Grupo de radioteatro MHz rinde homenaje a Juan Marino
Nuestros amigos argentinos del grupo MHz recrearán su propia versión del capítulo de Ciencia Ficción: “ELLOS YA HAN LLEGADO”, escrito por el gran Juan Marino quien, como sabemos, viviera gran parte de su vida en la patagonia del país hermano. El episodio en cuestión fue publicado como historieta bajo el mismo nombre en El Siniestro Dr. Mortis Nº 104, con dibujos de Máximo Carvajal. ![]()
La versión radioteatral se emitirá en directo el sabado 29 de marzo a las 19 hrs. (Hora argentina) y volverá a ser emitido los días, martes 1º de abril a las 13 hrs. y el jueves 3 de abril a la 1:00) a través de las ondas de radio FM Radiocaseros 91,5 mhz , pero también puede ser escuchado por internet en la página web del grupo: http://www.grupomhz.com.ar/
‘Durante esa noche, pocos fueron los que vieron aquel haz de luz que descendía sobre la ciudad de Berlín. Unos de esos pocos fue Klauss Becker, quien regresaba de su turno en la fábrica de tuercas donde trabajaba, viéndolo pasar por sobre su cabeza a no mucha altura, según su prematura e imprevista observación. —¡Glup! ¡Un disco volador! —alcanzó a exclamar antes de quedar paralizado por la impresión. El disco volador se alejaba dejando una tenue estela por entre la densa bruma del atardecer. Su velocidad era inferior a la del sonido y sólo era perceptible un leve zumbido. Y, antes que Becker pudiera decir algo más, el esbelto ingenio volante se perdía en el horizonte cercenado por los modernos rascacielos de hormigón, acero y cristal, signos inequívocos de una floreciente economía y desarrollo urbano. Becker sintió que los pies se le congelaban. No obstante, la noche era seca y calurosa. —¡He visto un disco volador! —repitió Becker, una y otra vez…”

Vagamente recuerdo haber leído la historieta aludida en mi infancia, pero ciertas escenas de la misma quedaron grabadas en mi retina: una bella muchacha abrazando al ingenuo protagonista cerca del final, quien descubría horrorizado que bajo sus suaves brazos emergían otro par de brazos, delgados e inhumanos, que comenzaban a estrangularlo mientras ella le revelaba la perfidia de la invasión alienígena de la cual ella era parte importante, que se relacionaba con el clima cambiante (años antes del “efecto invernadero”). Ella le mataba sin piedad y después marchaba hacia su vehículo sin dejar huellas en la nieve, mientras Mortis remataba la historieta con una burlona reflexión y advertencia:”fíjese si su vecino deja huellas o no en la nieve…(risa macabra)”.
Otras historias de invasiones extraterrestres en el radioteatro del Dr. Mortis eran “El Fugitivo de las Estrellas”, sobre política extraterrestre y humanos putrefactos, y “La Mano”, mezcla de posesión diabólica y extraterrestres(que pueden disfrutar en Mortis.tk gracias al anterior aviso del gran Miker), mientras que en las historietas de la primera etapa aparecían las magníficas sagas de “Los Simios del Doctor Mortis” (darwinismo alienígeno), “Robots del Doctor Mortis” (zombots, zombies-robots marcianos bajo el mando de Mortis)y “El Último Mensaje” (primer cuento del exilio espacial del Maestro, ambientado en nuestro campo), al tiempo que en la segunda etapa teníamos “Raza de Vampiros”, acerca del origen extraterrestre de los bebedores de sangre, con un inesperado e irónico final (en “La Guerra de los Mundos” nos salvaban los microbios y en este cuento, un maniquí).
Estimado John:
La mente y el tiempo, cuando se conjugan, se divierten con nosotros. Lo sé porque a menudo me sucede. Te has confundido de episodio, “Ellos ya han llegado”,de El Siniestro Dr. Mortis Nº 104 y con dibujos de Máximo Carvajal, es una historia que habla de un hombre que ve un ovni y luego, siempre de noche, es visitado primero por un ojo y luego por una cabeza que, más tarde, le conducen hasta una nave espacial que resulta ser un loquerio. Es una especie de relato muy tributario de Twiligth Zone. De corte fantastico extraño, si nos ceñimos a las categorizaciones de Todorov, pues su desenlace flota entre la irrealidad y una explicación racional, pero sin embargo ambigua.
