.Mortis.
# 2 Octubre 2007 at 19:55
miker said:
Al fin tras varios problemas con mi servicio pude ver esta obra.
Simplemente una joya.
Nada tiene que envidiar a nada. El dibujo, el texto, la ambientación, todo…sobresaliente. Esto es…profesional, y de primera calidad.
Respecto a los comentarios de los cofrades.
Son quienes dan a este sitio el valor que este sitio tiene.
Insuperables comentarios de quienes en verdad han conocido a Mortis.
Un saludo solemne desde lejos.
miker
Oneiros:
La risa macabra del Maestro resuena por todos los rincones del mundo de los mortales, ya que aunque se encuentre confinado y limitado por la ciencia de los hombres y la fe del padre Libby, varios fragmentos de su alma negra y devoradora están convenientemente cerca de los mortales, incorporados a varias de las posesiones que el Maestro tuvo en sus encarnaciones mortales. Los humanos, a quienes transforma en su alimento para poder convertir dichas reliquias y propiedades en su verdadera y malvada personalidad, siguen nutriendo el combustible blasfemo de su resurrección, sus propias muertes y transformaciones. Cuidado con la Mascarilla devoradora de rostros, el collar de calaveras carnívoras,la estaca vampírica y tantos, tantos trofeos y trampas que el Maestro ha dispersado por doquier.
[...] la foto de Izq. a der.: C.R.A.N.E.O., guionista del episodio Simbiosis de “In Absentia Mortis”; Miguel Ferrada, de mortis.cl; Alfredo Rodríguez, guionista de [...]
# 16 Marzo 2008 at 18:45
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espectacular!!!!!!!!!!!!! simplemente espectacular!!!.
cierto que la espera ha sido larga, pero que magnifico pedazo de mortis nos han entregado en estas 8 paginas. los dibujos, el guion, todo muy bueno, felicitaciones!
Felicitaciones, he disfrutado esta historieta como una narración terrorífica, fantástica y sorprendente. Esperábamos la destrucción del condenado Fausto, la muerte de su familia o de otros inocentes, la victoria de las tinieblas sobre la luz…el resultado no podía ser más sorprendente, así que a mi pesar, celebro esta victoria de la Humanidad y de los Poderes Celestiales, este soberbio juego de engaños, ilusiones que se resume con una palabra: teatro.
¿El dibujo? Soberbio, digno de los grandes del cómic de terror (desde Gene Colan a Greg Capullo).¿El guión? Digno de un auto sacramental renacentista y de un relato de Lovecraft. ¿El defecto? la publicidad inicial solamente (suspiro…)porque la secuencia, el tratamiento del tema, va del horror a la esperanza (estos mortales…)
Ciertos detalles no escapan a mi atención: el nombre angélico del protagonista (Miguel habría sido más evidente como enemigo del diablo), el anagrama de Mortis del “amigo” encargado del vestuario (Tomás Reyes=TOMáS ReYes=TOMRYS=MORTYS=MORTIS)y “proveedor de la maldición” (el Maestro relegado ante el Mayor Mal, el Verdadero Enemigo), la víctima “Sofía” del Mal hambriento y demoníaco(“Sabiduría,verdad”),las ilusiones dentro de las ilusiones (el Teatro dentro del Teatro), el rol de eterno campeón de la humanidad de Gabriel (digno de Michael Moorcock), el segundo hombre a la izquierda de la familia de San Martín se parece demasiado al Padre Libby (viñeta 6), entre varias características alegórico-simbólicas de esta gran historia.
Bien valió la larga espera, para volver a recibir una maravilla como ésta.
Mis estimados Cofrades (particularmente mi amigo Raúl Tapia):
De vez en cuando dentro del mundo del terror aparecen verdaderos paradigmas, historias cuya singularidad sobresale por muchos motivos, incorporando al género una nueva visión o un tema particularmente interesante. Considero que esta historieta es una narración de ellas. En este cómic vemos revivido el verdadero sentido del teatro, desde los griegos y Dionisios (Tragedia, Hybris,Catarsis, Máscaras), pasando por Calderón de la Barca y Tirso de Molina (auto sacramental, neoplatonismo, barroco)a Ortega y Gasset (máscaras, teatro), la metaficción, la ficcionalidad y la verosimilitud que es la esencia del arte literario. Temas como la Caída, la Redención, la lucha entre El Bien y el Mal (el Héroe y el Monstruo)se ven coronados por un arte verdaderamente admirable, tanto en la expresión de los caracteres humanos y no humanos. Me parece ver algo de Hamlet, del Gran Teatro del Mundo, de Don Juan Tenorio, en la lucha entre Gabriel y su Demonio. Este relato nos lleva a un aparente destino que resulta ser una representación, un verdadero rito entre diabólico y celestial. Como en una gran obra dramática (trágica y cómica a la par), vemos varias realidades que se van entrelazando hasta el inesperado final, donde se nos revela la única verdad, el triunfo de nuestra naturaleza humana sobre la bestia. Mortis (Tomás Reyes) es el mefistófeles que une a los humanos con un mal del cual no es amo sino servidor (léase Morgoth y Sauron en otros mundos), para ser consumido por ese mal al querer interferir en un gesto de orgullo (hybris teatral),un rol que merece aplausos finales (lástima de su aspecto).
Como ocurre con las grandes historias, todas son eco del conflicto entre el Bien y el Mal, el Orden y el Caos, así que llegamos a la clave de este relato: la Alegoría. Las grandes fuerzas tomando forma, para luchar nuevamente, revelando que el mundo del Doctor Mortis es otro campo de batalla.
La capa ha sido dotada de una presencia realmente maligna, una fría inteligencia y una ausencia de piedad que se equilibra con la “debilidad” de Gabriel, su exasperante renuencia, su aparente “crueldad” e identificación con el mal que llevas a cuestas (literal y literariamente). El Príncipe de las Mentiras es aquí engañado en su propio juego, sufriendo la purificación final con el elemento devorador-iluminador (Igne Natura Integra Renovatur, la naturaleza toda se renueva con el fuego, como decían los alquimistas). El lector también es “engañado” por la habilidad del narrador, reconociendo al final, que hay mucho, mucho más que las apariencias. Como dijo el Quijote cuando se enfrentó al Carro de la Cortes de la Muerte, “es menester tocar las apariencias para caer en el desengaño”…
Realmente, una verdadera maravilla del terror.
POR FAVOR PONER LA VIÑETAS DE UNA FORMA MAS RAPIDA O A PAG. COMPLETA ESTO LE HACE PERDER LA GRACIA A TODO LO BUENO DE LA HISTORIA
De verdad muy buena historia y el dibujo impecable. In Absentia Mortis la lleva.
Estimados cofrades,
Acerca de la publicidad al comienzo. Todo proyecto, y este no es la excepción debe ser financiado de alguna manera. Debido a la prueba del mes pasado, hemos decidido quitar la publicidad entre viñetas, para no entorpecer la lectura. Sin embargo, es necesario que exista y nos parece que no es gran molestia si se situa al comienzo de cada episodio.
Sobre el formato. La verdad es que queremos aprovechar las caracteristicas que tiene flash y hemos preferido otorgarle un cierto ritmo independiente a los episodios, como una manera de graduar la tensión. Sabemos que estamos acostumbrados a leer comics impresos a un ritmo personal, sin embargo, eso no sucede en una pelicula u obra de teatro, donde los tiempos los marcan los realizadores. Hemos querido aprovechar este recurso en nuestros relatos para enriquecer la narrativa. Solo es cuestión de acostumbrarse.
Todos sabemos que lo más fácil habria sido simplemente escanear las páginas y subirlas a internet, pero estariamos desperdiciando las caracteristicas propias de este formato.