La historieta de la que tú hablas es otra. Se titula:“CIEH- Londres”, publicada en El Siniestro Dr. Mortis Nº 105, y que a modo derareza, es el único episodio que cuenta con dibujos de distintos autores como Lincoln Fuentes, Ernesto López, entre otros. Y versa sobre una invasión alienigena de seres de cuatro brazos, que buscan enfriar el planeta tierra para proceder a su conquista. Estos invasores se disfrazan de humanos y asesinan a todo aquel que se interponga, descubra o sospeche de sus intenciones. Tal como sucede en el desenlace de esta historieta corta en que una bella mujer alienígena, ahorca a un joven periodista humano. Efectivamente el episodio concluye con la frase que aludes: “Y cuando vuelva a nevar, observe si su vecino deja huellas en la nieve. ¡Es conveniente estar prevenidos!”.
Mis respetos habituales.
El capitán Tozz, quien con el bandido Dacarett buscaba al fugitivo ingeniero Ziz que usaba al cuerpo del Doctor Maximo Storsi ambos del planeta Fux, el desarrollo de la ecuación capaz de cambiar el curso de la humanidad…etc, es un relato notable de “El fugitivo de las estrellas”, que induce a pensar en las civilizaciones extraterrestres. Algo habitual para nosotros, pero extremadamente adelantado para su época. Podemos imaginar un cuerpo transparente al evocar al “Predator” en la jungla, pero en el tiempo de este radioteatro, precursor a la TV, se palpa la premonición.
El relato de “Demasiado barato” con los recolectores extraterrestres y la fantástica historia de terror de “La mano”, con la descripción magistral de la “nave en forma de cigarro puro” o cilindro, es la aproximación a la veta del terror de ciencia ficción que fue hecha masiva con “Alien el octavo pasajero”.
Ahora los eminentes cófrades nos hablan de el radiocuento, “Ellos han llegado”…por supuesto que deseo disfrutarlo. Estaré pegado a los parlantes de mi PC. Saludos a los eminentes cófrades del horror.
que en paz descansen.
Estimado Carlos Reyes:
Mi eterno agradecimiento por tu iluminada y erudita aclaración, que viene a corregir mi yerro y a demostrar tu gran valía como cronista del Maestro, historiador mortisiano y cófrade-escriba del Siniestro.
In Nomine Mortis, gran Cófrade,
Muchas veces el horror ha teñido con su manto sacrílego las maravillas de las historias de anticipación, porque los mortales pueden escapar por los cielos eternos, pero nunca evitarán la belleza del don tenebroso de lo fantástico y de maldito, parte de su propia herencia.
Las musas del espacio y de la fantasía científica, de la tecnología y de los conocimientos nos invitan a nuevos horrores, proclamadas por nobles heraldos de los poderes del miedo, tan dulce y cálido como la propia sangre para nosotros. Mucho antes que la nave Nostromo aterrizara en los descarnados sueños del genial Giger, o que HAL-9000 decidiera tomar el control de la nave Discovery, previo al ascenso de los Krath y los Sith en los albores de la República Galáctica, diversas páginas trazaron un oscuro diseño aterrador merced de la acerada pluma de grandes escritoras y escritores de otrora.