Quedó sencillamente la raja, esta buenisima
El Teatro de Mortis:
El Siniestro Doctor Mortis es el actor supremo, la Muerte representando una farsa macabra, una parodia maligna de la Humanidad que es su presa eterna, con sus disfraces humanos que cada cual exhibe en su modalidad: la elegancia culta de M.S. Ryot, la aristocrática distinción de Stroim, la frialdad científica de Tyss Morgan, etc. Mortis ha logrado con sus ficciones dramáticas, con sus engaños teatrales, confundir a sus perseguidores y asegurar su número necesario de víctimas (quienes fatalmente ven la verdad mortal en sus últimos momentos). En el escenario horrible de su cruzada contra la vida humana, Mortis es el director que mueve los hilos de sus “actores” los Cofrades, los Hijos (Monstruos) y los mortales, en tragedias (comedias para Él, de ahí su cruel risa maligna) innumerables y sorprendentes.
En “La Estatua de Satanás” (“El escultor del diablo” en radioteatro) Mortis toma la apariencia de un actor de terror (ironías de Mortis)para atraer al artista al infierno (literalmente). “Un Desafío para el Doctor Mortis” (“Bajo el Signo de Vampa” en radioteatro)presenta a Ismael Orth (Mortis), quien debe eliminar a la competencia de otro médico y otro vampiro mediante una soberbia actuación ante las autoridades y sus enemigos. “La Trampa del Doctor Mortis” muestra a un perverso y enloquecido Cofrade, quien actua el rol de un sacerdote, el reverendo Masterson (“hijo del Maestro, otra ironía), para empujar a una nueva víctima a las fauces del monstruo. En “Los Resucitados del Doctor Mortis” un servidor humano de Mortis representa el papel de un zombie en una confabulación criminal de Tyss Morgan y cierta hermanastra ambiciosa. “Lo que Escribió el Doctor Mortis” cuenta como un fiel mayordomo desenmascara al asesino de su amo al crear toda una ficción teatral, incluyendo a un abogado disfrazado de zombie. En “Doctor Mortis y el Huerto” un actor mediocre asesina a su padrastro y lo suplanta con su amigo, actor también, ignorando que el pacto de sangre firmado por el viejo y Mortis significará locura, muerte y sangre (el rosal asesino). Monstruos actuando el papel de humanos, humanos actuando roles monstruosos, engaños tras engaños: ése es el sangriento y terrorífico teatro del Doctor Mortis.
Descansen en paz, Cofrades, por esta noche…
Anexo al comentario anterior:
En la historieta “La Agradable Tertulia del Doctor Mortis” (“La Agradable tertulia del Doctor Morgue” en radioteatro), un zombie actua el papel de Mortis para distraer a la policía mientras el Maestro vampiriza y utiliza a un uniformado para robar una valiosa joya. “Los Vampiros de Northrute” (“Vampiros” en la versión escrita de Las Memorias)nos relata cómo Mortis y una de sus hijas simulan ser una pareja de desprevenidos viajeros para cebarse en una familia de hoteleros asesinos.
Muchas son las representaciones que el macabro teatro del Doctor Mortis ofrece a su involuntario público, la raza humana.
In Nomine Mortis, Cofrades estimados…
Muy bueno…!!! excelente guión y los dibujos…buenisimos..
La Mortaja del Doctor Mortis:
Recuerdo cuando años atrás me contacté con ciertos vecinos de un embrujado rincón de Europa central, quienes me relataron cierta historia, tenida como verdad por sus mayores y como fábula por sus jóvenes, acaecida hacía largos años. Un desconocido joven, quien se presentó como un periodista acreditado ante el sacerdote a cargo de la parroquia, llegó una desolada tarde de invierno con unas escasas pertenencias y una misión: descubrir la verdad acerca del Castillo Mortisse (Mortaja)y su leyenda de la Mortaja del Doctor Mortis. Este lugar, cuya presencia despierta aún hoy un terror en los lugareños, fue escenario de historias macabras acerca de fantasmas, furtivos ataques de lobos, desapariciones misteriosas y el recuerdo de los horrores del Maestro. Uno particularmente interesante era la historia del primogénito del castellano, quien fue encontrado desangrado en un desconocido sótano, cubierto por una capa aparentemente sacada de un ataud cercano, que estaba prácticamente incrustada en su cuello. Aquella capa era la misma que fuera vista en hombros de Mortis cuando tomaba la forma del vampiro humano, una capa negra de rojo forro que parecía moverse por voluntad propia. La sangre perdida por el muchacho no apareció en sitio alguno y los aterrados servidores que acompañaban a su atribulado padre cuando fue retirado su cuerpo contaban que la COSA, la capa, parecía latir como un ser viviente en el suelo donde fuera arrojada. Esta capa fue identificada como la mortaja del Maestro, según susurros temerosos y viejas crónicas, lo que llevó al vulgo a denominar como Mortisse Castle, “El Castillo de la Mortaja” a ese lugar.
Mortisse Castle se convirtió en un lugar de embrujos y pesadillas aún peores con los años, y a este lugar nuestro joven periodista había dirigido su destino. Un habitante del pueblo, el jorobado Morgan, un sujeto contrahecho y de muy abyecta reputación, se contactó con el joven tras su entrevista con el sacerdote, para ofrecerle sus servicios como guía. Además le reveló que el padre sospechaba la verdad acerca de su identidad, esto es, que no era un periodista sino un buscador de los misterios de Mortis, un enemigo peligroso del Maestro y su reino maligno. Se concertó un pacto entre ellos y al anochecer, en el mayor de los secretos, ambos descendieron a las entrañas de las ruinas de Mortisse Castle. Lo que sucedió después aún es tema de controversia, pues al día siguiente unos cazadores llegaron al mismo lugar de su expedición nocturna y encontraron un pasadizo secreto que se adentraba en los cimientos del castillo. Penetraron el mismo sótano o cámara mortuoria donde años atrás el primogénito fuera encontrado muerto, cubierto por la Mortaja o Capa de Mortis, para descubrir varios detalles macabros. En primer lugar, una mano humana cortada a la altura de la muñeca, en cuya palma había sido grabada a fuego la palabra hebrea Yahvé, en medio de un charco de sangre coagulada que había rodeado la base de un catafalco recientemente abierto, cuya losa descansaba cerca de una barreta y un hacha manchada de sangre. El mayor horror lo encontraron cerca de la mano, eran unas sucias ropas que reconocieron como las del jorobado Morgan, que contenían una carbonizada masa de materia putrefacta de indescriptible hedor y repugnante aspecto, como un cadáver que hubiese sido devorado por la muerte y destruído por un fuego de origen desconocido. Por un momento, uno de ellos creyó ver un movimiento furtivo con el rebillo del ojo, como un bulto desprovisto de cabeza o miembros, de aspecto similar a un sudario o capa fantasmal, que parecía deslizarse como si un ser invisible la llevara en sus hombros, subiendo al parecer por el pasadizo trasnsitado por ellos momentos atrás. Recordando las leyendas acerca de la Mortaja de Mortis, que narraban cómo el espíritu del Maestro habitaba aquella prenda y la proveían de movimiento propio para alimentarse de la sangre de los vivos, el hombre contó a su compañaero lo que creyó ver. Acto seguido, ambos hombres escaparon de ese lubar blasfemo, corriendo sin descanso hasta llegar a la vieja iglesia, don de el padre del pueblo se informó de las alarmantes noticias. Presionado por su paternidad, el dueño de la posada donde el joven dejara algunas de sus pertenencias abrió las maletas del desconocido. Dentro de ellas se encontró una especie de diario, lleno de anotaciones perturbadoras acerca del Doctor Mortis, referencias de libros heréticos, apuntes sobre extrañas muertes o accidentes ocurridos en lugares tan dispares como Karlsbad, Wallesteufen o Kirtia y otros mensajes igualmente siniestros. Un nombre aparecía escrito en la portada del manuscrito: Hans Libby. Quizás se hubiese podido dilucidar más acerca del falso periodista de haberse ocupado la autoridad de la zona en aquel misterio, pero su atención fue dirigida a una extraña secuela de muertes ocurridas en los alrededores del castillo y del pueblo. Hombres vigorosos, jóvenes hermosas, niños extraviados, vagabundos y cazadores, además de un par de forasteros, aparecieron con pocos días de diferencia muertos en caminos, campos de labranza, terrenos boscosos e incluso en las puertas del viejo cementerio. En todos los casos los cuerpos parecían haber sido vaciados de su sangre casi en su totalidad, sin mostrar heridas ni rastros de la sangre perdida, ni huellas evidentes de violencia, excepto por la expresión de sus rostros muertos, llena de horror y dolor. Se formaron partidas para buscar al o los responsables de dichas muertes, con vecinos armados y dirigidos