El legado de Madame Shelley, del cual indudablemente los preclaros Raúl Tapia, Fonzeta y Magno Tiros podrían abarcar con largueza y justa visión, para deleite de los mortales y de nosotros, ha hermanado la fosa y la ciencia, con una morbosa y gloriosa apología de lo prometeico y luciferino (“el Cielo se toma por asalto, hermanos malditos y estimadísimos mortales”), desde las brumas cabalísticas del Golem a los arcanos de los autómatas y simulacrum. Míster Wells ensalzó las bondades de la tecnología fantasiosa, al tiempo de enrostrarnos los viejos y amables inconvenientes de la humanidad: la carrera insana y criminal de Griffin (“El Hombre Invisible”), el canibalismo y degradación de los explotados Morlocks (“La Máquina del Tiempo”), la bella e interminable sed de sangre de los cefalópodos marcianos (“La Guerra de los Mundos”) y los empeños científicos, injustamente rechazados, del buen Mureau (“La Isla del Doctor Mureau”) o la química maldita que posibilita el viaje de una mísera envoltura mortal a otra con nefastas consecuencias para los involucrados(“El caso del difunto Mr. Elvesham”). El señor R.L. Stenvenson dio con el caso de Jeckyll/Hyde una gran alegoría sobre el monstruo que algunos niegan, que muchos rechazan y que nosotros aceptamos y abrazamos cordialmente, liberado de los limitados barrotes de la moralidad por el accidental y divino preparado del buen doctor, fruto malsano del laboratorio y de la culpa cruel. El nobilísimo Poe, en el caso del no-muerto hipnotizado, arrebatado de las garras férreas de la adorable Dama Teleute -a medias- por obra del mesmérico arte (“El Caso del Señor Valdemar”) nos da un festín decadente y aleccionador con la disolución final de Valdemar. Arthur Machen, hijo predilecto de Pan, nos deleita con más química y espanto, además de presentarnos el bello cuadro de la desintegración de lo humano (“Vinum Sabbati”) en una trágica-providencial eventualidad (sales corruptas, ingredientes alquímicos deteriorados…). El Ermitaño de Providence, H.P. Lovecraft, acuñó su inmortal “horror cósmico”, estableciendo una impiadosa alianza entre lo espacial y lo dantesco en su panteón divino-diabólico(“Los Mitos de Chtulhu”) y en una miríada de relatos, tributarios o no del círculo de Primigenios y arquetípicos, creaciones suyas o de sus Cófrades leales: invasiones desde Plutón protagonizadas por artrópodos alienígenos llamados Mi-Go (“El que susurraba en la Oscuridad”), demasiado inclinados a la vivisección y a la experimentación de los humanos; expediciones científicas en los hielos eternos que se tropiezan con más extraterrestres investigadores-mutiladores (“En las Montañas de la Locura”); un meteorito que libera una gaseosa entidad que consume-muta-desintegra a plantas, animales y humanos, proveniente del espacio exterior(“El Color que cayó del Cielo”); drogas experimental que posibilitan el viaje espacio-temporal y terminar siendo pasto de seres transdimensionales decapitadores pero pulcramente observantes de lo ritual (“Los Perros de Tíndalos”); una invocación desafortunada que atrae a monstruosos familiares de brujos o a oscuros dioses desde el espacio que se ceban en los humanos, los manipulan o les entregan secretos atómicos para acelerar le extinción del hombre(“El Vampiro Estelar”, “El Morador de las Tinieblas”, “La Sombra que Huyó del Capitel”, y “La Hoya de las Brujas”); la experimentación genético-quirúrgica logra grandes “proezas” con seres mezclados, inmortales y por lo mismo insanos (“El Extraño Caso de Charles Dexter Ward”).
Sabios mejor ilustrados que mi humilde persona en los modernos afanes de la fantasía futurista terroríca, como el digno Miker, la noble María Verónica, Messire Carlos Reyes, el arconte Ferrada y muchos otros virtuosos del terror que han repletado las voraces arcas eruditas de este portal con destellos de su vitalidad y saber (alimento y aliento para nosotros los oscuros) han de ilustrarnos, estoy seguro, en este camino a la oscuridad llamado Mortis.cl …
“En el espacio nadie escucha tus gritos” (¿Verdad, dulce y valerosa Ripley?)
Que descansen en paz por esta noche, gentiles Cófrades…
Esperamos que la audición del 29 sea del agrado de todos los seguidores del Genial Dr MOrtis.Un fuerte abrazo Grupo MHz.
Para este radioteatro se uso musica de Pink Floyd! Durante la obra escuchaba unas notas semejantes a Sysyphus, no se que parte, pero fue a los 28 minutos cuando me note los sonidos de “Several species of small furry animals gathered together in a cave and grooving with a pict”. Ahora a los 32 minutos oigo la parte final de The narrow way part II.
Sin duda todo en el Doctor Mortis es una obra de arte!
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