por el padre o sus acólitos, quienes marchaban a la cabeza con el SIGNO en alto, como queriendo conjurar algún horror innombrable. Entre los hombres de las partidas se murmuraba que el alcalde, el padre y el jefe de la policía local se reunían todas las noches en casa de su paternidad a puerta cerrada, discutiendo hasta altas horas después de la infructuosas búsquedas, acerca de cierta capa, mortaja o sudario desaparecida del sepulcro inferior de las ruinas de Mortisse Castle. Con el tiempo, las muertes fueron espaciándose hasta desaparecer prácticamente de aquel pueblo, sin jamás descubrirse alguna evidencia o culpable de aquellas muertes. Sin embargo, a lo largo de los meses siguientes, en pueblos cercanos se hablaba de muertes similares, y de las visiones de ciertas personas de una especie de capa negra, flotando por sí misma en el aire, cerca de los lugares donde eran encontradas las infortunadas víctimas sin sangre en sus cuerpos…
Buenas noches, estimados Cofrades.
Referencias del “Inventario de Mortis”:
La Mortaja del Doctor Mortis apareció en tres historietas de la segunda etapa, dibujadas respectivamente por Roberto Tapia y Santiago Peñailillo. La Mortaja del Doctor Mortis, en realidad una capa del vampiro que estaba imbuida por su espíritu maligno (similar al caso de la Mascarilla), aparecía en una historieta completa, en su precuela y en su continuación. En su publicación el orden cronológico fue alterado, sin cambiar la trama de fondo. En la primera, cronológicamente hablando, “El Castillo de la Mortaja”(Tapia), era aludida brevemente como el origen del nombre del lugar maldito donde se escuchaban los lamentos de cierta alma en pena, en un flashback de dos viñetas que presentaba la muerte del heredero del castillo, desangrado por la Mortaja de Mortis. En la segunda según la continuidad temporal de la saga, “La Mortaja del Doctor Mortis”(Peñailillo), la Mortaja era el eje del relato, presentándose como una reliquia que encarnaba la esencia de Mortis, detallando la historia anterior del heredero en casi cuatro páginas, para dar paso a las acciones presentes de la Mortaja. En otra historieta de la misma etapa, también dibujada por Santiago Peñailillo, se cuenta cómo la historia del falso periodista se repite tiempo después, cuando un joven antepasado del padre Libby es engañado por otro jorobado (a menos que Mortis haya recreado a Morgan), resultando golpeado por éste para acto seguido alimentar a Mortis a través de la Mortaja, quedando contaminado por su esencia infernal e ignorante del destino de ese objeto maldito. Me parece que esa tercera historieta se llamaba algo así como “El Signo” o “La Marca de la Bestia”, donde explicaban que la Mortaja no sólo se nutría de sangre humana como un vampiro, sino que poseía las almas de sus víctimas sobrevivientes transformándolas en servidores de Mortis y del Demonio al morir. Originalmente se podría pretender que el protagonista de “La Mortaja” y de “La Marca de la Bestia” son el mismo personaje, sobre todo por la escena del descenso al antro de Mortis y el posterior ataque que sufre a manos del zombie jorobado, pero hay varias discrepancias notables: el nombre del jorobado, la mutilación de la mano del joven (que no aparece en “La Marca”), la identidad del mismo como miembro de la familia Libby, por ejemplo.
La versión de “Simbiosis” ha renovado este objeto maldito, que si bien sigue siendo una capa animada por un espíritu maligno, ahora tiene características particularmente diferentes de la original: la Mortaja está dotada de una voz maligna, quien la posee no es el Doctor Mortis sino el propio Demonio, además de vampirizar a sus presas las devora, establece un pacto con su portador-anfitrión de naturaleza simbiótica, deja el anonimato defensivo anterior, otorga dones a su portador a cambio de alimento humano, además de su fatal destino unido al de su angélico adversario.
La Mortaja del Doctor Mortis tiene varios equivalentes, tanto de historietas como de mitos. Esta Mortaja tiene una similitud con el simbiote infernal presentado en la serie “Spawn” de Todd MacFarlane, que es el traje del “Hellspawn” o “Spawn” otorgado por el archidemonio Malebolgia a los oficales de su ejército demoníaco, sobre todo durante su período antropófago de incubación. También parece tener un paralelo con nuestro tradicional “Cuero” mitológico, el monstruo de los ríos que suele alimentarse de los incautos nadadores llamado además “Manta del Diablo”, por sus hábitos alimenticios. Otro elemento legendario que se asemeja a la Mortaja podría ser el “Macuñn” o “Chaleco del Arte” de los brujos chilotes, confeccionado por los “pelapechos” (brujos)con piel humana y alimentado con sangre para otorgarles poderes tales como volar, iluminar sus recorridos nocturnos y otros maleficios. En algunos cuentos populares de terror, la capa de los vampiros podía transformar a los humanos en bebedores de sangre, estando vivos, si la usaban determinado tiempo. En un relato corto que leí hace años, “la Capa del Vampiro”, un hombre llegaba a una vieja tienda buscando un disfraz especial y el siniestro vendedor le daba una capa que paulatinamente lo iba transformando en un vampiro, de cuerpo y mente, hasta que renunciaba a ella por el amor de una mujer a la cual no deseaba dañar: lo malo era que ella usaba el mismo tipo de capa y finalmente lo vampirizó hasta matarlo.
Descansen en paz por esta noche, estimados Cófrades, In Nomine Mortis…
Quienes han estudiado los conocimientos que los ignorantes llaman ciencias ocultas o artes negras, han recogido diversas tradiciones acerca de la Mortaja del Maestro. Según los viejos cronicones y manuscritos, ella descansa dentro del ataúd de marfil del Maestro, en las entrañas de su guarida en “Mortisse Castle”. La Mortaja contiene el espíritu del Doctor Mortis, siendo una de sus encarnaciones y uno de los medios de alimentarse en los
incautos mortales que el Maestro ha usado con mayor éxito. Pocos “afortunados” han accedido hasta su lugar de reposo, en la cámara mortuoria del Maestro, generalmente guiados por un Cofrade o Hijo del Maestro, quien los ha conducido hasta ella con promesas de poder, placer, nuevas experiencias o secretos acerca del Maestro de la Muerte.
Se dice que quienes la han contemplado se han sentido instantáneamente fascinados por ella, un deseo morboso de tenerla en sus manos y colocarla sobre sus hombros invade sus mentes hasta el punto de negar cualquier otra idea. Al tocarla ese deseo se convierte en una orden imperiosa que es imposible desobedecer, como un fatal canto de sirena infernal, además de una sensación de dicha placentera solamente de pensar en utilizarla. Se dice que quienes se han atrevido a sacarla del sepulcro de Mortis donde reposa han creído percibir como esta prenda late y se mueve como un ser vivo, desprendiendo un agradable calor y una fragancia atractiva, además de una textura sedosa al tacto que sugiere sensaciones placenteras. Acto seguido, al iniciar el movimiento de ponerla sobre sus hombros, la Mortaja se mueve por sí misma y los cubre, aumentando las sensaciones de placer y agrado mientras sus cintas son anudadas sobre el pecho y cuello de su víctima. Entonces una alegría exultante los invade, borrando todo de sus mentes hasta que la oscuridad parece envolver al portador de la Mortaja. En ese momento sombras surgen de las sombras a su alrededor, cánticos blasfemos resuenan en sus oídos, y comienza a sentir cómo la COSA empieza a succionar su sangre, su vida y su alma, en medio de atroces dolores mientras la Mortaja se adhiere a su cuerpo drenando su vida. los cordones se hunden en elcuello y pecho evitando la liberación de la presa, que termina desangrada en el suelo hasta el paroxismo de la muerte más atroz. Una vez saciada su sed, la Mortaja libera a su presa y puede ser retirada de su cuerpo como una simple prenda, si bien algunos han creído percibir una vibración o latido casi imperceptible proveniente de su tela.
La Mortaja sólo se alimenta de la sangre de los seres vivientes, por cuanto los servidores zombies del Maestro atraen a cuantos incautos pueden para saciar sus ansias infernales, dejándolos indefensos, inconscientes o desmayados en las proximidades del lecho mortuorio donde la Mortaja descansa. El jorobado Morgan utilizó la misma barreta o palanca con la cual fue abierto el sepulcro de marfil para inmovilizar a su “cliente”, el joven buscador de los secretos del Doctor Mortis, de un certero golpe en la cabeza. Después de dejarlo sin defensa (segando la mano en cuya palma el mortal tenía grabada la Palabra de Poder, el Nombre del Que Está Arriba, el Enemigo de Mi Maestro) la Mortaja se movió como si un cuerpo invisible fuera contenido por ella, lo que era cierto (la esencia incorpórea del Maestro), elevándose del sepulcro para abatirse sobre su víctima. Preocupado de alimentarse solamente, el Maestro prestó escasa atención a la destrucción de su Hijo (cuando Morgan resbaló en la sangre del joven y cayó sobre la mano con el Nombre)mientras la Mortaja cubría al mortal y se escuchaba en la oscuridad del sepulcro el sonido de una boca inhumana alimentándose de sangre humana una vez más.
Descansen en Paz, Cófrades…
Wow. Que puedo decir, que no se haya dicho ya?
Como John Toro dice, es una historia que trasciende su propio entorno, crea un punto de atraccion inestable, caotica, hacia lo maravilloso y proporciona una nueva vision hacia la expansion misma del genero Terror e incluso cuestiona la logica del lector. Casi expresando el movimiento radical del punto de encaje. Creo que la mayoria de los lectores de “In Absentia” Mortis, ya conocen un poco sobre los cuentos de Mortis. Yo siendo residente natal de Mexico, jamas lo habia escuchado, hasta hace poco que fue introducido a mi espectro de vision virtual mediante Goetia.cl y Anarkangel. El punto es que, incluso sin saber mucho sobre Mortis, he quedado fascinado por la compleja e interesante red de historias y su impacto en los chilenos de este magnifico comic de terror que es Mortis. Mis felicitaciones para todos los involucrados en este proyecto y espero que pronto se expandan, le den mas publicidad y formalidad al proyecto.
Y que siga la siniestra burla macabra del Dr.Mortis.
Al fin tras varios problemas con mi servicio pude ver esta obra.
Simplemente una joya.
Nada tiene que envidiar a nada. El dibujo, el texto, la ambientación, todo…sobresaliente. Esto es…profesional, y de primera calidad.
Respecto a los comentarios de los cofrades.
Son quienes dan a este sitio el valor que este sitio tiene.
Insuperables comentarios de quienes en verdad han conocido a Mortis.
Un saludo solemne desde lejos.
miker
Oneiros:
La risa macabra del Maestro resuena por todos los rincones del mundo de los mortales, ya que aunque se encuentre confinado y limitado por la ciencia de los hombres y la fe del padre Libby, varios fragmentos de su alma negra y devoradora están convenientemente cerca de los mortales, incorporados a varias de las posesiones que el Maestro tuvo en sus encarnaciones mortales. Los humanos, a quienes transforma en su alimento para poder convertir dichas reliquias y propiedades en su verdadera y malvada personalidad, siguen nutriendo el combustible blasfemo de su resurrección, sus propias muertes y transformaciones. Cuidado con la Mascarilla devoradora de rostros, el collar de calaveras carnívoras,la estaca vampírica y tantos, tantos trofeos y trampas que el Maestro ha dispersado por doquier.
Saludos.
[...] la foto de Izq. a der.: C.R.A.N.E.O., guionista del episodio Simbiosis de “In Absentia Mortis”; Miguel Ferrada, de mortis.cl; Alfredo Rodríguez, guionista de [...]
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